Eduardo Brenes: Sindicalismo y complacencia gubernamental

Tenemos razones más que suficientes para sentirnos frustrados, indignados y cansados de que quienes más escándalo, berrinche y daño hacen al país terminan siendo complacidos en lo que piden, sobre todo sabiendo de lo injustas que son sus peticiones.

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Eduardo Brenes Jiménez.

Lo triste de los acontecimientos en estos días frente al sindicalismo, es comprobar que además de la bancada de diputados cristianos, que en el último año ha estado de manita sudada con los sindicatos, el gobierno se suma a la competencia por complacerlos a como dé lugar.

Lo que me incomoda sobremanera es saber que al final, gobierno y oposición terminan bajando la cabeza ante estos chantajistas privilegiados que sólo luchan por mantener sus complementos salariales y gollerías y se escudan en una falsa defensa del estado social de derecho. Y lo hacen cuando se encuentran más desprestigiados que nunca ante la ciudadanía.

Los gobiernistas aducen que no hay de qué preocuparse, que no están cediendo en nada, pero hay varios hechos que provocan preocupación y denotan una posición más que complaciente desde el gobierno y desde ciertas bancadas de oposición:

  1. Destituir a un ministro para dizque calmar una manifestación estudiantil organizada por representantes estudiantiles que no representaban a nadie más que a al mismo Albino de ANEP y con ligámenes más que evidentes con los diputados de Nueva República. Dicha destitución no paró los cierres de colegios. Fue un regalo gratuito por parte del gobierno.
  2. Retirar «temporalmente» tres proyectos de ordenamiento de los regímenes de pensionados de lujo dizque para despejar algunas dudas. Sigo sin comprender por qué esas dudas no se podían despejar mientras se discutía en comisiones, si de por sí esos proyectos apenas comenzaban su camino lento y tortuoso por los trámites legislativos. ¿No se trata de eso la discusión y aprobación de un proyecto de ley? ¿Discutirlo y debatirlo donde corresponde? De más está decir que los mismos sindicatos se apuntaron como un triunfo propio ese retiro.
  3. La posición confusa y extraña del presidente ejecutivo de la CCSS diciendo que los sindicatos tienen razón en que no se pueden calcular sus pluses de la manera en que lo estableció el plan fiscal. Sobre todo cuando ya varias veces la ministra de Hacienda ha salido a enmendarle la plana. El presidente debería aclarar cuál es su posición, si la del presidente ejecutivo de la CCSS o la de la ministra de hacienda. Esa confusión no hace sino generar más dudas.
  4. El acuerdo al que llegaron ayer varias bancadas de oposición y gobierno con el magisterio de no considera a la educación como un servicio esencial, sino darle una categoría intermedia al mejor estilo medias tintas que nos encanta a los ticos.
  5. Podrá ser una coincidencia o no, pero resulta cuando menos curiosos que ayer que se votaba la educación dual en segundo debate, se ausentaran 22 diputados de diferentes bancadas. Según el diputado Wagner Jiménez (PLN) el interés de los sindicalistas es conseguir las 10 firmas necesarias para hacer una consulta de constitucionalidad a la Sala IV y dejar que ahí duerma el sueño de los justos. Recordemos que la sobrecarga de trabajo de esa sala hace que hoy se estén resolviendo amparos del 2014.
  6. Aceptar mesas de diálogo de decenas de personas que en el fondo representan la misma posición, la de los supuestos grupos sociales que en su gran mayoría son empleados públicos tratando de proteger sus condiciones de privilegio. La ciudadanía en general no tiene la más mínima representación ahí y pareciera que todos están más preocupados pro calmar a los que provocan el caos y no por satisfacer lo que es mejor para los asegurados y los estudiantes de las escuelas públicas.

Claro que es preocupante lo que vemos, este país está como está porque en el pasado nuestros gobernantes han cedido en casi todo a los sindicatos con el afán de mantener una falsa paz social. Tenemos razones más que suficientes para sentirnos frustrados, indignados y cansados de que quienes más escándalo, berrinche y daño hacen al país terminan siendo complacidos en lo que piden, sobre todo sabiendo de lo injustas que son sus peticiones.

Solo le pido al gobierno y sus valedores que en vez de tratarnos de convencer con palabras que no están cediendo ante los sindicalistas en casi todo lo que piden, nos demuestren, con hechos, que estamos equivocados.

 


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El autor es Vicepresidente del Partido Liberal Progresista, pequeño emprendedor.

 

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