Arturo Garro.

Hace un tiempo reencontré por medio de facebook a un amigo del colegio. Fue interesante, porque éramos de esas amistades con las que se podía hablar de otros temas que no fuera fútbol y fiesta. Pero el ambiente universitario lo había cambiado y su entorno estaba lleno de teorías de conspiración. Creía en los “chemtrails”, en que el secreto que las farmacéuticas ocultan para curar el cáncer eran las semillas de manzana, en que los países desarrollados enviaban alimentos para desarrollar enfermedades en la población y así vender medicinas. Yo le comenté que esas cosas eran mitos. Pero de pronto, sin mayor aviso, fui bloqueado. Nosotros mismos hemos excluido de nuestro facebook a aquellas personas que de pronto nos resultan molestas en nuestros muros. Y sentimos que no podemos con esos “cabezas huecas”, porque sus publicaciones están llenas de cosas que no queremos ver. Y por “paz mental” sacamos nuestra espada, cortamos por lo sano y bloqueamos personas. El año nuevo es la mejor época para hacer las “limpias” de facebook.

Recientemente facebook publicó estudios acerca de cómo los usuarios poco a poco van excluyendo de sus muros todas aquellas personas y publicaciones que les molestan, dando paso a solamente a todo lo que les es afín, convirtiendo su facebook en un ambiente perfectamente estéril, como un cuarto limpio.

Todo lo que aparece en nuestros muros es un reflejo de nuestro pensamiento y no nos gusta que nos cuestionen. Al contrario, posteamos para cosechar la mayor cantidad de comentarios positivos y de likes. Nos encanta que las personas hagan eco de nuestro pensamiento. Si algo nos cuestiona, lo eliminamos y sacamos de nuestro círculo de amigos a los que nos que nos pueda sacar de la zona de confort. Según estos estudios, entre más progresista nos consideremos, menos publicaciones incómodas leemos y menos interacciones tenemos con dichas noticias o publicaciones. Este estudio dice que de todos los enlaces que ven las personas que se consideran progresistas, apenas un 22% desafían su forma de pensar. Los conservadores ven en sus muros un 33% de noticias que no corresponden con su ideología. Si escogieramos al azar a nuestras amistades, los progresistas verían un 40% más de noticias incómodas, mientras que los conservadores un 35% de estas.

Esto hace que nos vayamos aislando a un ambiente seguro, con pocas interacciones al exterior ajeno a nuestro pensamiento. Y aunque algunas personas culpan al algoritmo de facebook, lo cierto es que vamos esterilizando nuestro facebook para dejar solamente lo que no nos resulte “dañino”. Entonces nuestro propio algoritmo es ver solamente lo que queremos ver.

Y aunque no es posible que estos estudios de facebook se puedan aplicar en la vida real, muy posiblemente también nuestras salidas a lugares reales, también sean exentos de ambientes ideológicamente peligrosos. Salimos con amigos de ideas afines, a lugares de ideologías afines, en barrios de ideologías afines. Y si, estoy hablando de un restaurante vegetariano orgánico en Barrio Escalante, donde se habla de temas que nos resultan ideológicamente afines, extendiendo nuestro cuarto limpio a nuestra vida real.

Así nuestras opiniones son reforzadas por comentarios, retuits y posteos de nuestros amigos y seguidores. De esta forma, radicalizamos nuestro pensamiento o llegamos a pensar que nuestra idea de mundo es la que tiene todo el mundo. Y nos sentimos felices, porque mi cuarto limpio se extiende por todo el universo, que es maravillosamente sano y hermoso.

Pero de repente, suceden elecciones presidenciales, y el candidato menos afín a nuestro pensamiento saca una importante mayoría de votos. Todos nuestros amigos se preguntan: “¿Qué pasó, si nadie lo apoyaba, y nadie de mi selecto círculo votó por él, quién votó por él?” En medio del shock, nos dimos cuenta que nuestro cuarto limpio nos tenía en ambiente inocuo muy diferente a la vida real, con pensamiento muy diferente al de nuestro perfectamente curado y desinfectado universo.