Eduardo Brenes Jiménez.

Los populistas tienen un método infalible para cuando la realidad les estalla en la cara y desmiente sus mentiras y fabulaciones. Ese método es el viejo conocido de decir medias verdades, sembrar la duda, crear teorías de conspiración y así confundir  a la gente.
Como el populismo plantea un conflicto binario entre buenos y malos, en sus análisis no existen los matices y los que ejercemos la crítica dejamos de ser actores normales del sano debate democrático, para convertirnos en enemigos en vez de adversarios que piensan distinto.
Ante la pifia del anuncio del mega caso de evasión fiscal que hizo el gobierno la semana pasada, en vez de asumir el error (si es que de verdad fue un error y no mala fe), los oficialistas se dedicaron a sembrar la duda sobre la fiscalía que había pedido la desestimación del caso y a montar una serie de teorías de la conspiración, cual más de todas descabelladas, para no ser responsables por lo que hicieron.
La primera de esas dudas que lanzaron fue decir que qué extraño un escrito de desestimación un 2 de enero que la Corte está cerrada. Pero resulta que para cualquiera que trata con la Corte sabe que sí, a fin de año cierran muchas de sus oficinas, pero no todas y resulta que una de las que no cerró fue la Fiscalía Adjunta de Delitos Económicos y Tributarios, que de acuerdo a circular del mismo Poder Judicial iba a estar trabajando del 26 de diciembre al 6 de enero. Por lo que la “gran prueba” que mostraba la “corrupción” de la fiscalía resultó ser un gran bulo lanzado por el chavismo para hacer que la gente dudara. Algo tan sencillo de averiguar no se averiguó, porque para el populista si la realidad desmiente su argumento mejor se oculta o se confunde.
El otro gran bulo que lanzaron fue que la fiscal que solicitó la desestimación, Criss González, había sido empleada de Leonel Baruch. Eso para sembrar la duda de que la fiscal estaba dando un trato de favor a su antiguo jefe. Y eso lo dijeron así no más, sin explicar en qué basaban semejante dicho. Ahora no enteramos que semejante mentira tiene que ver con que Criss González entró a trabajar como abogada rasa en el Ministerio de Hacienda en 1999 en el Departamento Jurídico de ese ministerio, cuando el señor Baruch era ministro, pero nunca su jefe inmediato, pues la jefe de la señora González era la directora del Departamento Jurídico de ese momento, Dagmar Hering, y trabajó ahí por un año nada más pues se fue fuera del país en el 2000 con una beca a estudiar. Decir que la fiscal fue empleada de Baruch porque trabajó en ese ministerio cuando esté lo lideraba es de un nivel de ridículo sin parangón. Eso es, como dice mi amigo Jonathan Valembois, como pensar que alguien es sospechoso de terrorista porque en el 2001 entró a orinar a los baños de las Torres Gemelas.
Pero ya el colmo de la ignorancia y la irresponsabilidad es lo que dijo hoy “Yo el Supremo”, es decir,  nuestro presidente, de que va a instruir a la Procuraduría para que ejerza la acusación penal en este caso. Primero porque demuestra cuan ignorante de nuestras leyes es el señor Chaves, que ignora que en los delitos de acción pública el único que puede ejercer la acción penal es el Ministerio Público, y que si la Procuraduría participa es como parte en defensa de los intereses del estado cuando son delitos contra la hacienda pública. Chaves y sus pésimos asesores, si es que los tiene, hacen un arroz con mango para confundir, seguir dejando dudas y hacer creer que está haciendo algo.
Sí, el caso no está desestimado, eso lo sabemos todos, es el juez quien lo determinará y se podrá reabrir, en caso que se desestime, si Hacienda aporta nuevas pruebas. Pero anunciar algo como un mega caso cuando ya se sabía que había solicitud de desestimación en vez de esperarse a hacerlo luego de la resolución del juez, demuestra que la única intencionalidad era hacer un show y satisfacer la sed de venganza del presidente contra uno de sus enemigos y, una vez más amedrentar a un medio de prensa crítico con el presidente. Por cierto les recuerdo que CR Hoy fue también crítico, y mucho, con el PAC, no como ahora dicen que era pro PAC. Otra mentira del chavismo.
Lo triste de todo esto es la ligereza, mala fe y hasta forma mentirosa en que Pilar Cisneros desde la Asamblea y “Yo el Supremo” desde el Ejecutivo se han dedicado a decir para mantener a sus hinchas en el mismo estado de crispación e indignación que es el que les da gasolina para seguir apoyando al presidente bajo la falsa premisa de que está haciendo algo. Y con todo pesar tendré que decir que si es cierto que está haciendo algo: el ridículo y dañar la institucionalidad democrática de este país. Tanto él como su lora repetidora de Cuesta de Moras: Pilar Cisneros.”

Por Eduardo Brenes

Eduardo Brenes. Empresario. Dirigente Partido Liberal Progresista.