Educadores y educandos: ¡Válgame Dios!

2

No hay forma de justificar, no hay forma de conceder razón, no hay forma de perdonar el inmenso daño que causan aquellos, con su abandono a los estudiantes por  la oposición a una reforma fiscal. Es un daño de incalculables proporciones a los educandos, a la calidad de la educación ya venida a menos, y al futuro de la sociedad.  Por qué semejante perversidad se pretende disfrazar de justicia, cuando tal vestimenta jamás va a dar para tanto.

Ya estos daños vienen haciendo mella desde hace buen tiempo, porque el “laissez faire laissez passer”, practicado en los centros educativos; públicos principalmente, pero también en los privados, perjudica la formación ética y moral de los estudiantes. Es más que evidente en los estudiantes de educación secundaria y superior, sus grandes falencias en ortografía y redacción así como en su formación académica, sólo para mencionar lo más que evidente.   El peor enemigo de la sociedad se ha dicho es la pobreza, pero la ignorancia anda de la mano con los pueblos sin mañana. De todos nuestros males y posibles desgracias ésta sin lugar a dudas viene a ocupar un lugar privilegiado. El colapso de la educación por negligencia y por hipocresía, es quizás el daño más grande, el hueco más profundo y la bancarrota inevitable que conduce la moral social al abismo. Lo que antes se aprendía se aprendía en la casa pero también en la Escuela. La educación andaba de la mano de los padres y de los maestros, la pregunta hoy en día: ¿en manos de quién anda la educación de los jóvenes?  Quizás hay quienes piensan que ahora lo más lógico e indispensable es la educación por las redes y por internet, sin embargo para quienes así piensan, la conclusión es que nunca habíamos llegado tan bajo como ahora.

Dime qué clase de educación recibes y te diré que clase de futuro tienes. ¿Cómo podríamos nosotros responder a esto en Costa Rica? Nos venimos convirtiendo en la colectividad del Pura Vida, queriendo decir con esto, que lo único que me importa es poder pasarla bien al mínimo costo y sacrificio, aunque ello implique terminar de enterrar la formación de nuestra juventud. El mal ejemplo, la ausencia de retos, la laxitud de la moral, la falta de compromiso, la vagancia y la delincuencial alcahuetería de quienes deberían tener la responsabilidad de forjar espíritus firmes para la época que estamos viviendo, nos  conduce por contrario a la desesperanza y a la ineptitud para enfrentar los complejos retos del futuro.

El país debe despertar y exigir a los maestros, pero también a los educandos, un compromiso acorde a las necesidades de los tiempos.  Es por eso que la responsabilidad implica no ser tolerante en lo absoluto con la mediocridad y la falacia de provocar razonamientos pueriles para no dar clases ni para forjar los hombres y las mujeres que Costa Rica necesita. Si la reforma fiscal es un error más lo es sin lugar a dudas, condenar a la ignorancia a las nuevas generaciones y acentuar así los problemas ya conocidos. Esperamos no sea demasiado tarde para empezar a transitar por este camino.

 

Comentarios

Cargando...