El sujeto de la educación política

Nadie es dirigente político sin formación política.

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Carlos Araya Guillén, Filósofo (Dr.).

El sujeto de la educación política es la persona humana, el ciudadano titular de deberes y derechos. El habitante de una “polis”.  El “individuo” que forma y es formado.

Por su especificidad el ser humano de carne y hueso ofrece desde su  intimidad la posibilidad educativa de ser educado en las más diversas teorías políticas, ideológicas, económicas y hasta religiosas.

Por su dimensión social da y recibe.  Se comunica con sus semejantes. Comparte su saber, su intelecto, sus emociones, su aprendizaje y sus enseñanzas.

Bien decía el Estagirita que  “un griego no vive aislado en un picacho”. Todo lo contrario.  Es una ser social. Es el ser humano frente al otro. Es el “ser” que se realiza en su realidad existencial y descubre el escenario pedagógico de la educabilidad.

Educarse en una doctrina política es una de las cualidades más significativas de un partidario. La formación (para otros capacitación) le da sentido a la acción política en su intencionalidad subjetiva y externa.

No se entiende a un líder, dirigente, militante o activista político sin la libertad de formar y ser formado. La libertad le da rumbo a su praxis, a su compromiso, a su entrega en la construcción de un sueño de sociedad, de justicia y de bien común.

Existe la formación política porque el ser humano es un ser educable en filosofías, doctrinas, valores y principios.  Cada ciudadano, independiente de su adhesión partidaria construye, mediante un proceso de desarrollo sujetivo,  el “color” de su conciencia política.  Por eso, siempre se ha dicho, y se seguirá aceptando, que el “yo” de mi persona social  es el resultado de pertenecer a un grupo social determinado. Cada seminario, cada conferencia, cada congreso y cada foro de discusión provee el conocimiento perfectivo que nos humaniza y nos socializa. Si bien es cierto, estamos ante  sociedad estratificada, se puede mejorar en sus anhelos y virtudes según el signo de los tiempos.

Nadie es dirigente político sin formación política.  Nadie fortalece su acervo  e ideario ideológico sin dedicar horas de estudio a la aprehensión de la teoría y la actividad política. El ser humano como sujeto de la formación política cumple un designio superior.

En La Prensa Libre 25/05/2015

Carlos Araya Guillén
Educador, político y filósofo costarricense, dirigente del Partido Unidad Social Cristiana, ha sido Diputado y Embajador.

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