El IVA: más impuestos para más robo y más evasión

¿Es que acaso no hay que revolucionar toda la administración tributaria del país antes de castigar a la población con más impuestos?

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Albino Vargas Barrantes.

En la novena sociedad más desigualdad del planeta, la costarricense, la discusión sobre el déficit fiscal está ideológicamente sesgada, políticamente cercada y mediáticamente manipulada.

Ahora que quedamos al desnudo como integrantes del deshonroso “top ten” de la desigualdad planetaria, según el indicador “Taking On Inequality” del Banco Mundial, es imposible abordar el tema del déficit fiscal de una manera responsable, si no le entramos de manera integral y paralelamente al problema de la estructura tributaria que es la base de esa desigualdad. Y dentro de tal integralidad, la gestión tributaria con sentido estratégico es más que fundamental.

Los sectores hegemónicamente dominantes, en el control de la iniciativa política por encima de los gobiernos que salen electos en las urnas (incluido el actual Piza-Alvarado), congruentes con el ideario ideológico neoliberal, centran el problema del déficit en una matriz binaria dogmática: ingreso vs. gasto. Punto.

A esta matriz binaria dogmática, ingreso vs. gasto, se le alimenta todos los días con la esencia del leitmotiv que anima toda la acción político-ejecutiva apenas tales sectores alcanzan posiciones de poder gubernativo: “todo mercado-nada Estado”.

Es esto lo que está ocurriendo en estos momentos en el gobierno que empezó su gestión el pasado 8 de mayo, luego de que ha empezado a quedar al descubierto lo que para muchos es la estafa política de la segunda ronda electoral, dramatizada por lo que se empieza a denominar el gobierno Piza-Alvarado.

Centrar el abordaje del problema del déficit fiscal buscando únicamente la aprobación de un paquete de impuestos cargados hacia la regresividad tributaria, no es más que mantener un sesgo ideológico de toda esta discusión: la matriz binaria ingreso vs. gasto.

Cuando la propia Contraloría General de la República (CGR), muy de acuerdo ella misma con esa posición ideológica de la indicada matriz binaria, denuncia que una de cada cuatro grandes empresas declara cero utilidades ante Hacienda, por una parte; por otra, nos dice que una fuerte inacción en aduanas provoca baja recaudación en impuestos; y, además, que la recaudación y ejecución del impuesto sobre bienes inmuebles requiere “mejoras”; se comprende mejor que ese paquetazo de impuestos solamente agravará todos estos síntomas de una administración tributaria en crisis, sospechosamente en crisis.

Y como si todo ese no fuese suficiente para comprender que esa matriz binaria, ingreso vs. gasto, es perversa, la misma CGR nos dice que a la ciudadanía se le toma el pelo cuando de buena fe desea denunciar potenciales fraudes con impuestos y se enfrenta con la no menos sospechosa realidad de que “no hay un procedimiento que englobe y estandarice aspectos generales del registro y seguimiento de las denuncias ciudadanas en cualquier modalidad…”; si ni siquiera existe un “consecutivo único institucional para cada denuncia lo que impide su seguimiento a lo largo de todo el proceso”. (Informe que elaboró el área de Administración Financiera del ente contralor para ver la efectividad de la plataforma digital “Denuncie YA”).

Cómo puede la ciudadanía, especialmente el pueblo trabajador, aceptar de buenas a primeras un paquetazo de impuestos si, aparte de ser perniciosamente regresivo y cargado de inequidades; hará que el grueso de impuestos a recaudar por el mismo, prácticamente todos de naturaleza indirecta (sobre todo el IVA), van a continuar potenciando procesos abusivos de concentración de riqueza, como el que representan las Grandes Empresas Territoriales (GETES), que declaran “pérdidas” o “cero utilidades”, en el 27 % de las mismas.

Esta es una evasión tributaria abiertamente descarada y reiterada y según el propio ente contralor, muchas de esas empresas indican pérdidas consecutivas durante tres, cuatro y hasta cinco años. Nos preguntamos: ¿qué pasará, entonces, si opera el nuevo paquetazo de impuestos y estas GETES siguen con ese mismo comportamiento tributario, éticamente inmoral e ilegal?

¿Es que acaso no hay que revolucionar toda la administración tributaria del país antes de castigar a la población con más impuestos?

Por supuesto que no se puede ser irresponsable en el tema de la relación ingreso-gasto en materia fiscal. Evidentemente, un sano manejo de las finanzas públicas requiere de una gestión político-ejecutiva lo más objetiva posible.

Pero, si la concepción de mundo que se tiene no es la de la promoción del bien común y de la inclusión social, el abordaje del problema del déficit fiscal queda políticamente cercada y mediáticamente manipulada. Es esto lo que está ocurriendo en estos momentos.

La discusión del problema del déficit fiscal ha sido perniciosamente ideologizada. Otra cosa diferente, pensamos nosotros, es la discusión sobre el sano manejo de las finanzas públicas y las razones por las cuáles éstas están presentando serios problemas.

En tal sentido, la matriz binaria ingreso vs. gasto deja de ser ideológica, para pasar a ser parte fundamental de una discusión integral, no “la parte”; junto a otras partes como el carácter de la estructura tributaria, el sentido estratégico de la administración tributaria, el sistema de empleo público, la plena satisfacción ciudadana sobre la calidad de los servicios públicos que recibe a cambio de los impuestos que paga, etc., etc.

Es ésta otra razón por la cual rechazamos, tajantemente, el paquetazo de impuestos-combo fiscal.

El autor es  Secretario General de Asociación Nacional de Empleados Públicos y Social (ANEP)

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