Eduardo Carrillo: SUTEL y la disfuncionalidad del Estado ¿Quién son los culpables?

hay un vacío de autoridad en toda la administración pública. No sabemos hacia dónde vamos, cómo se distribuyen las responsabilidades, cómo controlar su ejecución y qué hacer cuando no se ejecutan.

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Eduardo Carrillo Vargas, (Ph.D. Administración).

¿Cuántos $millones tiene el fondo nacional de telecomunicaciones? SUTEL, que administra ese fondo lo sabe, pero no comparte la información. El Ministerio de Ciencia y Tecnología (MICIT) debería saberlo, pero lo ignora. Tenemos recursos para tener el más avanzado sistema de comunicaciones, pero SUTEL no cumple con la función para la que fue creada. Nada novedoso porque eso ocurre a lo largo y ancho de la administración pública, en la que cualquier cosa puede ocurrir, nadie se entera de ello, se incurre en costosas actividades improductivas y nadie se entera hasta que los problemas se convierten en “crisis”. Además, nadie establece las responsabilidades y las penalizaciones correspondientes, tal vez inaplicables en un enjambre procesal tan oneroso como prolongado.

Eventualmente lo sabremos: SUTEL tiene recursos y personal, tal vez en exceso, con remuneraciones de lujo y jugosos pluses. Seguro ocurre en SUTEL, pero es la historia repetitiva en nuestro sistema de administración pública, sobre el cual no se quieren aplicar medidas correctivas, lo que genera la falsa impresión de que tenemos una “crisis fiscal” (simple mentira), pero en realidad es que no queremos enfrentar la crisis institucional del Estado que actúa como fuente de despilfarro. Es al final de cuentas, la causa de una variedad de crisis del Estado costarricense, en educación, combustibles, energía, seguridad, salud, banca pública, infraestructura, etc. La crisis fiscal aparece porque las ineficiencias de muchas instituciones están generando escasez de recursos en otras. Recordemos que el presupuesto 2019 superó los 28 billones, equivalentes al 75% del PIB e ignoramos las cifras del 2020 y 2021.

Podemos ser más directos y fijar puntualmente las responsabilidades por el problema de SUTEL. Nuestra institucionalidad pública, una de las más caras del mundo, anda a la deriva porque el Gobierno no tiene autoridad, o no la ejerce, y el Ministro de Ciencia y Tecnología tampoco parece conocer sus responsabilidades y hacer que su personal y organizaciones adscritas las cumplan. Sin embargo, diríamos, se trata de grandes problemas y soluciones simples.

La autoridad del Gobierno es clara en este y en muchos otros casos. Primero el gobierno que ejerce el presidente y sus ministros es de alcance nacional y cubre a la totalidad del Estado. Esto se deriva de nuestro carácter de Estado Unitario y lo refuerza el principio de RECTORIA. Sin embargo, hay un vacío de autoridad en toda la administración pública. No sabemos hacia dónde vamos, cómo se distribuyen las responsabilidades, cómo controlar su ejecución y qué hacer cuando no se ejecutan.

El tema lo hemos planteado en perspectiva general, pero la política padece de sordera crónica o evade sus responsabilidades, absorbidas por tres procesos electoreros: el que decide al gobierno en ejercicio; las de medio periodo municipales y, las que pronto vendrán para un nuevo gobierno.

Las decisiones correctivas, que también hemos planteado antes, son simples y sus efectos enormes. No requieren ajustes legales y su aplicación puede ser inmediata. Pero por incompetencia o desidia no se hace. Se trata de diseñar y adoptar Políticas de Estado Inteligentes (PEI) que, si las tuviéramos otro gallo cantaría. El presidente y los ministros parecen ignorar el poder de las PEI, los beneficios que tendrán en el “buen gobierno” y en el prestigio posible en imagen de los políticos y de los partidos que las adopten.

Las PEI tienen varios componentes críticos: 1) las grandes estrategias y las metas globales en cada sector o subsector; 2) las grandes acciones que las respalda; 3) los resultados esperados de cada periodo anual de gestión para cada componente sectorial y para cada nivel de organización; y, 4) un sistema de rendición de cuentas: si los resultados esperados no se cumplen los gerentes no están cumpliendo con las responsabilidades asignadas y por tanto es causal de despido. Es posible que ningún otro recurso administrativo tenga mayor potencial de cambio de nuestro inadecuado sistema de gestión pública.

En general la política, con la cual hay disgusto y rechazo popular, podría mejorar con la adopción de PEI en cada sector de gobierno. Algunos hemos señalado que la gestión de esa complejísima empresa que llamamos Estado y de instituciones como el MEP, el MOP, el ICE, la CCSS requiere refinadas competencias y experiencia técnica. Los políticos han fallado en su administración, porque de otra forma no tendríamos los serios problemas que arrastramos. Es posible que se origine en falta de competencias técnicas y el dominio de la motivación electoral. Pero seguro los políticos quieren ser exitosos para ayudar a sus partidos y trascender en la función pública. Eso se puede lograr si el presidente incorpora en su administración, empezando por las PEI, procesos técnicos con la ayuda de la UCR, el Politécnico e INCAE. Las dos primeras instituciones son del Estado y el INCAE ha mostrado su voluntad de ayuda a los gobiernos de turno. Es decir, pueden apoyar el diseño, adopción y control de las PEI, sin costo o a costos muy razonables para el Gobierno.

Nos hemos referido a SUTEL, pero es evidente que el problema tiene dimensión estatal. Un programa para adoptar PEI debería ser general, pero empezar por sectores estratégicos como ICE, banca pública, MOPT, MEP y RECOPE, o simplemente los sectores que más interesen al país y al Gobierno. Además, una iniciativa interesante que podría comandar el nuevo ministro de la presidencia, dadas las condiciones difíciles que enfrenta y el corto periodo que le queda para realizar sus aportes.

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