Eduardo Brenes: Llamar marioneta a Laura Chinchilla no era entonces «violencia política»

...porque quienes lo hacían eran el PAC y Carlos Alvarado.

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Eduardo Brenes Jiménez

El presidente Alvarado aprovechó el la celebración del 25 de julio en Guanacaste para defender la gestión de su esposa y primera dama, Claudia Dobles Camargo. Señaló que encuentra «ensañamiento» y «violencia política» contra Dobles y «otras mujeres» ligando cualquier crítica que se haga a su esposa a un tema de machismo. Esta defensa se debe a las críticas que recientemente se han hecho al proyecto del tren que ella dirige y al cuestionamiento que una diputada oposicionista hizo de la cantidad de asesores que tiene y lo que ganan.
Primero decir que me parece muy natural y lógico que el presidente defienda la labor de su esposa por varias razones: primero por la relación personal que los une; y segundo, porque él confió en ella para darle dos tareas muy importantes dentro de su gobierno: la dirección del proyecto del tren rápido de pasajeros  y la coordinación de todo lo relacionado con el desarrollo de Guanacaste.  Claudia Dobles tiene los atestados y las cualidades para hacerlo. Lástima que no la nombró ministra, asesora, o  algún otro puesto de la administración pública, para que entrara dentro del esquema legal-administrativo para ejercer como funcionaria pública, y así tener todos los derechos y deberes que un funcionario que maneja fondos públicos y personal, debe de tener. Al dejarla en ese papel tan extraño e incómodo de «primera dama» (que no existe como tal legalmente pues ni es nombrada y menos electa) la deja en un lugar en el que no puede ni cobrar salario por un trabajo hecho, y menos ejercer de autoridad pues no tiene lo que en el derecho administrativo se conoce como Investidura.
Lo segundo  es decir que, sin entrar en el populismo de la «galleta de soda», inventado por el mismo PAC que hoy gobierna, el tema de los asesores es algo que debemos de ver fríamente. Preguntar y cuestionar, que es lo que hizo la diputada oposicionista, es totalmente válido y natural en las labores de control político que debe de hacer la oposición. Pero yo tampoco entraría a satanizar per se el tema de los asesores como algo malo. Cualquiera que ha trabajado en labores de dirección y organización sabe que contar con asesores es necesario, porque sino no se daría a basto con todo lo que hay que hacer. Eso sí, esas labores de los asesores deben de estar muy claramente delimitadas y establecidas para poder responder a cualquiera cuando se le pregunte a qué dedican sus horas esos asesores. No hay que escandalizarse por el cuestionamiento y atribuirlo a machismo de primera entrada, eso sí responda más que con una lista y explique por qué necesita tantos y a qué labores se dedican.  Si eso está claro y es razonable, ahí acaba el cuestionamiento.
Pero lo que sí resulta realmente molesto es la instrumentalización de la lucha feminista para atribuir cualquier cuestionamiento a un tema de machismo. Y aclaro, no dudo, sino que afirmo, que hay todavía mucho machismo en la forma en que se valora la gestión de los funcionarios públicos, sobre todo si se trata de mujeres, pero no toda crítica a una mujer funcionaria o con responsabilidades es machismo. Y distinguir  la crítica  válida de la que tiene un tufo machista, es condición necesaria para no banalizar una lucha tan importante como la de la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres.
Lástima que el presidente Alvarado no aplicara lo que predica cuando era parte de la oposición durante la campaña y gobierno de la primera mujer presidenta Laura Chinchilla. En ese momento su partido, el PAC, sacó un anuncio de una marioneta de la entonces candidata Chinchilla donde la presentaban como una mujer con hilos que eran manejados por dos hombres: Oscar y Rodrigo Arias Sánchez. Doña Laura, que tenía un pasado lleno de atestados y puestos que no se los debía más que a su esfuerzo y dedicación, era presentada como el estereotipo de mujer manejada por otros por incapaz. Cosa que a la postre se demostró que no era así pues la animadversión que el clan Arias siempre mostró contra ella fue manifiesto, casualmente por no dejarse manipular.
Pero el presidente y su partido no solo ejercieron lo que hoy ellos llaman «violencia política» contra las mujeres, sino que de la forma más burda: caricaturizándola. Y en su blog de aquella época (Transcripciones Infieles), el hoy presidente Carlos Alvarado, seguía remachando un año después de electa Chinchilla (en 2011), en el hecho de presentarla como marioneta de unos hombres: los Arias, porque por supuesto ella no podía gobernar por sí sola sino era como instrumento de alguien más. Pero me imagino que cuando viene de ellos la vara de medir es otra y la crítica sí era justificada y no machista.
Ese es el doble rasero del PAC que nos cansa a tantos por hipócrita y oportunista.

 

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