Eduardo Carrillo: CCSS y el aporte al despilfarro

Una pregunta clama por respuesta: ¿En manos de quienes está la Caja? Porque en el caso de UNIBE y de las cooperativas, domina un fuerte tufo ideológico

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Eduardo Carrillo Vargas, (Ph.D. Administración).

¿Ahora yo soy el gastón? dice el presidente Alvarado mientras culpa a los anteriores gobiernos que, por cierto, tienen mucha responsabilidad por los problemas que hoy encaramos. Pero yo me pregunto ¿estaremos tal mal como parece? El gobierno Central aumentó su presupuesto entre el 2018 y el 2019 casi en un 17%, mientras predicaban sobre las maravillas de la regla fiscal. El costo total del Estado es hoy superior a 28 billones de colones, equivalentes al 75% del PIB, suma difícil de superar incluso por países más ricos. Sí, el presidente es el gastón por derecho propio. La culpa de los gobiernos anteriores no lo eximen por sus propias faltas.

El costo de la ineficiencia es monstruoso y posiblemente de muchos miles de millones de dólares (sí, dólares) anuales. Los ejemplos abundan, pero está presente en las decisiones que el Gobierno insiste, por ejemplo, en mantener instituciones que no aportan al desarrollo, como el CNP, IFAM y el BCR (para que dos bancos compitiendo entre sí) o, deshacerse de las muchas entidades adscritas que debilitan la RECTORÍA y hacen que los ministerios pierdan autoridad y capacidad de control. La mayor parte de estas entidades duplican su infraestructura de apoyo administrativo a un gran costo para el erario público, en vez de compartir la del ministerio madre.

¿Leerá la prensa el Sr. presidente? La CCSS ha anunciado que se tomará la administración de los Ebais, asumida por UNIBE hace unos pocos años, porque la UCR rehusó sufragar el déficit multimillonario que producían los sindicatos, mientras se brindaba un servicio mediocre. Quien escribe estas notas estuvo colaborando en la aplicación de un sistema de control de gestión (ad honoren) el cual concluyó que el trabajo efectivo no superaba las 35 horas por semana. UNIBE aumentó lo horarios y adoptó una variedad de mejoras, con los mismos recursos que la CCSS aportaba a sus anteriores administradores. Según un artículo de prensa, al asumir de nuevo la administración, la CCSS tendrá un costo adicional de 4000 millones de colones.

¿Cómo es eso Sr. Presidente? Se pierde la oportunidad de un mejor servicio y, además, hay que aportar 4000 millones más, que usted bien sabe, salen del deteriorado bolsillo de los costarricenses. Por supuesto, hay otros responsables porque la Caja es una institución descentralizada, que opera bajo la RECTORÍA del Ministerio de Salud. En este despilfarro menor (comparado con otros), valdría la pena que el presidente o su ministro de salud le digan a la población cuál es su posición.

Aparentemente es solo el principio y seguirán “apropiándose” de las cooperativas (empresas sociales). Era sabido por personas ligadas a la salud pública del país y al personal de la Caja que las cooperativas dan un mejor servicio a un menor costo. Sin embargo, fue del conocimiento público mediante un artículo de prensa del 11 enero 2016, bajo el título Costo de los Ebais de la Caja duplica al de las cooperativas.

«El costo anual de un Equipo Básico de Atención Integral en Salud (Ebáis) en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) duplica el de los que son dirigidos por cooperativas y la Universidad de Iberoamérica (Unibe).
En las áreas de salud licitadas a terceros, el gasto per cápita promedio fue de $79.000 en el 2014. Mientras, en la Caja ascendió a €149.000. Aunque hay casos en los que el costo administrativo se triplica.
Así se detalla en el informe Evaluación de costos, desempeño y cobertura general de las áreas de salud administradas por terceros versus referentes institucionales, elaborado por la Gerencia Médica de la CCSS en agosto del año pasado.
El estudio hizo una comparación de las 13 áreas de salud dirigidas por cooperativas y la Unibe, frente a seis en manos de la Caja en condiciones similares….»
La Nación

Una pregunta clama por respuesta: ¿En manos de quienes está la Caja? Porque en el caso de UNIBE y de las cooperativas, domina un fuerte tufo ideológico (al igual que el tema de los aguacates) y sugiere que la decisión de quitar del medio a estas instituciones viene de los sindicatos, porque exponen sus privilegios y su falta de ética de servicio. También conviene preguntar si hay perdedores producto de estos movimientos. Y los hay por partida doble. Primero por el mal manejo que hace la Caja de nuestros recursos; y, segundo, porque con el mayor gasto viene acompañado con un servicio más deficiente.

Sin embargo, conviene subrayar también que los sindicatos no representan a la población usuaria, sino al patrono en materia laboral. El caso de los Ebais excede la decisión sindical. Los efectos se vuelcan sobre la población respectiva y es la que debería dar sustento a la decisión de la Caja.

El autor de estas notas ha incursionado en el amplio tema de las organizaciones privadas (de mercado) y las sociales, como el Estado. En general, la excelencia de las primeras reside en la eficiencia y su relación con los costos. Mientras en las sociales, como el Estado, priva la equidad, que tiene su expresión concreta en las coberturas universales (y algunas especiales). Sin embargo, la tercerización en el caso particular de los Ebais es un buen mecanismo público/privado, primero porque la calidad y cobertura de los servicios están definidos por la CCSS; mientras la ejecución se le encarga a un órgano que lo hace en forma eficiente. La eficiencia implica a su vez más recursos para mejorar la calidad, oportunidad y eficiencia de la institución pública. La ideología parece sobrar. Es una relación productiva para la CCSS por sus inferiores costos; y beneficiosa para la población que recibe servicios en mejores condiciones de calidad, oportunidad y eficiencia. No debiera haber ideología de por medio, sino un razonable sentido práctico.

Sí, Sr. Presidente, la población está inquieta porque nos sacaron del bolsillo lo que produjo la reforma fiscal, pero el gasto crece rampante. Cierto que la torta tiene otros responsables, pero fue usted quien nos dijo que la reforma fiscal era solo el principio y que otras medidas de fondo vendrían para reducir el costo de este carísimo Estado (75% del PIB), las cuales no vemos en el horizonte o en lo poco que sabemos de las reformas que su Gobierno ha propuesto

 

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