Eduardo Brenes: Sobre la ministra de Salud en la Asamblea Legislativa

Sobre lo que la ministra dijo en su intervención y respuestas es realmente lamentable. Y es lamentable no porque nadie quiera volver a la política anterior, sino porque demostró que el cargo le queda gigante.

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Eduardo Brenes Jiménez.

Algunas anotaciones sobre la comparecencia de la ministra de Salud, Joselyn Chacón Madrigal en la sesión de interpelación en la Asamblea Legislativa:

  1. La Asamblea Legislativa no sólo tiene como función hacer leyes, el control político es otra de sus grandes funciones y se expresa a través de los siguientes mecanismos:
  • Las comisiones especiales de investigación (artículo 121, inciso 23).
  • Las interpelaciones y la censura a los Ministros de Gobierno (artículo 121, inciso 24).
  • El control de las memorias de los Ministros de Gobierno (artículo 144).
  • La obligación de los Ministros de Gobierno de comparecer ante la Asamblea Legislativa (artículo 145).

2. De acuerdo a nuestra Sala Constitucional el control político «… se concibe como un instrumento indispensable y de ‘uso cotidiano’ de los diputados. Consiste, en último término, en la verificación y formación de un juicio por parte del órgano legislativo respecto de las actuaciones de los Poderes Públicos y funcionarios públicos que los integran, en relación con los parámetros constitucionales, legales y políticos que deben enmarcar su actuación. El control político que ejerce la Asamblea Legislativa, se ejerce no sólo respecto del Poder Ejecutivo, sino en general, sobre todos los órganos e instancias públicas. Esta labor tiene como objetivo primordial, tutelar el ejercicio de la soberanía popular, por quien está constitucionalmente reconocido, como su principal agente de tutela; de esta manera sirve de garantía de la democracia, al servir de foro de publicidad en la actividad de los Poderes Públicos, con el fin de que el pueblo -titular de la soberanía- pueda reconocer las actuaciones de tales Poderes y su justificación. (sentencia nro.2005-13897)

3. La interpelación de la Ministra de Salud el día de hoy por lo tanto no es nada anómalo y menos un capricho ni show de los diputados. Es un sano ejercicio del congreso que cumple así con el mandato que asumieron cuando fueron electos. Llevar a un ministro e interpelarlo sobre la política pública, en este caso de salud y más específicamente de la pandemia y la saturación hospitalaria, es un ejemplo de que los diputados están cumpliendo con sus funciones de manera responsable. Cuando se elige presidente no significa en democracia que se le da todo el poder y que no tiene ningún control, por eso tenemos diputados de diferentes posiciones ideológicas y que representan diferentes sensibilidades y cuando ellos desde sus curules preguntan y opinan  nos representan a quienes votamos por ellos. Su voz es nuestra voz, y nosotros voluntariamente y a través de nuestro voto los hicimos nuestros representantes.

4. La comparecencia de la ministra y la posterior interpelación de los diferentes grupos políticos fue respetuosa y con preguntas pertinentes, quien mostró una actitud a ratos mal educada y vergonzosa fue la ministra, que no supo mantener su compostura cuando se vio acorralada por no saber contestar algunas cosas y por mostrar en momentos su falta de competencia y preparación.

5. Me parece que tanto el PLN, PUSC, PLP y FA fueron muy competentes y preguntaron con asertividad y conocimiento de lo que preguntaban. Si la comparecencia no dio más resultados fue tal vez porque la ministra se mostró errática, desafiante, incompetente y con falta de información.  En el caso del FA mientras Rocío Alfaro tuvo una intervención muy notable y correcta creo que  Antonio Ortega falló pues aunque sus preguntas fueron buenas la forma en que interactuó con la ministra no fue la mejor, hubo momentos en que se puso a su nivel y la interrumpió y le dio pie para que se pusiera como víctima.

6. El partido de gobierno (PPSD) cumplió su papel de defender a la ministra pero sus intervenciones fueron pobres y parecían ensayadas y acartonadas. Era esperable que dieran la cara por su ministra, pero no que bajaran la cabeza de forma tan vergonzantes y trataran de desviar el tema de forma tan descarada.  Nueva República hoy se mostró como parte del oficialismo, el papel de comparsa del gobierno al parecer es algo ya permanente y desviaron el tema queriendo presentar una falsa dicotomía: pedirle cuentas a la ministra y exigir su hoja de ruta sobre la pandemia no tiene nada que ver con cierres o restricciones vehiculares. De eso no iba la cosa. Ni uno solo de los partidos opositores está pidiendo ni que nos encierren y menos que nos restrinjan la circulación. Al parecer el que menos se ha dado cuenta que el PAC ya no está en la Asamblea Legislativa es Nueva República; y pareciera que no pueden existir sin mencionar al PAC cada tres palabras. Supérenlo búsquense una narrativa más allá que la existencia del PAC. Tal vez por eso es que últimamente parecen alfombra del gobierno, porque no pueden existir sin su némesis.

7. Sobre lo que la ministra dijo en su intervención y respuestas es realmente lamentable. Y es lamentable no porque nadie quiera volver a la política anterior, sino porque demostró que el cargo le queda gigante, que no maneja la información adecuada, que se contradice sin necesidad que la arrinconen mucho, porque demuestra que ser doctora no hace a nadie buen ministro de salud y porque quiso jugar la carta del desafío, la mala educación y y la patanería y arrogancia de su jefe pero la única que se ponía en ridículo era ella misma. Me queda claro que en temas de políticas públicas respecto al COVID esta señora no sabe ni para donde va, es que ni siquiera podría decir que estoy en desacuerdo con su política, es que ni siquiera cuenta con una.

8. Creo que todas las fracciones hicieron buenas preguntas, nadie fue a hacer un show y me siento muy complacido de la interpelación del PLP hecha por Kattia Cambronero Aguiluz que con respeto y educación evidenció que la señora ministra no pudo siquiera mencionarle acciones concretas para aumentar la vacunación en la población infantil y que en verdad esa señora es la primera en estar jugando chapitas en temas de salud pública.

9. Mención especial se merece el rifirrafe de la ministra  con el diputado del PLN Oscar Izquierdo a quien acusó de machista y de ejercer violencia política contra las mujeres, solo porque la dejó en evidencia cuando no pudo responderle una pregunta tan básica como que con cuánto presupuesto contaba. La ministra, en la senda que dejaron ciertas diputadas del PAC del período anterior, acudió a la muy manida excusa de acusar de machista a todo hombre que la cuestione y deje en evidencia su incompetencia.  El señor Izquierdo no fue irrespetuoso, tampoco la trató mal y sus cuestionamientos no tenían nada que ver con que ella fuera mujer.

Sobre lo que la ministra dijo en su intervención y respuestas es realmente lamentable. Y es lamentable no porque nadie quiera volver a la política anterior, sino porque demostró que el cargo le queda gigante. Que no maneja la información adecuada, que se contradice sin necesidad que la arrinconen mucho, porque demuestra que ser doctora no hace a nadie buen ministro de salud y porque quiso jugar la carta del desafío, la mala educación y la patanería y arrogancia de su jefe pero la única que se ponía en ridículo era ella misma.
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