Eduardo Brenes: Orígenes democráticos

Fue así como en aquel lejano 1188 en la ciudad de León se establecieron las bases de nuestro sistema democrático actual, y muy importante que entendamos que sí existe una tradición hispana de la democracia y que no tenemos que creer que no tenemos de dónde tomar para seguir fortaleciéndola.

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Eduardo Brenes Jiménez

Muchos creen que los orígenes del parlamentarismo y los derechos humanos se encuentran en la Inglaterra medieval, más específicamente en aquel año de 1215 en el que los nobles ingleses obligaron al rey Juan sin Tierra a firmar la famosa Carta Magna, aquel documento en donde el rey se comprometía a respetar una serie de derechos de sus súbditos.
Sin embargo no es en Inglaterra, sino en la España medieval y más específicamente en el Reino de León y Galicia, donde se encuentra el antecedente más antiguo del parlamentarismo y el establecimiento de una serie de derechos que hoy conocemos con el nombre de derechos humanos.
Fue en la primavera de 1188, en la que , Alfonso IX convocó en la Iglesia de San Isidoro de León lo que entonces se denominaba Curia Regia, o consejo real, que hoy es considerado «el precedente institucional más cercano a las cortes», o parlamento y lo hizo para jurar su cargo como rey.
A dicha asamblea fueron llamados los representantes del clero, la nobleza, y, por primera vez en la historia, los «ciues electti», representantes elegidos por el pueblo.
Y es que las cortes ya existían desde siglos pasados, pero solo conformadas por los nobles y el clero, y he ahí la particularidad de las cortes leonesas, que fue en ellas donde por vez primera en la historia europea, se convoca a representantes del pueblo a participar de ellas y es con su participación, en igualdad de condiciones en las que se aprueban los poco conocidos «Decreta de León» que es el primer cuerpo jurídico conocido en occidente donde se limita el poder real y se dan una serie de garantías jurídicas a los individuos frente al poder del rey.
Ese paso del siglo XII al XIII fue un momento fascinante de la historia europea: están surgiendo los primeros Studia Generalis (Estudios Generales) o Alma Mater (Madre Nutricia), lo que hoy conocemos como Universidades: Bolonia, Palencia (trasladada a Salamanca en 1214), París, Oxford. Están en construcción grandes catedrales de un nuevo estilo arquitectónico: el ojival (llamado despectivamente gótico –es decir: bárbaro- por los refinados renacentistas italianos, en contraposición con el sólido y sobrio estilo románico). En la Península Ibérica el panorama es complejo: se detuvo el avance de los cristianos hacia el Sur; en Al-Ándalus las taifas (pequeños reinos independientes) guerrean continuamente unos con otros; los más importantes pagan parias (tributos) a Castilla.
Las razones por las cuael el Rey Alfonso IX convoca a esa «curia regia» o embronario parlamento y conviene con ella para autolimitar su poder y garantizar los derechos de los pobladores de villas y ciudades, son muchas, pero entre ellas se encuentran por un lado, el creciente protagonismo urbano y el despegue de los sectores burgueses y por otro, las dificultades económicas de la monarquía, necesitada de fondos para su política de reconquista.
Fueron esas cortes leonesas la verdadera piedra fundacional de lo que hoy conocemos como el estado de derecho y la legalidad pues a través de los 17 decretos que conforman los «Decreta de León» que es una suerte de cuerpo legal o carta magna que pone por escrito los derechos y fueros a los que se compromete a respetar el rey.
Entre los temas abordados se contempló la delimitación y defensa de las prerrogativas del Rey, que pretendía profundizar en el pacto feudal sobre el que se constituye la legitimidad monárquica, así como la restauración del orden público y social y la transparencia judicial y las garantías procesales, que fueron otros de los aspectos abordados.
Al año 1188 se atribuyen también los decretos relacionados con el no atentar contra la propiedad ajena. Establezco que ni yo, ni nadie de mi reino destruiremos o invadiremos casa ajena ni cortaremos viñedos o árboles de otros. El que tenga quejas contra alguien acuda a mí o al señor de la tierra o a los justicias establecidos por mí, por el obispo o por los señores. Y si aquel contra quien se dirige la queja quisiera dar fiador o prenda de que estará a derecho según su fuero, no padezca daño alguno. Pero si no quisiera hacerlo, el señor de la tierra los justicias oblíguenlo según fuere justo, recogía la Carta Magna Leonesa.
Otro de los acuerdos que se adoptó fue resolver las querellas ante la justicia o la promesa del Rey de no entrar en guerra sin contar con todos los que le debían ofrecer su consejo. Prometo también que no haré guerra ni paz ni tomaré acuerdos sin reunir a los obispos, nobles y hombres buenos, por cuyo consejo debo guiarme, decía al respecto el texto de la Carta Magna, que recogía también otro decreto. Ordeno que nadie se atreve a apoderarse por fuerza de bienes muebles o inmuebles poseídos por otro. Quien se apodere de ellos, restitúyalos doblados al que padeció violencia.
Esos Decretos establecen también una serie de principios del derecho penal tan importantes como que el acusado por algo conozca quien lo acusa, el principio de que no se puede condenar a nadie sin pruebas, Asimismo, a lo largo del articulado se vela por la represión de la corrupción, con la garantía del rey de que solo pruebas precisas y bien fundadas supondrían el inicio de un procedimiento acusatorio, así como por el escrupuloso respeto por el procedimiento judicial. En el corpus legal se refleja el interés del monarca por el respeto de la sociedad hacia los jueces y sus decisiones y la obligación de los oficiales legales del gobierno de cumplir fielmente sus deberes, el refuerzo de la figura de la «buena persona» como árbitro y testigo en las disputas, la obligatoriedad del uso de sellos en convocatorias o citas, que debían ser respetadas en todas las ciudades, pueblos y regiones del reino y la preocupación por garantizar el orden público y la propiedad privada.
Fue así como en aquel lejano 1188 en la ciudad de León se establecieron las bases de nuestro sistema democrático actual, y muy importante que entendamos que sí existe una tradición hispana de la democracia y que no tenemos que creer que no tenemos de dónde tomar para seguir fortaleciéndola. En otros países europeos, la burguesía no participó en las decisiones políticas hasta el siglo XIII: en Alemania, la burguesía se incorporó a la Dieta en 1232; en Inglaterra, el estamento popular alcanzó representación en el Parlamento por primera vez en 1265; y en Francia, lo hizo más de cien años después, en 1302.
«En el nombre de Dios: yo Don Alfonso, rey de León y Galicia, habiendo celebrado curia en León, con el arzobispo [de Santiago de Compostela] y los obispos y los magnates de mi reino y con los ciudadanos elegidos de cada una de las ciudades, establecí y confirmé bajo juramento que a todos los de mi reino, tanto clérigos como laicos, les respetaría las buenas costumbres que tienen establecidas por mis antecesores», declaró Alfonso IX en los Decreta, la Carta Magna leonesa.
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