Elecciones 2018: Un análisis del panorama político

“Los partidos políticos -incluyendo los tradicionales- dejaron de formar ideológicamente a sus cuadros, a sus dirigentes y cuando yo me pongo a leer los programas de Gobierno en realidad coinciden todos es más de un 80% de las propuestas”

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Enmarcados por una fría atmósfera política, caracterizada por el desencanto, la indecisión y el abstencionismo, los escándalos del cementazo y el fallo sobre los derechos hacia la comunidad LGBTI de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y no menos importante, el déficit fiscal, celebraremos elecciones en pocos días.

Los costarricenses recordarán que, en los comicios de febrero del 2014, ganó el abstencionismo, panorama que se empieza a ver reflejado en las elecciones del 2018. En esa ocasión tras la segunda vuelta del 6 de abril, el Partido Acción Ciudadana, con su líder Luis Guillermo Solís Rivera obtuvo el gane frente el Partido Liberación Nacional que postuló al alcalde de San José Johnny Araya.

Una figura, como Solís Rivera, desconocido en el campo político, recibió 1.300.000 votos, siendo una cifra histórica de apoyo popular obtenida por un candidato presidencial en Costa Rica.

En este momento, el panorama electoral refleja otros matices, expresados en el mensaje de cada partido político, para comprender mejor este tema La Revista entrevistó a Francisco Barahona, reconocido politólogo y abogado, además de colaborador tradicional con este medio digital.

Desde el sistema

Nos recuerda Barahona, que la democracia, es el mejor sistema de vida, que se basa en la defensa de los derechos y garantías de los ciudadanos. El goce de este privilegio de sistema, lleva al país a disfrutar de una campaña electoral, cuyos representantes son escogidos para llevar las riendas del país.

Pero como todo, los procesos eleccionarios en determinadas coyunturas pueden generar riesgos. Uno de ellos, es que los electores pueden dejarse llevar a la hora de tomar sus decisiones electorales, por uno o dos temas de actualidad, que estén en la epidermis del elector, que no necesariamente son fundamentales para el destino de la patria.

Según Barahona, este es uno de las eventualidades más delicados y está muy relacionada con el tema del populismo, donde los candidatos ofrecen entre dos o tres temas que los electores quieren escuchar y creen conveniente, generando una corriente peligrosa y sin mayor visión para el país.

“Esos son los peligros, por eso la educación democrática debe ser algo constante y permanente y las campañas electorales son un buen instrumento para educar democráticamente a la gente; pero en esta campaña electoral yo creo que hay muy poca conciencia de eso, hay casi nula vocación pedagógica en esta campaña y mucha superficialidad”, afirmó.

Desde los partidos políticos

No se puede generalizar el sentimiento de apatía, no significa que toda la población electoral sea indiferente, gran cantidad de personas han decidido por quién votar. Pero cuando se tienen cifras de alrededor de un 30% de abstencionismo e indecisión, aquí recae cierto trabajo motivacional en el mensaje brindado por los partidos políticos o su fracaso educativo para comunicarlo.

“Los partidos políticos -incluyendo los tradicionales- dejaron de formar ideológicamente a sus cuadros, a sus dirigentes y cuando yo me pongo a leer los programas de Gobierno en realidad coinciden todos es más de un 80% de las propuestas”, explicó Francisco Barahona.

Los partidos políticos han dejado atrás la orientación hacia el futuro del país, elaborando una política de Estado consecuente, de ahí el aumento de la frialdad de los procesos electorales.

Sin embargo, en la democracia contemporánea, son los partidos políticos las organizaciones destinadas a participar en la vida política, son el mecanismo que nos permite llevar a los representantes tanto al Poder Ejecutivo como al Legislativo, no hay otra forma.

El ayer y el hoy

Tras este fallo pedagógico de los partidos políticos por educar realmente a la población, surge la pregunta ¿qué se ha perdido en el actual panorama político con respecto a elecciones anteriores?

“En campañas anteriores había un contexto ideológico detrás de cada partido, detrás de cada candidato, la conversación y los argumentos no era solo quién es más simpático o quién defiende tal bandera, sino era una conversación un poco más orientada a qué modelo de Costa Rica se debe construir, sea de pensamiento socialista, social demócrata, demócrata cristiano, etc.”, indicó el politólogo.

Hoy en día esto ya no existe, los partidos políticos, incluyendo los tradicionales, se han vaciado totalmente de doctrina, la ideología superficial y casuística. Llevando a que los programas de Gobierno no sigan ese rumbo, sino muestran un listado de ofertas para el país.

Agregándole a este elemento comparativo, según Francisco Barahona, el sistema bipartidista ya pasó de capítulo, llegando así a un período en el que se vive bajo un abanico de oportunidades o, mejor dicho: sistema pluripartidista.

“Tengo serias dudas de que el electorado lo esté interpretando de esa forma, así que podríamos estar llegando más bien a dejar el sistema bipartidista que dio sus frutos y también rindió sus pecados, a un sistema pluripartidista donde no hay mayorías donde no se puede poner nadie de acuerdo y entonces la ingobernabilidad es el resultado gane quien gane las elecciones”, resaltó.

Claro está que la forma de hacer política cambió, si no se adaptan, mueren muchos en el camino, aplicado desde los partidos políticos hasta ciudadanía. Esto también es claro en la conformación de la Asamblea Legislativa, donde la atomización cada vez mayor, dificulta en extremo el logro de consensos y acuerdos.

Por ello, el compromiso recae en responsabilizarse de que lo bueno o malo que se haga hoy repercutirá mañana, siendo una obligación que la población costarricense emita el voto, en estas próximas elecciones. Las decisiones que se tomen o no, tendrán implicaciones para toda la ciudadanía, nos guste o no.

Recordándole al electorado millennials, que deberán resonar la importancia del voto, estudiarlo para construir una Costa Rica con fuertes valores cívicos, donde los jóvenes que hoy votan están decidiendo sobre su propio presente y futuro, esto no escapa a sus propias responsabilidades. “La política es asunto de toda la juventud, en un país donde la población joven es cada vez más importante y representa un segmento, cada vez con mayor crecimiento”. recalcó Barahona.

El papel de la juventud pasa del romanticismo idealista a la práctica política; son los jóvenes que tienen que involucrarse en los movimientos sociales y agrupaciones políticas para poder impulsar desde ahí, a sus representantes populares, quienes tendrán que llevar bajo el brazo sus propias agendas. No son tiempos de permanecer al margen, alejados de los espacios de participación democrática. Esta es la democracia que tenemos y no otra, pero si la podemos mejorar entre todos.

Los líderes políticos del país, tiene que modelar con todos los sectores en un sistema más funcional a las necesidades de Costa Rica. Desde cambiar la Constitución Política, considerando pasar del sistema político presidencialista al parlamentario, cuya base de quién gobierna es aquel líder que logre establecer una mayoría en la Asamblea Legislativa, para que al fin se puedan establecer bloques de poder y se cumplan sus planes de Gobierno y desarrolle la democracia moderna que Costa Rica se merece.

 

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