Eleonora Badilla Saxe

My Modern Met es una revista fundada en 2008 con el propósito de crear “una gran ciudad que celebre la creatividad”. En febrero pasado, el renombrado lingüista Noam Chomsky le concedió a Jessica Stewart de esta publicación, una entrevista en la que opina que si en educación los estudiantes terminan dependiendo del ChatGPT (inteligencia artificial) para realizar sus asignaciones, se demuestra que la educación ha sido un fracaso.

La irrupción de la aplicación de inteligencia artificial IA conocida como ChatGPT tiene inesperadas e insospechadas implicaciones en diversos ámbitos de la organización social, incluyendo, por supuesto, la educación.  En un artículo reciente en estas mismas páginas Aprender con IA hice un intento de introducción al tema, haciendo una visión retrospectiva en relación con las reacciones que algunas tecnologías generan en la sociedad al asomarse por primera vez y el impacto que tienen en el aprendizaje, el conocimiento y la educación.

Comenté cómo las reacciones en el mundo en este momento, frente a la IA y en particular el CHAT GPT, varían desde las intenciones de prohibir su uso totalmente hasta considerar que son la respuesta para todos los desafíos educativos.

En Costa Rica a finales del mes de marzo pasado, tuvimos la visita del Dr. Mitchel Resnick del Laboratorio de Medios, Media Lab, del Instituto Tecnológico de Massachusetts MIT, quien facilitó algunos talleres y ofreció una conferencia, tal como lo ha venido haciendo cada vez que visita el país desde hace más de treinta años.  Durante la visita de Resnick fue inevitable abordar el tema de las implicaciones el impacto de la IA en la educación, específicamente del CHAT GPT, así como intercambiar ideas y reflexionar sobre esta tecnología sin precedentes que aún no comprendemos bien.

El Dr. Resnick, este 24 de abril ha publicado en su blog sus impresiones sobre el gran reto que estamos enfrentando con la entrada que ha titulado: IA y Aprendizaje Creativo: preocupaciones, oportunidades y escogencias. Comparto aquí con ustedes una síntesis de su pensamiento, complementada con algunas ideas que aporto; y al pie de este artículo incluyo la liga que lleva a la publicación de Resnick, para quien quiera leerlo completo y en idioma original.

Para él, el cambio dramático que la IA está provocando en nuestras sociedades y en nuestras culturas está sucediendo ante nuestros ojos y de manera rapidísima y en ese contexto el fin último de la educación, incluyendo el uso de tecnologías debe ser, de manera prioritaria, formar personas creativas, cuidadosas y colaborativas.  Con el ritmo acelerado del cambio en todo el mundo, las nuevas generaciones van a enfrentar durante sus vidas, retos inciertos, desconocidos e impredecibles, y la proliferación de las tecnologías de IA va a acelerar aún más los cambios y la incertidumbre.

Ante este panorama, se me hace evidente que no tiene sentido entrenar a las nuevas generaciones en el uso de tecnologías actuales (que rápidamente pierden su vigencia) que les preparen para el mundo laboral como lo conocemos hoy, con empleos que necesariamente evolucionarán y cambiarán. La apuesta debe estar en el desarrollo del pensamiento creativo, la empatía y la capacidad de colaborar. Y la creatividad, como insiste Resnick y también como indica Chomsky en el artículo mencionado arriba.,

Dice Resnick que en ese sentido es donde emergen sus preocupaciones porque lamentablemente, en la mayoría de los casos en diversos lugares del mundo, el uso de la tecnología digital (incluyendo la inteligencia artificial) en la educación no conduce al pensamiento creativo, la empatía y la colaboración. Por el contrario,  dice,  en general se usan de manera que constriñe la autogestión del estudiante; se enfocan en problemas con soluciones cerradas y desvalorizan la conexión y la comunidad humana. En el primer caso, se refiere al abordaje educativo que Seymour Papert llamó Construccionismo; en el segundo al Instruccionismo. En algunos casos, el uso instruccionista de la tecnología puede dar la idea de que hay una mejoría en el aprendizaje, pero lamentablemente, lo que están haciendo es reforzar un modelo educativo que ya está obsoleto. De esta manera frente a las nuevas realidades, es necesario repensar y rediseñar los modelos educativos, buscando más bien que los estudiantes puedan desarrollar la iniciativa, motivación, autoconfianza y creatividad, que necesitarán para convertirse en ciudadanos significativos para sus comunidades.

Por otro lado, frente a las tecnologías de IA, el pedir a los estudiantes que resuelvan problemas que tienen una respuesta cerrada carece de sentido, ya que la inteligencia artificial puede resolver por ellos en milisegundos, los retos. Hace mucho más sentido plantear proyectos de soluciones abiertas, en los que pueden consultar la tecnología pero necesitarán su propio discernimiento y la colaboración para resolver los desafíos.

En relación con las conexiones humanas, es necesario tener presente que la docencia transciende por mucho la instrucción: se trata de construir relaciones con los estudiantes: de entenderse, de empatizar y de ayudarles a conectarse con otros. Mediar en un proceso de aprendizaje es un proceso sutil mucho más complejo que simplemente instruir y transmitir información.

El uso de tecnologías en educación, incluyendo las de IA, presenta también oportunidades. Pueden aprovecharse para apoyar aprendizaje creativo basado en proyectos; en los cuales se posibilita el diseño, la experimentación y la resolución de problemas.

Estamos frente a un punto crucial. Y Resnick advierte que la decisión es nuestra. Los criterios para la toma de decisiones son más educativos y de política, que tecnológicos (o economicistas agregaría yo). Él se pregunta: ¿qué tipo de aprendizaje y educación queremos para las jóvenes generaciones, para las instituciones educativas y nuestra sociedad? Nosotros, como docentes, familias, administradores de la educación, diseñadores, desarrolladores, investigadores y generadores de política pública debemos escoger de manera que nuestras decisiones se alinean con nuestro valores y nuestras visiones.

Resulta entonces, que debemos aclarar la visión para poder tomar decisiones acertadas. Y se trata por supuesto de una visión país, de largo plazo y que considere entre muchos otros aspectos, el insospechado impacto que trae la inteligencia artificial.

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Por La Revista CR

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