Eduardo Brenes: Poder Judicial

El Poder Judicial no está blindado contra la crítica, pero si estamos en posición de poder, es nuestro deber proponer reformas, sino, no somos más que unos habladores, mucho ring ring y nada de helados, como dicen por ahí. Lo que si está muy mal es ir a desacreditar las denuncias contra funcionarios públicos solo porque yo soy uno de los denunciados.

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Eduardo Brenes Jiménez

Claro que muchos podemos criticar aspectos del poder judicial como que sigamos sin fiscal general desde hace tiempo, por supuesto que también podemos criticar las carencias de nuestra justicia que no siempre es pronta y cumplida. Y faltaba más que no podamos criticar el régimen salarial de nuestros magistrados y jueces. Eso lo podemos hacer en el ejercicio de nuestra libertad de expresión.
Pero cuando se ostenta un cargo público como el de presidente o diputado, o cuando se lidera a un partido político con posibilidad de incidir en la política pública, si hacemos esas críticas y no las acompañamos de propuestas para cambiar lo que criticamos, lo único que estamos haciendo es un juego de artificio verbal con pocas consecuencias prácticas. Podríamos fácilmente ser tildados de habladores, pues no pasamos del bla, bla, bla a los hechos.
Por eso cuando escuché al presidente hablar de esos temas del fiscal, la justicia pronta y cumplida y los salarios, me quedé esperando que acompañara sus críticas de alguna propuesta concreta, como haber dicho: «y acá presento las propuestas de ley que voy a convocar a la Asamblea Legislativa ya que yo tengo en este momento la iniciativa legislativa y está en mi poder poner a discusión estás propuestas que van a solucionar esto que critico». Pero no, se quedó en palabras para la galería, que algunos podrán aplaudir como forma de expiación, o de derecho al berreo.
Pero a él lo eligieron como presidente no para berrear, sino para solucionar cosas, para hacer propuestas y para convencer que sus soluciones son las adecuadas. La campaña acabó hace rato, el gobierno empezó el 8 de mayo y tiene todas las potestades constitucionales y legales para impulsar las reformas que considere convenientes. Trabajo con el diputado que preside la Comisión de Asuntos Jurídicos y conozco muy bien lo que está en agenda y hasta hoy por la tarde no hay ni un solo proyecto convocado por el Ejecutivo que él preside para cambiar nada de lo que criticó. Le queda mes y medio de iniciativa legislativa, esperemos que en ese tiempo lleguen algunos proyectos.
Lo que si me pareció totalmente fuera de lugar y que raya en exabrupto fue su perorata sobre la judicialización «como herramienta de politiquería burda y barata» o hablar de quienes usan el sistema judicial como «obsceno cañón para lanzar sus balas de odio y sus intereses canallas». Y me pareció un exabrupto porque no especificó de quiénes hablaba. ¿Hablaba de quienes acusaron a los expresidentes Calderón y Rodríguez hace unas décadas por corrupción, o de quienes llevaron a la Fiscalía el caso Alcatel del expresidente Figueres? ¿O tal vez se refería a las acusaciones contra el exministro Dobles y Óscar Arias por lo de Industrias Infinito? ¿O será que se refería a quienes acusaron al Libertario por capacitaciones fantasma o al PAC por falsificar recibos para cobrar deuda política? ¿O no será más bien que se refería a las acusaciones por el cementazo de LGS o a las no sé cuántas acusaciones que pesan sobre el expresidente Carlos Alvarado? ¿O no será más bien que hablaba sobre las acusaciones que pesan sobre él mismo por prevaricato e incumplimiento de deberes por su breve paso como ministro de Hacienda del PAC, o más bien se refería a las investigaciones por el financiamiento ilegal de su campaña?
Digo, porque al no hablar de forma concreta, cualquiera puede pensar que todo lo anterior es judicialización de la política. ¿O no será más bien que nuestro sistema judicial, con todas sus carencias y falencias no puede negarse a recibir y valorar todas las denuncias que los ciudadanos interpongan ante él contra funcionarios y políticos y luego darles curso a las que con pruebas y hechos puedan constituir delitos?
Me parece que él, como investigado y con causas pendientes, y más siendo presidente, nos debió de aclarar a todos de qué, quién o quiénes hablaba. Porque de lo contrario podríamos pensar que hablaba de él mismo y sería muy mal visto que usara su investidura para desacreditar a quienes, con todo su derecho, lo denuncian. Ya otros cien pesos es si lo encausan y condenan, que a él como a cualquiera lo protege el principio de inocencia. Pero qué de mal gusto usar su cargo e investidura para ir a desacreditar a quienes denuncian solo porque él está acusado. ¿Se imaginan lo que hubiéramos dicho de LGS o Carlos Alvarado si hubieran ido a Corte Plena a desacreditar a quienes los tenían denunciados solo porque eran ellos presidentes? Yo, por lo menos los hubiera criticado sin piedad por sobrepasarse en sus funciones y abusar de su investidura.
El Poder Judicial no está blindado contra la crítica, pero si estamos en posición de poder, es nuestro deber proponer reformas, sino, no somos más que unos habladores, mucho ring ring y nada de helados, como dicen por ahí. Lo que si está muy mal es ir a desacreditar las denuncias contra funcionarios públicos solo porque yo soy uno de los denunciados. Pero como no especificó, me imagino que por decoro y dignidad el presidente Chaves hablaba de otros y no de él mismo.
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