Eduardo Carrillo Vargas,(Ph.D. Administración).

He venido argumentando, con cierta frecuencia, sobre las deficiencias de nuestra frágil democracia y su incapacidad para cumplir con su objetivo primordial: lograr el bienestar colectivo de todos, sin exclusión. No lograrlo nos niega el derecho a considerarnos una democracia plena, como lo hacen como algunos medios sobre las bases de derechos humanos y libertad de información. En lo primero, hay enormes huecos en derechos colectivos, por ejemplo, la seguridad y, la pobreza, que hemos mantenido por encima del 20% desde los años 70. En cuanto a la libertad de información es evidente que puede constituirse centrarse en impulsar determinadas ideologías e intereses de sus propietarios. Las nuevas tecnologías han hecho algo en defensa del interés popular.

Por otra parte, nuestra “democracia” arrastra enormes problemas por diseño institucional y por un judicialismo extremo que cubre todos los procesos e impiden que rara vez concreten en resultados. Los tres poderes corren con colores propios y parecen ignorar que la democracia también demanda “interdependencias” en función de los objetivos superiores de la nación. El sano principio de la RECTORIA ha sido neutralizado por múltiples órganos de jerarquía inferior, debilitando la capacidad ejecutiva. El judicialismo extremo ha creado un entorno de obstáculos que hasta los expertos fracasan en entender ¿Es Costa Rica ingobernable? ¿Qué piensan nuestros mandatarios?

Miguel Angel Rodriguez: gobernar es difícil. Más complejo en democracia y aún más con muchos partidos. Se inclina por un sistema semi-parlamentario.

Oscar Arias: Es muy engorroso todo. El servidor público, americano o inglés, le sirve igual al presidente. En Costa Rica no. El funcionario está para toda la vida. No le sirve igual a todo gobierno. Tenemos muchas íes: contraloría, procuraduría, defensoría, que son solo controles. Deberían ser a posteriori. Es bastante ingobernable.

Laura Chinchilla: Un análisis comparativo del Banco Mundial dice que la presidencia de Costa Rica es la más débil de la region. La Contraloría termina integrando consejos específicos para cada obra específica. Nos acercamos mucho lo que es “un país ingobernable”. Una encuesta que hicimos en el 2013 nos dice que el 40% se estaba quejando de un gobierno que no podía tomar decisiones y que llevaba a la gente a plantear alternativas de gobierno casi fácticas. En la obra de contenedores de Moín enfrentamos, más o menos, 35 recursos de distinta naturaleza, desde administrativos hasta jurisdiccionales.

R.A. Calderón Fournier: la Contraloría ha asumido una serie de funciones donde entra a opinar sobre lo que no tiene que opinar. Somos uno de los países de menor poder político. Hoy prefiero 4 años con reelección. Si está bien hay que dejarlo otros 4 años; y si no, lo mandan para la casa.

Todos opinan que 4 años es un período muy corto. Las opciones 6 años sin reeleccion continua, o 4 años con reelección continua.

Nota de tato: he visto algunos regímenes con un poder ejecutivo fuerte. Sorprende lo que eso representa en obra cumplida y beneficio para la población. Creo que nuestro país necesita, ajustado a nuestra cultura, un ejecutivo fuerte. La esencia de la gobernabilidad se asienta en la capacidad del ejecutivo de marcar el camino del desarrollo y ejecutarlo. Es también un mandato soberano, que debe cumplirse.

Fuente: video de La Nación sobre gobernabilidad. 15 de abril, 2018

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Por Eduardo Carrillo

Ha colaborado con varios gobiernos, desempeñándose principalmente en el área de la salud pública. Laboró con organismos internacionales y es consultor. Analista y comentarista. (Ph.D. Administración).