El Plan Fiscal: Evasión y Elusión un camino

Según datos oficiales la evasión y la elusión constituyen juntas el 8,22% del Producto Interno Bruto (PIB) suficiente en extremo para reducir el déficit.

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Carlos Araya Guillén, Filósofo (Dr.).

Costa rica vive una grave situación  fiscal que según los economistas del PAC se debe a problemas estructurales de las finanzas públicas

La severidad del problema es de tal envergadura que desde sus primeros 100 días el gobierno del señor Presidente de la República, el  ciudadano don Carlos  Andrés Alvarado Quesada, remitió a la Asamblea Legislativa el Proyecto de Ley de Fortalecimiento de la Finanzas Públicas, expediente número 20.580 como solución para captar nuevos ingresos frescos a corto plazo y asegurar la paz social.

Además, de plantear en sus contenidos, dos propuestas para generar una disciplina fiscal y una mayor calidad en el gasto público a mediano y largo plazo.

Sin embargo,  la iniciativa aparte de sus aspectos técnicos desconoce en sus “ventanas” de solidaridad y justicia  favorecer a los más pobres, a la clase trabajadora y al pueblo que como se sabe padece grandes sufrimientos y privaciones.

Por eso, la Unidad Sindical mantiene la convocatoria a huelga general para el próximo lunes 10 de setiembre ante un gobierno  que no cumple con la mesa de diálogo e ignora la realidad nacional de los costarricenses más necesitados.

Sin caer en fullerías politiqueras se puede decir que el Gobierno de la República ha olvidado, entre otros, dos caminos para resolver la crisis económica y fiscal: a) Controlar la evasión  b) Evitar la elusión.

Según datos oficiales la evasión y la elusión constituyen juntas el 8,22% del Producto Interno Bruto (PIB) suficiente en extremo para reducir el déficit.

Lo anterior sirve de base para que el gobierno tome conciencia que la evasión de impuestos es un problema real y un delito que debe enfrentarse con responsabilidad e instrumentos válidos y confiables. No es posible que cientos de Getes reporten pérdidas o cero utilidades.

Tampoco se debe rehuir e  ignorar la elusión, porque si bien es cierto, no es un delito en su esencia y configuración es contraria a una axiología de valores honestos. Evitar o minimizar el pago de impuestos aprovechando vacíos legales es impropio e injusto. El combate a la elusión fiscal debe ser una tarea cotidiana encabezada por el Ministerio de Hacienda. La elusión es “legal” pero inmoral.

No se puede apoyar y aprobar un plan fiscal maniqueo forjado en el mantenimiento de un desequilibrio económico favorecedor de los que más tienen (idolatría de la riqueza y la ganancia) y en perjuicio de los más pobres, mientras no se atienden otros caminos de respuesta.

 

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