Eduardo Carrillo Vargas: El debate Sobre el Tipo de Cambio-“Notas de Tato”


Eduardo Carrillo Vargas,(Ph.D. Administración).

Un rico e instructivo debate ha tenido lugar en días recientes (Feb, 2024). Surge del diálogo entre los economistas Dennis Meléndez y Jorge Guardia, dos artículos cada uno. El tema en discusión se explica por el titulo del primer artículo de don Dennis, Extraña política cambiaria, que ameritó otro de respuesta de don Jorge, que dio lugar a dos artículos más de ambos economistas. Otro artículo previo intentaba explicar la política monetaria del Banco Central, que el experimentado economista Fernando Naranjo caracterizó de fracaso. El título de este artículo explica su tema: Banco Central defiende el ajuste aplicado a tasa de política monetaria (TPM).

Un quinto artículo de este día (16/2/2024) lo agrega el señor Roberto Artavia, Consultor Internacional. Bajo el título, Terciando en la discusión sobre el tipo de cambio, agrega un amplio contenido práctico sobre los efectos de la política generalizada de los bancos centrales.

Por mi preferencia de la temática social, destaco la referencia que hace don Roberto al “objetivo subsidiario”, contenido en la Ley Orgánica del Banco Central: “promover el ordenado desarrollo de la economía costarricense, a fin de lograr la ocupación plena…” es fundamental. Don Roberto nos dice lo siguiente: “Me parece que al presidente ejecutivo y la Junta Directiva se les está escapando la parte de lograr ocupación plena de los recursos productivos de la Nación, de la cual depende en gran medida el crecimiento y la misma estabilidad futura de la economía”.

La política monetaria y el control de la inflación, agrega don Roberto, son condiciones necesarias, más no suficientes del desarrollo económico, y no pueden ponerse por encima del crecimiento de la productividad, de la generación de más y mejores empleos, de la inversión y el comercio, y del despliegue de una política social que contribuya a la productividad, pues al hacer se tendrán algunos triunfos y reconocimientos a cortísimo plazo por el control de la inflación, pero muy pronto acabará eso, para dar lugar a la pérdida real de competitividad nacional y sectorial, al desempleo y la pobreza, a la caída del progreso social y la sostenibilidad ambiental, y a la concentración de la riqueza en quienes, con acceso a información y capital, logren arbitrar ambos cambios a su favor”.

Muy claro y contundente don Roberto. Me llama la atención que, en el extenso e interesante debate, no hubo referencia alguna a la situación de los EE. UU., cuyo enfoque, sospecho, comparte don Roberto. EE. UU. es nuestro principal socio económico y su política monetaria es seguida al unísono por nuestro país y por la región, incluso solo con la sospecha de que el FED ajustará los intereses. Pero en nuestro medio es escasa la información sobre lo que pasa con la economía americana, dominada por la expectativa de una gran depresión pospandemia.

No ocurrió y el presidente Biden siguió su propio camino. En vez de enfriar la economía y asumir gran riesgo social, puso en ejecución un amplio programa para la creación de muchos millones de nuevos empleos, amplia inversión en infraestructura, fortalecimiento de la industria nacional, atención del clima y ecología, entre muchas otras medidas sociales y económicas. Esa política se encuentra a la cabeza del planeta, goza de ocupación plena y tiene la confianza popular medida por la reacción del mercado de valores. Y la inflación ha venido bajando lentamente.

Cierto, extraña política cambiaria la de nuestro Banco Central y, también, el olvido del objetivo subsidiario contenido en su Ley Orgánica, nexo esencial con el objetivo final de nuestra democracia: bienestar colectivo, sin exclusiones.

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...