El Estado necesario

Desde luego que un plan como esté requiere un acuerdo multipartidista, que permita no politizar lo y que se convierta en una política de Estado aplicable en varias administraciones.

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Dennis Meléndez Howell, Economista (Ph.D.).

Aunque lo ideal sería reducir significativamente el tamaño del sector público pues está asfixiando toda la economía, al trasladar recursos productivos del sector privado (impuestos, prohibiciones, trámites burocráticos, esquemas proteccionistas, etc.) no podemos ser ilusos de que algún gobierno, de este o de cualquier otro partido, lo va a hacer a golpe de tambor y en muy corto plazo.

Hay que ser pragmáticos. No creo que nadie piense, racionalmente que se pueda tirar, de un solo golpe, a 30 o 40 mil empleados públicos a la calle. El desorden social y económico que esto provocaría, anularía los beneficios. Tiene que ser un proceso paulatino, con medidas que permitan ahorrar y reorganizar el gobierno.

La primera medida debe ser congelar todo aumento en las remuneraciones por concepto de pluses, dejando a todos los funcionarios en el punto salarial en que se encuentre. Esto es un paso más allá de los tímidos esfuerzos administrativos y legales que se decretaron el año anterior. De ahí en adelante, los salarios solo se aumentarían por inflación.

De inmediato debe operar un congelamiento total y absoluto de las plazas del sector público. Cualquier faltante debe buscarse en la planilla estatal actual. Para eso se debe implementar una movilidad horizontal, para permitir mover funcionarios de unas entidades públicas a otras, con sus mismos salarios y contenido presupuestario (no importa que haya diferencias).

Para facilitar esa tarea, debe crearse una especie de banco de empleados «en reasignación», o sea, gente que no esté siendo aprovechada, por las razones que sean en sus unidades actuales, para que puedan ser accesadas por otros departamentos de la misma entidad o por otras entidades públicas en que puedan ser útiles.

Claro que lo anterior hay que hacerlo con un procedimiento científicamente elaborado que dependa de un rediseño y «downsizing» de todo el aparato estatal, eliminando, de raíz, duplicaciones, trámites innecesarios, entidades improductivas, etc. Hay que sacarse de la mente ese prejuicio de que imponer controles sobre controles, pretender eliminar el aumento de la corrupción pero con soluciones absurdas, y tratar de meterse a controlar la vida de todos los ciudadanos, lo único que conduce es a ineficiencia, burocracia y gastos innecesarios.

Hay que sacarse de la cabeza de que la única forma de mejorar la seguridad es aumentando el número de policías. Actualmente hay que irse por la tecnología. No se necesitan más oficiales de tránsito. Se puede nombrar un ejército de vigilantes privados armados de cámaras en sus vehículos que ganen a destajo una proporción de las multas que logren cazar. Educación debe tecnificarse y sacarse más de la mitad de educadores de puestos administrativos y docentes a educar mediante medios cibernéticos.

Todo eso dará origen a un excedente de personal, que si bien no se usaría de inmediato, pero que si se determinara que no se ajusta a la nueva estructura, pasaría a ese banco virtual. A toda esa gente se le envía a realizar «teletrabajo», capacitación o reconversión laboral hasta que sea reasignada, renuncie o se pensione. Por lo menos, si están trabajando en sus casas puede ahorrarse en oficinas, edificios, servicios públicos y muchos otros gastos que demandan los trabajadores activos. Eso también es una ganancia.

Anualmente, entre un 7% u 8% de funcionarios se retiran voluntariamente por pensión, cambio de empleo y hasta por muerte. Eso, por sí mismo, producirá una reducción interesante en la planilla estatal.

Desde luego que queda prohibido contratar nuevos funcionarios para llenar cualquier plaza vacante. Estás se tomarían 100% de ese banco de empleados disponibles.

Desde luego que un plan como esté requiere un acuerdo multipartidista, que permita no politizar lo y que se convierta en una política de Estado aplicable en varias administraciones.

 

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