Eduardo Carrillo Vargas,(Ph.D. Administración).

Una las tareas principales de los bancos centrales (BC) es mantener bajo control la inflación. Para ello emplean como recurso, casi exclusivamente, la tasa básica pasiva (TBP). Cuando el FED (banco central de EE UU) da la señal, todos hacen los mismo en forma automática, aunque las condiciones pueden diferir de un país a otro. Incluso, ante la simple sospecha de que el FED podría elevar los intereses, Costa Rica y varios países más se adelantaros y subieron los intereses (la TBP). En meses recientes, la empresas y conglomerados más importantes de la economía nacional, han dirigido fuertes críticas contra el Banco Central, al que responsabilizan por la lentitud en la reducción de las tasas de interés, no solo porque ha desaparecido la inflación, sino que nos encontramos en estanflación, es decir, inflación negativa. Por supuesto, el sector comercial e industrial no se quejó cuando la subida de los intereses abrió la posibilidad a subir precios, sacando provecho de ello en perjuicio de los salarios y del consumidor en general.

No soy economista, pero en mis notas he criticado fuertemente las políticas TBP del Banco Central de nuestro país y lo hice por simple sentido común. Incluso en este mismo medio expuse mis dudas sobre esas políticas y algunos aspectos del liberalismo económico, a otro columnista, que sí es economista y escribe en La Revista, pero no obtuve respuesta alguna.

Tres razones centraban mis dudas en este tema: primero que TPC simplemente no funciona en la forma como se viene aplicando, básicamente como una respuesta espontánea sin verificar posibles diferencias en cada caso; segundo, porque ponía el costo de las medidas correctivas sobre las espaldas del consumidor (precios más altos) y el asalariado (sueldos más bajos o que no crecen al ritmo de la inflación). Y, tercero, porque esas medidas pueden transformar una crisis manejable en una recesión mayor, también en perjuicio de los sectores más vulnerables.

Bueno, aunque un poco tarde, ahora pareciera que las voces críticas de algunas minorías, en especial el economista y premio Nobel J. Stiglitz, han encontrado eco en organismos serios. Además, en términos prácticos, las políticas del FED fueron cuestionada por la Administración Biden. El gobierno simplemente siguió con una política agresiva de crecimiento, que ha representado el fortalecimiento de la economía, el crecimiento del empleo, mejoras salariales y, para sorpresa de muchos, la inflación ha ido cediendo. En una entrevista reciente de PBS (Public Broadcasting Service) concluían el entrevistador y una execonomista del propio FED, que los resultados eran buenas noticias para el gobierno y malas para el FED.

Pero la crítica a las equivocadas políticas de los bancos centrales se ha extendido y tendrá que cambiar en el futuro inmediato ¡Qué bueno¡ Y, es que el “nuevo argumento ha llegado con fuerza. En los últimos meses, el Banco Central Europeo, la OCDE, el Banco de Pagos Internacionales (BPI) y la Comisión Europea publicaron estudios en los que muestran que las ganancias explican una gran parte de la inflación, pero el golpe de gracia para quienes dudaban llegó el 26 de junio, cuando el Fondo Monetario Internacional tuiteó: El aumento de las ganancias corporativas constituyó el mayor componente de la inflación europea en los últimos dos años; las empresas aumentaron los precios por encima de la subidos de la energía importada”. La parte anterior en itálicas es cita de un artículo cuya lectura considero obligatoria para especialistas y desconfiados, como yo, porque, pareciera las políticas de los bancos centrales tendrán que cambiar. Y, de paso, proteger más a los más débiles de nuestros países. El artículo aparece en la página 15 de La Nación del 16/7/23 bajo el título Nueva inflación en la mira, escrito por la economista Isabela M. Weber.

 

Eduardo Carrillo

Por Eduardo Carrillo

Ha colaborado con varios gobiernos, desempeñándose principalmente en el área de la salud pública. Laboró con organismos internacionales y es consultor. Analista y comentarista. (Ph.D. Administración).