El arte de mover la palabra, desde la marginalidad, para volverla eterna

Ronald Campos López, poeta

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¡Qué mejor manera de celebrar el Día Mundial de la Poesía con poesía! Para ello, le pedimos a 5 poetas de la Facultad de Letras que compartieran algunos de sus poemas y describieran, en pocas palabras, lo que ha significado la poesía en sus vidas. En esta ocasión, conoceremos a Ronald Campos López.

«Como suelo decir: el poeta es aquel quien mueve, desde la marginalidad, su palabra, para volverla eterna. La poesía no es una cuestión de palabras, pensaba el poeta español Vicente Aleixandre, uno de mis maestros. Hablar de poesía es tan inefable como lo que ella misma persigue. Acaso puedo decir que la poesía es un centro, hacia donde el poeta se dirige a sí mismo, al poema y al lector; es un vehículo, cuyo lenguaje hay que trabajar, a fin de crear una realidad cotidiana, pero trascendente. Siempre hay que ir más allá de lo mimético, de la realidad y de lo concreto, lo cerrado o fosilizado del lenguaje. Hay que abrir la palabra y, con ella, lo real. De ahí que mi necesidad de poetizar responda a concretar siempre un ámbito nuevo, que espero sea ensoñado y vivido por mí, el poema y los lectores. Que nos fusionemos, resonemos los tres en ese espacio llamado poesía.

 

De Depravación de la luz (EUCR, 2020):

DESVIACIÓN DE LOS INSTINTOS

 

Había tenido desde pequeño

una desviación de sus instintos

PABLO PALACIO

 

Lo más inmoral de la luz

no es quedarse encerrada tras las puertas.

Las puertas (gatos de la tarde)

(da el reloj las 12:00)

oyen bosques donde tus olores pizotes

como trozos de vida.

Donde tus sonidos panteras

como tubería clara.

¡Donde tus sudores lagartos como

degollación pacífica!

Las puertas oyen tus sabores,

aturdidos romboides o medusas,

que galaxias o mandarinas descienden a unos

dientes como pocas derrotas.

un gemido molusco.

¡A un dique o rostro en suceso que sabe,

sí, que mirar ‒sabe‒ es un acto ruidoso donde

la sombra recuerda, siempre recuerda

hacia mañana,

como solo Dios puede en dos hombres,

en dos mujeres,

como solo en sus andróginos espejos inagotables…!

 

Lo moral de la luz, amor,

es revelar

que tras las puertas hay

verdades desviadas.

Desviadas como dos hombres, dos mujeres, porque

miran, huelen, tocan.

Oyen…

¡Prueban siempre de otra manera!

Cuando intuyen.

Se hogarabrazan.

Y esperan,

siendo aún gatos, la Noche.

 

ABISMAR EL ENIGMA

Mis ojos se abismaban

más lejos que el mundo visible.

IBN ARABI

(Murcia, 1165-Damasco, 1240)

Homenaje

a Esthela Calderón

y Ernesto Cardenal

 

No siempre fuiste un hombre.

Sabes que urré(1) . Albufera

trasnochada. Tucán

o fósforo abrazado.

Nada ante los espejos

y aun así te contemplas.

Camuflaje con patas

color del aire o araña.

Astado manantial

o caracol. Manglar

o estepa entre unas pinzas

impasibles. Sapranthus

palanga en el poniente.

La montaña viajando

en el coyote o jade.

Sapo dorado o ganso

como una cima en vilo.

Bacteria que gradual-

mente fue dinosaurio.

Jorobada que sigue

de casquetes los restos.

O aquel último par

de moscas en Chernóbil.

O el bejuco naciendo

de aquel tórax ‒espíritu

vertical, pegajoso‒.

O acampanado olor

el de las oropéndolas.

Sonido punteado el

del zacate-limón.

Adolorido orégano

en vez del niño enfermo.

Refulgente coyol.

ADN de semilla,

ADN de misterio,

tu palabra primera

fue la de un árbol ceiba,

remotísimo gas,

un solo antepasado.

De ahí que nunca entera-

mente se te entregó

el principio ni el fin.

Y entredormido allí,

tú lo intuyes, amor.

Como los mangos rumbo

al mar… hacia el mar siempre…

 

Da el reloj las 12:00.

Al mediodía el ocaso.

 

No siempre fuiste un hombre.

_________________________________

(1) Trema micrantha, especie vegetal de Costa Rica

 

SENTENCIA ANAL

 

Ser homosexual es delito en 72 países

y en 8 se castiga con pena de muerte

 

Dando el reloj las 12:00,

y en calidad de playo certifico:

Que tengo, ad usum, todo el derecho

de infligir en su ano también una hondura oliendo a casa.

¡De apretar sus manos agobiadas de semana!

¡De dejarle por dentro, degenerado, un ronroneo amarillo

precisado de cariños!

 

Que tengo, ab aeterno, todo el derecho

de dejarle pinchado de panales

el invierno en las dos abejas de sus pezones.

¡De convertirlo únicamente en un dios sin que sepa!

¡De oprimirle con ángeles la frente y la cama y el viaje

que fetal ya él es en sí mismo y, en consecuencia,

provocarle el impulso de besarlo,

besarlo todo todo,

inconteniblemente todo

bienhiriendo a la muerte!

 

Que tengo, ex auctoritate legis, todo el derecho

‒¡me lo concede así Su Ley,

nunca la de ellos!‒

de golpearlo abrazariamente,

¡para que aprenda cómo no

debe nunca acabar un ángel

tan solo siendo un hombre!

Porque cuando se vuelve…

Cuando rogante vuelve

a verme, él se trae,

¡de niño esa amenaza

tú te traes, amor, tan

fieramente imposible,

fieramente apacible

que ya posiblemente

para sí solo tienen,

en silencio, los ángeles!

 

En calidad de maricas, por tanto:

Tú. Quasar o puños contra

mis sábanas cerrados.

Yo ¡Leopardo o renacido carámbano

sobre tu esfínter!

Nosotros, descanso contra legem. O más bien,

esa Sombra radiante que ahora mismo

nos deja aquí lamernos el amor,

como dos tigrillos que indiferentes

un día decidieron

casus foederis

reunir su día,

con la Noche pactada…

 

Ronald Campos López (San José, 1984- ) ha trazado una carrera literaria con sus poemarios: Deshabitado augurio (2004), Hormigas en el pecho (2007), Navaja de luciérnagas (2010), Varonaria (2012), Mendigo entre la tarde (2013), La invicta soledad (2014), Quince claridades para mi padre (2015), Respuestas de la tierra (2016), Poemas de Gante (2018), Mortaja para mil ruiseñores (Crónicas poéticas) (2019) y Depravación de la luz (2020). Su producción poética abarca numerosas temáticas: existencial, metafísica, homoerótica, social, surrealista, mística, ecocrítica. Aunque parte de su poesía destaca como una de las primeras voces jóvenes en poetizar abiertamente la homosexualidad, en darle un espacio de visibilidad y enunciación en la sociedad y poesía nacionales, su constante búsqueda de registros expresivos y temas continúa ampliando el repertorio de su creación.

Fernando Montero


Publicado originalmente en UCR

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