Eduardo Brenes: Sobre el financiamiento de Chaves

Pero por favor no me hablen de corrupción, transparencia, y lucha contra las élites con estos antecedentes. La única bronca que tendrán que comerse en serio está gente es la de dar la cara en los tribunales por este berenjenales financieros en que se metió el "más preparado" y su equipito de advenedizos que por lo visto o no conocían las leyes, o si las conocían, se las pasaron por el arco del triunfo

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Eduardo Brenes Jiménez

Todo este asunto del financiamiento de la campaña del partido de alquiler de Rodrigo Chaves y el fideicomiso secreto que ahora ya conocemos, no gracias a él y a Pilar, que siempre se negaron a decir nada, sino gracias a la investigación del TSE, que obligó al Banco Nacional a revelarlo, huele muy, pero muy mal.
Una campaña política es una competencia en donde todos los competidores jugamos con las mismas reglas. Reglas que todos conocemos de antemano. El Código Electoral está ahí desde hace mucho tiempo y el reglamento sobre financiamiento de partidos también. Una cosa es cometer errores pequeños y aislados de reporte y consignación de ingresos y gastos y otra es montar una estructura de financiamiento que contraviene en todo el marco regulatorio que está diseñado en la ley y el reglamento.
Cualquiera que entre a una contienda electoral lo primero que hace es leerse la normativa que lo regula. Por eso no es de recibo alegar ignorancia de una ley que es muy clara: cualquier actividad de financiamiento de una campaña tiene que darse, desde el ingreso y el gasto, de forma transparente. Es decir, la plata que entra tiene que entrar a las cuentas del partido y la que salga, es decir la que paga servicios de esa campaña, tiene también que salir de las cuentas del partido. Y eso es así porque es la única forma de ser transparentes y de que los órganos contralores y la ciudadanía puedan saber quién financia el partido y a quien y qué servicios se pagan con esa plata que ingresó.
No tengo que «creer» a ninguna «prensa canalla» como le llaman los fanáticos a cualquier prensa que no sea complaciente con su candidato, para ver la información revelada y darme cuenta que con este fideicomiso oculto no se jugó limpio con los demás competidores y con el sistema y además se quisieron evadir controles y hacer trampa.
Pero además de lo meramente legal, que en su momento se dilucidará donde corresponda y pagarán algunos hasta con cárcel, aquí se ha mentido mucho y con descaro y se ha actuado con una hipocresía sin igual.
Tanto Rodrigo Chaves como Pilar Cisneros se negaron obcecadamente en revelar quienes formaron parte de ese fideicomiso a pesar de que eran conscientes de que se estaba usando para pagar servicios relacionados con la campaña. No me vengan con ese cuentico de que el fideicomiso fue para pagar un grupo de estudio para explorar la posibilidad de la candidatura de Rodrigo Chaves. A otros con esa patraña, con los datos revelados del fideicomiso nos queda muy, pero muy claro, que se usó para sufragar gastos de campaña. Es decir, entró y se pagó plata de una campaña de forma paralela al financiamiento normal que era a través de las cuentas del partido y se hizo de forma consciente. El candidato y su diputada estrella lo sabían y no solo lo sabían sino que lo ocultaron todo lo que pudieron. Ahora salen viéndonos la cara de idiotas, diciendo que se alegran de que salga a la luz, cuando se negaron, pública y notoriamente por meses, a dar la información que pedía el TSE, la prensa y la opinión pública.
Rodrigo Chaves tuvo el descaro de levantar el dedo señalando al Partido Liberal Progresista y a su candidato de entonces y hoy diputado electo, Eli Feinzaig, por tener un donante como Javier Quirós, que nunca estuvo oculto, que siempre dió la cara y del cual sus donaciones entraron a las cuentas del partido y se reportaron siempre. Los costarricenses siempre supieron quién nos financió y en qué se gastó esa plata. Pero en los debates, mientras el hipócrita de Rodrigo Chaves se rasgaba las vestiduras por nuestro donante diáfano y transparente, y se erigía en autoridad moral, nosotros no podíamos debatir con él en igualdad de condiciones, porque nosotros no podíamos saber, quiénes eran sus grandes financistas, ya que los ocultaba detrás de su opaco fideicomiso que usaba para pagar gastos de campaña de forma paralela. ¿Ven como el señor no cree en la libre competencia y le gusta jugar cargado?
Pero aparte de eso hizo shows de quinta como decir frente a cámaras que le entregaba a Eli la lista de donantes del fideicomiso mientras que lo que le entregaba era más o menos papel higiénico, porque le entregó copias de correos electrónicos donde se negaba a informar al TSE. Puro teatro.
Me queda claro que el que se dice comer la bronca juega sucio, no sigue reglas, miente descaradamente y es un gran hipócrita. Y ya dejen de presentarlo como el tribuno de la plebe que se enfrenta a las élites cuando quienes lo financian son personas de la élite pero que no querían que nadie supiera que estaban detrás poniendo buena platica. ¿O me van a decir que Bernal Jiménez, Calixto Chaves y familia, Adrián Torrealba (de Facio y Cañas) Jack Loeb, Arnoldo Andre Tinoco y otros son más o menos beneficiarios del IMAS? No me jodan, y ni hablemos del mayor donante de enero, ese que sí ingresó casi 100 millones en las cuentas del partido y que hoy no aparece y nadie sabe de dónde viene el dinero y que el candidato, muy pancho, dice que no lo conoce. A otros con ese cuento.
No escribo esto para convencer a nadie de nada. Y menos para promocionar al otro candidato. Sino para que quienes lo apoyan luego no safen la tabla y no digan que no sabían la ficha por la que estaban votando. Yo voté en primera ronda por mi candidato y ahora me toca escoger entra estas dos fichas, así son las reglas de lo democracia que defiendo y respeto, por más que me ponga en disyuntivas tan horribles como las que tendré el próximo 3 de abril.
Pero por favor no me hablen de corrupción, transparencia, y lucha contra las élites con estos antecedentes. La única bronca que tendrán que comerse en serio está gente es la de dar la cara en los tribunales por este berenjenales financieros en que se metió el «más preparado» y su equipito de advenedizos que por lo visto o no conocían las leyes, o si las conocían, se las pasaron por el arco del triunfo.
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