Eleonora Badilla Saxe y Silvia Chacón Ramírez: Manifiesto por la creatividad para el desarrollo y el bienestar

Es en este contexto que manifestamos nuestra honda preocupación por el intento de promover en Costa Rica una educación economicista, utilitaria y fragmentada. Abogamos por una educación que promueva la Creatividad para el Desarrollo Pleno y el Bienestar y llamamos a una reflexión nacional inclusiva y multilateral sobre el estado actual y el futuro de la educación del país.

0

Eleonora Badilla Saxe, Silvia Chacón Ramírez. Profesoras Pensionadas UCR

Al menos dos iniciativas que han surgido en los últimos días, nos han preocupado hondamente pues le dan más peso e interés a la psicología economicista que a la protección y el bienestar de la niñez como interés superior. Y más aún, nos preocupa que sean indicadores de un retroceso en el cuidado de la primera infancia tal como señalan los hallazgos de las ciencias, las neurociencias, y al que obligan las convenciones internacionales y la legislación nacional.

Por una parte, el Proyecto de Ley para el Fomento de la Cultura de Emprendimiento e Innovación, que se tramita en la Asamblea Legislativa bajo el expediente N. 23.240. Se basa la propuesta en las cifras alarmantes del desempleo que enfrenta el país y si bien es cierto, una de las vías para apoyar a las personas a acceder a empleos de calidad y a emprender es mediante la educación, esto debe hacerse, en absoluto respeto al desarrollo humano y a las políticas y normativas vigentes. El proyecto consta de 6 artículos, de los cuales los dos primeros contravienen las políticas y la legislación nacional e internacional vigentes:

  1. Compromiso del estado costarricense. Señala que el Estado implementará el fomento y la formación del emprendedurismo y la innovación en todos los niveles del sistema educativo. “…para impactar de manera positiva en la generación de ingresos por cuenta propia[1], el crecimiento económico y la generación de empleos.
  2. Enseñanza del emprendimiento. Señala que es obligatorio, para el sector educativo privado y público, implementar programas de fomento al emprendimiento innovador y desarrollo empresarial, desde el nivel de educación preescolar hasta la educación técnica y vocacional. El MEP define contenidos, metodología y evaluación[2].

Estos dos artículos rozan el interés primordial de protección y desarrollo pleno de la niñez, al incluir la educación preescolar y la educación primaria como niveles a los que se les forme en emprendedurismo para generar sus propios ingresos por cuenta propia.

La Convención sobre los Derechos de la Niñez y la Adolescencia, señala que “El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación. No será objeto de ningún tipo de trata y no deberá permitirse al niño trabajar antes de una edad mínima adecuada; en ningún caso se le dedicará ni se le permitirá que se dedique a ocupación o empleo alguno que pueda perjudicar su salud o educación o impedir su desarrollo físico, mental o moral.[3]

También, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que el trabajo infantil “…es una violación de los derechos humanos fundamentales, que ha demostrado perjudicar el desarrollo de los niños, pudiendo conducir a daños físicos o psicológicos que les durarán toda la vida. El trabajo infantil califica el trabajo nocivo para el desarrollo físico y mental de los niños e incluye tareas que son mental, física, social o moralmente peligrosas y dañinas para los niños, e Interfieren con su escolaridad.”[4]

De igual forma, estos dos artículos rozan con la Política Curricular vigente: Educar para una nueva ciudadanía, aprobada por el Consejo Superior de Educación.

Si bien el emprendedurismo es una forma válida de gestión de recursos para el sostenimiento propio, no puede estar sobre el desarrollo pleno, el bienestar y la protección infantil. Son las poblaciones infantiles y juveniles, de entornos de pobreza y zonas rurales, las que más se expondrán a una explotación laboral.

Por otra parte, nos confunde el apoyo dado de forma verbal a este proyecto, por la señora Ministra de Educación Anna Katherinna Müller y el señor Viceministro Académico Melvin Chaves Duarte ante la Comisión de Niñez y Adolescencia de la Asamblea Legislativa, el pasado 25 de octubre. Dichas autoridades educativas hacen referencia a una reestructuración educativa que llaman psicología económica y del consumidor.

El propósito es que los estudiantes desarrollen el emprendedurismo como una forma de ser. En palabras de la señora Ministra: “Que el proyecto de Ley coincide con la propuesta que estamos desarrollando en el MEP. Y estamos viendo el emprendedurismo, no solo como un tema de empleo, sino como una forma de ser[5]. Lo que queremos es que los niños desde pequeñitos lleguen a desarrollar, emprender: emprender negocios, emprender con iniciativa, enfrentar riesgos, buscar soluciones innovadoras.”

De acuerdo con la propuesta de las autoridades educativas, la formación para el emprendedurismo se inicia con primera infancia (desde los 0 meses hasta los 8 años, según UNICEF). Se busca, dicen, ofrecer una educación para aprender a dar el valor a las cosas y enseñar a ser consumidor. La propuesta ministerial incluiría guías para el Bienestar Económico en la Educación Primaria. Se busca que haya emprendimento personal y social para la vida.

Para educación secundaria y técnica, nuestra preocupación es menor, pues toda la literatura apunta a que en esa edad el desarrollo del adolescente está maduro para aprender y aplicar habilidades técnicas Pero aún así, se evidencia siempre una visión utilitaria de la educación, alejada de la creatividad, los valores, la conciencia necesaria para la construcción de sociedades creativas y solidarias, como anotamos en las páginas siguientes.

Hacemos un paréntesis para explicar muy brevemente qué es psicología económica y del consumidor. Hay un lado investigativo que busca comprender los efectos del comportamiento social sobre la economía y viceversa y cómo es que el sistema económico afecta el comportamiento individual. Pero también hay un lado técnico, como instrumento de intervención estratégica, es decir, ¿cómo aplicar métodos y técnicas en la comercialización de productos (marketing, publicidad) de las empresas?

La concepción del ser humano como un ser social y cultural, cuya razón de vida es el desarrollo pleno y la convivencia, pasa a un segundo plano, para colocar en primer lugar al ser humano económico, cuya razón de vida es producir y consumir cosas y servicios, utilizando la transacción monetizada como forma principal de intercambio.

Aquí debemos también diferenciar la psicología economicista de la Economía Creativa promulgada por la la ONU y apoyada por la UNESCO[6] (con la cual sí coincidimos). Esta economía creativa aboga por la relación de ecosistemas que sean relevantes para las personas creadoras, y llama a la acción para repensar las políticas relacionadas con la educación, las políticas relacionadas con la educación, la seguridad social, el empleo, la adaptación digital, la propiedad intelectual, etc.

Es en este contexto que manifestamos nuestra honda preocupación por el intento de promover en Costa Rica una educación economicista, utilitaria y fragmentada. Abogamos por una educación que promueva la Creatividad para el Desarrollo Pleno y el Bienestar y llamamos a una reflexión nacional inclusiva y multilateral sobre el estado actual y el futuro de la educación del país.

Si desea conocer el Manifiesto completo que incluye fundamentos y referencias a convenciones internacionales y legislación nacional, puede ingresar aquí: http://bit.ly/3EWWG3x


COVID-19
Suscribase COVID-19

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...