Elefantes

Con su gran cerebro, más grande que el de las ballenas, de los delfines,  del de los caballos, de los perros y por supuesto, más grande que el nuestro, están a merced del hombre ambicioso, ignorante, malévolo  y que junto a la deforestación, son sus peores enemigos

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Ana Álvarez Rojas, Psicóloga.

Fuertes, dulces, serenos, amigables, distinguidos, monumentales, viejos, inteligentes, trompudos, tiernos, sentimentales, sabios, sociales, poderosos, graciosos, leales, amorosos, cuidadosos, comprometidos, protectores.

Cuando pienso en estos bellos animales me salen todas esas características sin ningún problema, fluidas como un chorro de agua clara; ellos son todo eso y mucho más. Ellos pueden enseñarnos la dulzura, el compromiso, la comunicación además del  cuidado de sus crías, de sus viejos, de su manada; enseñarnos la protección y el amor que muchas veces no somos capaces de dar a los nuestros, a los otros  humanos.  Más bien, hacemos gala de un pernicioso instinto de destrucción que los tiene en grave peligro. La codicia y la ignorancia nos han hecho perseguirlos y asesinarlos para robarles el preciado marfil cuyo destino principal es China, y en menor escala, Tailandia. A pesar de que en enero de 1990, numerosos países alrededor del mundo firmaron una prohibición internacional para el comercio de marfil y que  la población que había sido mermada en gran escala aumentara, en los últimos años, más precisamente entre el 2012 y el 2013 el aumento en la caza de estos monumentales y bellos animales ha sido catastrófico, y el   decomiso de marfil, el mayor de los últimos 25 años: 41 toneladas de enero a noviembre.

Desde inicios del 2012, 32 mil elefantes han sido asesinados por sus colmillos. En China, estos son artísticamente tallados, subastados y vueltos a subastar obteniendo cuantiosas ganancias; el polvo sobrante de las talladuras es, para ellos, un  elixir  tradicional que combate el cáncer, muchos chinos aseguran  que dar una baratija tallada en colmillo de elefante confiere más prestigio. A este ritmo, estos impresionante animales, los más grandes animales terrestres, no van a tener muchas oportunidades de sobrevivir.  Ellos, con su gran cerebro, más grande que el de las ballenas, de los delfines,  del de los caballos, de los perros y por supuesto, más grande que el nuestro, están a merced del hombre ambicioso, ignorante, malévolo  y que junto a la deforestación, son sus peores enemigos.   

Deberíamos detenernos y aprender de estos “elefántidos-proboscídeos” (de grande y gruesa trompa).

Tienen un increíble sentido de familia, de la muerte, de la amistad, de la lealtad. Parecen saber lo que es un cadáver de su especie y  tratarlo con respeto. Pueden reconocer y llorar los restos mortales de un familiar, tienen una memoria que llega a superar la nuestra y son capaces de arriesgar sus vidas por el bien de los demás de su grupo familiar. Impresionante, ¡no les parece!.

Protejamoslos… y desde lejos, al menos, no compremos productos de marfil, no seamos parte del asesinato contra estos gentiles animales.

 

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