Eleonora Badilla Saxe: Descentralizar la evaluación académica

En años recientes, y sobre todo a raíz de la crisis sanitaria mundial vivida por la pandemia, el trabajo y la educación se vieron radicalmente descentralizados: las horas y lugares variaron para llegar más cerca de las personas.

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Eleonora Badilla Saxe, Rectora de la Universidad Castro Carazo

El Dr. Mitchel  Resnick,  profesor e investigador del  Laboratorio  de  Medios  (Media  Lab) del  Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), en su libro “Tortugas, Termitas y Atascos de Tráfico:   Exploraciones   en   Micromundos   Masivamente   Paralelos”   (1997),   sugería que estamos  viviendo  en  la  Era  de  la  Descentralización,  refiriéndose  a  lo  que  está  ocurriendo  en prácticamente todos los ámbitos de la vida de la sociedad actual. La descentralización de las tecnologías digitales es evidente: a partir de la aparición de las computadoras personales han  dejado de  ser  dominio  de  los  expertos  para  llegar  a  personas  de  todas  las  edades  y  a  todos  los  lugares:  la   oficina,  los centros  educativos,  los hogares,  las cafeterías y las comunidades, aún  en  algunas  rurales  remotas.  Por  otra,  parte,  con  la  aparición  de  la  red  mundial  de  telecomunicaciones  conocida  como  WWW (siglas en inglés) y sobre todo al aparecer la llamada “Nube”  la  descentralización  de  la  información  es muy clara: no existe una  computadora  central  que  organice  y  ordene  toda  la  red.

La  información  está  totalmente  descentralizada  en  millones  de  computadoras  distribuidas  por  todo el planeta, que a la vez, pueden ser accedidas desde cualquier parte del mundo. Resnick  habla  también  de  la  descentralización  de  las  organizaciones  que  están  pasando de tener jerarquías rígidas y verticales, a sistemas de comunicación horizontales y flexibles,  que  abren  espacios  para  la  participación  y  la  toma  de  decisiones. Y más recientemente con la aparición de nuevas tecnologías como sistemas de posicionamiento global (GPS por sus siglas en inglés) y el BlueTooth por ejemplo  la información cada vez se descentraliza más. Resnick menciona  también    la  descentralización  del  significado  de  las  obras  y  los  productos,  que  pasa  de  ser  dominio del autor o autora a tener valor en el contexto de la interpretación del usuario  o la participación  del  público.  Agrega  que  la  descentralización  también  invade  los modelos científicos, que están evolucionando de las concepciones newtonianas y mecanicistas de comprender el mundo para incluir las teorías de los sistemas complejos que emergen a partir  de  la  interacción  de  elementos  más  simples. Y no olvidemos los modelos  psicológicos  y  cognitivos  que  han  ido  evolucionado  desde  un  “yo”  único  y  central  hasta  llegar  a  “La  Sociedad de la Mente” que propone Marvin Minsky (1984), teórico de la inteligencia artificial y cofundador del Media Lab.

En años recientes, y sobre todo a raíz de la crisis sanitaria mundial vivida por la pandemia, el trabajo y la educación se vieron radicalmente descentralizados: las horas y lugares variaron para llegar más cerca de las personas.

Incluso el diseño se ha descentralizado. Posiblemente hemos escuchado hablar del Pensamiento de Diseño o Design Thinking, un proceso para resolver problemas dando prioridad a las necesidades del consumidor o usuario.

Por  otra  parte,  es  necesario  reconocer    que,  también  el  aprendizaje,  ha  pasado  de  considerarse  una  recepción  individual  de  conocimiento,  a  convertirse  en  un  proceso  de  construcción  social.  Ya no existe una sola   fuente   de  información  y  el  aprendiz no lo hace de forma aislada. La interacción social, el desarrollo de nuevas formas del lenguaje y la comunicación son condiciones “sine qua non” para el aprendizaje. Del mismo modo la evaluación de los aprendizajes ha abierto las posibilidades para visibilizar el conocimiento, avanzando desde la medición vertical hacia una evaluación auténtica y multimedial.

Y la evaluación académica, de carreras, programas e instituciones educativos, primordialmente universitarios, también está sufriendo una descentralización. Aunque actualmente aún los resultados de las autoevaluaciones y verificaciones externas se organizan de acuerdo con los criterios definidos de forma centralizada por las agencias de acreditación, ya existen ejemplos de herramientas multimediales que permiten al usuario (familia, estudiante, empresa, clientes…) clasificar la información de acuerdo con sus intereses y necesidades particulares.

Tal es el caso del llamado Ranking Multimedial de la Fundación Conocimiento y Desarrollo CYD con sede en Barcelona, España. La Fundación CYD  centra su interés en dar seguimiento al impacto que tienen las universidades en la sociedad española. El Ranking, es una herramienta que posibilita a estudiantes, familias, gestores, docentes, investigadores, empresas y agentes institucionales, organizar, comparar y desarrollar una estrategia propia e individual de evaluación universitaria, para la toma de sus decisiones.

El 27 de octubre pasado la Directora del Ranking, Ángela Mediavilla, y la Analista de Datos, Teresa Jiménez, compartieron, en un evento organizado por la Universidad Castro Carazo, la forma en que esta innovadora y flexible herramienta multimedial contribuye a trasladar el poder de la organización de la información, a quienes tienen interés en la educación universitaria

Ha llegado el momento de que en Costa Rica, en la Era de la Descentralización que mencionaba Resnick, analicemos con seriedad, la necesidad de descentralizar también la evaluación académica.

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