Eduardo Carrillo: Incertidumbre y riesgos de la Administración Alvarado Quesada

¿Por qué el Gobierno no ha querido consultar a economistas que ya tuvieron la experiencia de negociar un acuerdo similar con el BID?

0

Eduardo Carrillo Vargas, (Ph.D. Administración).

La Administración Solís Rivera resultó un fiasco total. Cierto, la crisis fiscal ya era un problema importante cuando el Presidente Solís Rivera asumió el mando. La Administración Arias Sánchez cierra con un déficit de 3.3% en el 2009, mientras la Administración Chinchilla Miranda la deja en 5.4%. Cuando Solis entrega el gobierno al presidente Alvarado, el déficit se encuentra en el 6,2%, pero al año siguiente llegó al 7%.

El Gobierno Central viene arrastrando por muchos años un déficit fiscal a niveles variables y razonables, hasta la Administración Arias Sánchez, que tuvo que enfrentar la crisis del 2008-2009, una de las peores desde la gran depresión del 1929-1930. En esta administración se produjo, por primera vez en muchos años, un leve superávit, hasta que vino la crisis y en el 2020 el déficit llega al 5.4%. Cuando el presidente Solís asume el poder el déficit se encuentra en 5.6% y cierra su administración con 6.2%. En el 2019, sin pandemia, el déficit se encuentra en 7%. Todo lo anterior para sugerir que los niveles de crisis se produjeron durante el primero y segundo gobierno del PAC y que ambos fueron incapaces de tomar medidas correctivas. Hoy ya ha pasado de crisis a una verdadera tragedia de gobierno, en parte por la falta acción previa, pero, principalmente, por la pandemia.

El PAC ha revelado tener vocación de gasto. El Proyecto Fiscal fue aprobado como alivio a la crisis fiscal de la Administración Alvarado Quesada (AAQ), y para evitar caer al precipicio. Sin embargo, el proyecto se aprobó, con el compromiso oficial de introducir medidas complementarias que nunca llegaron. Peor, el Gobierno adoptó una fuerte retórica sobre la racionalización del gasto público y en favor de la regla fiscal. No obstante, en el 2019 su presupuesto creció en un 17%, en franca contradicción con su propio discurso. Puede haber sido una estratagema para que la aplicación de la regla fiscal, el siguiente año, se hiciera sobre una base más alta. Pero, ciertamente, le resta credibilidad al presidente que, frente a la crítica, expresó: ahora el gastón soy yo. Correcto, señor Presidente, el gastón es usted, siguiendo el patrón impuesto por su antecesor: el expresidente Solís Rivera ¿Cuestión ideológica?

La pandemia profundizó la crisis a niveles insospechados para los cuales no podíamos estar preparados. Estamos en la víspera de un posible préstamo con el BID que le inyectaría a la economía algo cercano a los $2000 millones. Y la incertidumbre, producto de múltiples inconsistencias de la AAQ siguen dominando el entorno. Ya con muy poco tiempo, la opinión pública o el propio congreso no sabe cuál sería la estrategia de gasto del Gobierno ¿Se aplicarán estos recursos principalmente en gasto administrativo, improductivo desde el punto de vista de crecimiento de la economía? ¿Existe un plan de ejecución del préstamo, como lo aseguran algunos jerarcas, mientras varios miembros del equipo de gobierno entran en contradicciones? ¿Por qué el Gobierno no ha informado a la población sobre los efectos esperados del próximo préstamos BID cuando este mismo mes de septiembre se iniciarán las negociaciones? La preocupación de la población por el secretismo gubernamental tiene raíces importantes, algunas de las cuales hemos mencionado antes. No sólo tiene el Gobierno un equipo económico débil, sino que sus miembros con frecuencia entran en contradicciones ¿Ocurriría esto si hay un plan ya elaborado con lo aseguran algunos de sus jerarcas? ¿Por qué el Gobierno no ha querido consultar a economistas que ya tuvieron la experiencia de negociar un acuerdo similar con el BID? Tal vez el presidente Alvarado, nacido en los años de la crisis de 1980, desconozca que durante la Administración Monge Alvarez se superó la crisis y el país recobró la senda del desarrollo en solo dos años (ver resultados en Ajuste y Crecimiento en la Economía de Costa Rica, 1982-1994 del Dr. Eduardo Lizano).

Resulta notable también la confusión del Ministro de Hacienda, incapaz de precisar el destino de los fondos de otro crédito del BID por $265 millones ante la Comisión de Asuntos Hacendarios del congreso. Todos estos elementos, cuando se juntan, sugieren dispersión de información, contradicciones entre miembros del equipo de gobierno y la aparente falta de planificación económica articulada. Son antecedentes que el congreso y la población misma deben tomar en cuenta para presionar al Gobierno para que los recursos aportados por el BID no se pierdan en gasto administrativo y sí privilegien el desarrollo de la economía y la solución del problema más urgente del momento: empleo.

COVID-19
Suscribase COVID-19

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...