El “diezmo” político

El “diezmo político”es inaceptable por su deshonestidad, pero sobre todo, por su impúdico sentido materialista.

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Carlos Araya Guillén, Filósofo. 

En la ley (Antiguo Testamento), el diezmo, se constituye como una ordenanza de carácter obligatorio. Era un deber impositivo. En la gracia (Nuevo Testamento) la ofrenda del cristiano se concibe en términos axiológicos y como parte de un voluntariado (libertad bíblica) porque como expresó el Apóstol Pablo de Tarso (5-10 dC/58-67 dC), asesinado por el gobierno de Nerón, “cada creyente dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre”(2da Corintios 9:7)

Allende de la polémica sobre su naturaleza y de las implicaciones etimológicas derivadas del hebreo y del griego la koiné, se debe rescatar la santidad de entregar (devolver) al Señor la ofrenda para su honra, gloria y predicación del evangelio.

Hay que redimir la justicia, la misericordia, la bondad y la piedad inherentes en la ofrenda porque ella enaltece a los humildes y denuncia a los fariseos. La esencia de la ofrenda es el amor, es una conducta de conciencia moral sustentada en el bien.

Por eso, es grave para el testimonio evangélico que la Procuraduría de la Ética Pública (PEP) una vez realizada la investigación preliminar, sobre la exigencia de un diputado del Partido Renovación Costarricense (PRC) de cobrar a tres exasesores un monto fijo de su salario, considerara (según comunicado oficial) que existían suficientes pruebas para denunciar penalmente al señor Abelino Esquivel.

Al hacerse pública la denuncia se supo que el exdiputado recogía más de medio millón por mes que depositaba en una cuenta que no estaba a nombre de su partido Renovación Costarricense. Dos de los denunciantes calificaron la exigencia como un “diezmo”los cobros realizados.

La denuncia de la PEP que incluye también a su esposa ( la nombró como asesora, le pagaba pero no se presentaba a trabajar) y a la hermana (encargada de hacer los cobros), es por los supuestos delitos de enriquecimiento ilícito, asociación ilícita y concusión (cobro injustificado).

Defender la obligatoriedad o no del diezmo y tratar de “objetivarlo” en el contexto de una buena exégesis bíblica no es malo. Buscar la legitimidad de su observancia forzosa u opcional es una querella de larga data.

Lo importante no está ahí, sino en el hecho de desnaturalizar la ofrenda de cada una de las ovejas del rebaño religioso con propósitos de obtener una ganancia indecorosa.

El “diezmo político”es inaceptable por su deshonestidad, pero sobre todo, por su impúdico sentido materialista. Su práctica hiere el principio de entregar a Dios una pequeña parte de lo recibido como un acto de alabanza y adoración. La ofrenda es para financiar la responsabilidad espiritual de la Iglesia con la propagación del mensaje redentor de Jesús y coadyuvar al compromiso de solidaridad con los que sufren la indigencia porque nunca faltarán en medio de la tierra (Deuteronomio 15:11) y siempre estarán con nosotros. (Juan 12:8).

El diezmo (ofrenda) es para dar respuesta a tres necesidades, a saber, mantener la Iglesia, ayudar al trabajo misionero y fortalecer la obra social. Nunca en el pla divino se diseñó para financiar un partido político u obtener beneficios (dividendos) personales.

Por eso, y muchas cosas más, se rechaza en todas sus formas el “diezmo político”y se afirma la ofrenda voluntaria como acercamiento litúrgico de reconocimiento a la soberanía de Dios. La ofrenda es para el Señor nuestro padre celestial. Amén.

El autor es educador, político y filósofo y ha sido Diputado.

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