El atroz escenario del déficit fiscal de Costa Rica

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Eli Feinzaig, es un joven economista, autodefinido como liberal, que preside el Partido Liberal Progresista, agrupación que da sus primeros pasos en la vida política nacional. En nuestro actual escenario se situaría en los extremos de la derecha estigmatizada. Pero conversando con él, persona muy afable y amena, vemos que sus comentarios y críticas pasan por el filtro «tropical» muy tico, con los pies en la tierra y abierto al diálogo en pro de lo mejor para el país, obviamente desde su perspectiva ideológica, factor que cada vez más adolecen las agrupaciones políticas.

Así, Eli Feinzaigs es entrevistado por La Revista y participe de nuestra sección de opinión, desde donde nos deleitaremos leyendo sus razonadas críticas y propuestas, como lo hace en la entrevista en cuestión.

Ya se venía susurrando, pero el anuncio emitido hace algunas semanas por el presidente de la República, Luis Guillermo Solís, levantó alerta tras las posibles medidas para solventar la falta de liquidez del Estado.

Ese mensaje fue como un brochazo, de cara a la campaña electoral, que por la oposición, intentaron tomar medidas pero no se las permitieron.

La única verdad, es que todos padecen de amnesia, porque hay que voltear la mirada y determinar a los culpables en mayor o menor grado, sin dejar de lado la bendita hora tica “todo para el final”, que este Gobierno pretende solucionar en pocos meses, siendo una irresponsabilidad que postergó por tres años.

No aprovechamos las condiciones de la economía internacional con las tasas de interés bajas y precios de intercambio ventajosos. Y además, tras todo, desperdició un país que “confió en el Gobierno de cambio”, para aprobar un paquete fiscal que Costa Rica lo necesita a la mayor brevedad posible.

La Revista, conversó sobre este tema con Eliécer Feinzaig, economista liberal, que agrega que el Gobierno:

…ha sido muy imprudente en el manejo de la información y de la situación. Salir a buscar recursos al extranjero va a costar mucho en ambos sentidos de la palabra, o va a costar mucho que alguien quiera invertir, en bonos de la Hacienda de Costa Rica o va a tener que pagar una tasa de interés muy alta, a un costo muy alto”.

LA CULPA ES DE TODOS

En Costa Rica, los gastos han aumentado el doble en los últimos diez años, la situación se agrava en las últimas tres administraciones, con los gobiernos de Arias, Chinchilla y Solís, ya que han contribuido considerablemente al crecimiento del gasto del Gobierno Central sin prever ahorros e incremento en ingresos.

El problema recae en que, durante estos últimos tres gobiernos, los ciudadanos no obtienen beneficios reales en bienes y servicios por parte del Gobierno Central, y que el impacto de la duplicación del gasto, no generó el bienestar social, no se tradujo en soluciones.

Lo que sucedió fue un aumento de la burocracia y pago de salarios altos a funcionarios públicos, sin un sistema de incentivos y ni mucho menos la evaluación del desempeño, promoviendo la improductividad.

“En su momento en el 2009, se tomó una decisión consciente de parte del gobierno de Óscar Arias, de aumentar el gasto para tratar de paliar la crisis mundial que se avecinaba. Uno puede estar en desacuerdo con esa decisión, pero ellos dicen que esa es la recomendación keyneciana –John Maynard Keynes-”, aseguró Eli Feinzaig.

Pero según Feinzaig, la interpretación es que cuando hay una contracción de la demanda, el gobierno puede aumentar la demanda, aumentando su gasto. Pero si el problema es temporal, el gasto deberá ser temporal.

Esta situación llevó a Costa Rica, a final del gobierno de Óscar Arias y principio del de Laura Chinchilla a contratar casi 11 mil funcionarios en la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), estos en puestos administrativos, lo que condujo a generar mayor burocracia que aumenta el costo y no mejora el servicio.

“Además en Costa Rica, el empleo público es permanente para un problema temporal, aumentaron el gasto de manera permanente”, afirmó Feinzaig.

Otro de los factores, fue la duplicación de los salarios de los maestros, que llevó al gasto en educación a crecer enormemente.

Sin embargo, el 75% de los nuevos recursos fueron utilizados para aumentar salarios y solo una cuarta parte se destinó para infraestructura educativa generando que la calidad de la educación no mejorara y se dio un alto fomento a la improductividad.

“Nuevamente el gasto aumentó y encima de todo le duplicaron los salarios, en términos reales, a los maestros y no exigieron contraprestaciones. Ni siquiera les exigieron someterse a evaluaciones del desempeño”, según Eli Feinzaig.

Una “fiesta”, como lo describe Feinzaig, que continúa en el Gobierno de Luis Guillermo Solís, que lleva a la situación actual, que con un mensaje alertador indicó que no hay plata para pagar aguinaldos y mucho menos a la CCSS.

El trabajo que pretendió entablar el Gobierno Solís Rivera, fue buscar el aumento de los impuestos, por vía de la reforma tributaria, para así reducir el déficit fiscal, siendo una tarea política ardua. Ello, porque la población y empresarios en Costa Rica, tendrían que pagar por impuestos que no reflejan beneficios reales.

Pero, aplicando la recomendación keyneciana, la solución debe venir mayoritariamente del gasto, porque el problema se generó por ahí.

¿EXISTE: LA SALIDA?

Los datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), para las Américas, constató que para el 2018 en Costa Rica su deuda pública aumentaría del 46,7% al 48,8% del PIB. Lo grabe es que en los últimos años, el gasto se financió con déficit y deuda, ocasionando que la deuda del Gobierno Central llegue casi al 50% del PIB, poniendo en riesgo la estabilidad de la economía nacional.

Entonces, ¿existe salida para una situación tan atroz?

Con un déficit inmanejable, con posibilidades disminuidas para salir a obtener recursos u obtenerlos a un costo muy alto, el próximo gobierno enfrentará un panorama sumamente complicado y los costarricenses viviremos bajo la presión que se nos traslade, sea a nivel de empleo, producción y servicios, ¡nadie se escapa!

Se necesita una solución sostenible, duradera y que fomente el crecimiento económico, porque esa es la única manera de mantener a la gente empleada o generar empleo, esa es la única manera de sacar a la gente de la pobreza permanentemente”, acotó el economista Feinzaig.

Todo lo contrario, a lo que los políticos apuntan, porque están solucionando el problema por la vía de los impuestos, es decir, resolver el problema por la vía de los ingresos, crear el IVA, aumentando la tasa impositiva.

“Esto va a hacer que el sector privado, que ya está deprimido, se deprima aún más, entonces quién va a generar empleo, quién va a bridar oportunidades”, explicó Feinzaig.

Lo cierto es que el impuesto de ventas sí se puede convertir en IVA, con la ventaja que generar una cadena de trazabilidad económica, para que las actividades económicas se den formalmente, y permite cruzar controles con el impuesto de venta, causando que sea más difícil la evasión de impuestos –deporte nacional-.

“El IVA sin subir la tasa, va a generar un aumento de la recaudación. Pero la mayor parte de la solución tiene que venir de dónde se creó el problema y es en el gasto, en gasto creció cinco puntos porcentuales del PIB, eso es insostenible y creció en un periodo muy corto” argumentó Eli Feinzaig.

FOCOS A SOLUCIONAR

Reforma del empleo público: Sin la lucha del sector público con el privado, pagando buenos salarios y exigiendo resultados.

“Hay un cúmulo de pluses que se pagan, que no tiene que ver con el desempeño en el trabajo. Y usted no debería ligar nunca ninguna paga que no tenga que ver con el desempeño. Toda la paga de un empleado, tiene que estar ligada al desempeño”, enfatiza el experto.

Recortar el gasto: Fusionando instituciones que duplican labores y como Eli Feinzaig asegura, uno de los problemas más serios que tiene Costa Rica es que las políticas públicas carecen de sentido.

Así como replicando el modelo que asumió la CCSS, con los EBAIS de San Pedro y Curridabat, que le otorgan a concesión la administración a la UNIBE. La Caja redujo costos y mejoró la calidad de la atención.

Burocracia: Desde el punto de vista de la banca pública, el país ahora tiene tres bancos estatales, ya que dos quebraron, el Banco Anglo y Bancrédito. Actualmente la situación del Banco de Costa Rica (BCR), demuestra que la burocracia es el caldo de cultivo para la corrupción, ya que tanta traba para actividades productivas, terminan buscando evadirlas con pagos para que no les apliquen reglas insensatas.

“Sacan el BCR a venta y pueden cobrar por el banco varios miles de millones y nos quedamos con el Banco Nacional y esos miles de millones de dólares, los usamos para construir escuelas, hospitales, construir carreteras o para disminuir la deuda”, detalló el economista.

Reforma política: Una reforma de está índole, le disminuye el tamaño al Estado, quitándole poderes y sobretodo los poderes que facilita que la gente haga negocios a través del Estado.

“Usted tiene políticos que no quieren cambiar el sistema, porque son parte de él y del entramado. Y entonces ellos nunca le van a proponer las modificaciones que el país necesita”, afirmó Eli Feinzaig.

Por su parte podría entrar en análisis la reelección de candidatos presidenciales, ya que el sistema político fomenta el cortoplacismo, causando que los políticos inauguren obras a la carrera y a veces en mal estado. Si un político aspira a reelegirse, platearía un proyecto de 8 años, entonces quedaría consolidado y hasta funcionando, dentro de una visión más amplia.

Lo cierto es, que en cuestión de 10 años el país no ha visto grandes obras públicas desde infraestructura, calidad de educación, seguridad ciudadana o competitividad del sector empresarial.

Lo que la tragedia fiscal apunta a la duplicación del gasto del Gobierno Central pero no se duplicó en bienes y servicios derivados del mismo. Las finanzas públicas son el enemigo del país, porque tienen en riesgo la estabilidad económica y generarán un obstáculo para el crecimiento del sector privado, al final, motor del desarrollo nacional.

Lo que lleva a concluir que el déficit no se debe reducir solo aumentando impuestos, ya que disminuye la tasa de crecimiento económico y aumenta la deuda. Deberá entonces, controlarse el gasto, porque no habría reforma fiscal que alcance.

Costa Rica no puede seguir gastando a un ritmo tan acelerado y le corresponderá tomar medidas concienzudas para no enfrentar consecuencias, que ya el mundo ha visto que no estamos lejos de un atroz escenario.

 

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