Eli Feinzaig: La insostenibilidad del IVM

Las autoridades, esas que "sí saben", se aferran a un esquema de pensiones que, por su diseño piramidal, es insostenible y tarde o temprano reventará. Lo hacen por miedo a reconocer el fracaso de lo que siempre han defendido, y por temor a tomar decisiones difíciles. Pero es precisamente para que hagan eso que temen que les pagamos. Los ciudadanos debemos exigir.

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Eli FeinzaigEconomista.

Cuando yo advertí acerca de la insostenibilidad del IVM y otros regímenes de pensiones hace tres años, me tildaron de exagerado, agorero y cierta «autoridad» se dejó decir que yo no sabía nada de pensiones.

Sin embargo, la fuerza de los datos y el análisis responsable se impusieron, y mi artículo (https://bit.ly/2Dswoph) desató un intenso debate público a lo largo del 2017.

Hasta la fecha, el Partido Liberal Progresista, que presido, es el único que ha hecho una propuesta para la sostenibilidad de las pensiones que no es un parche grosero como el descrito en el reportaje de La Nación de hoy (aumentar la cotización, subir la edad de retiro y reducir el cálculo de la pensión), que sólo servirá para patear la bola para adelante y posponer la insolvencia unos años… para que le toque a otro resolver. Posponer el problema en vez de resolverlo.

El régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), el más importante de Costa Rica, comenzará a enfrentar los primeros problemas de insolvencia a partir del 2021. En dicho año, la cotización hecha por 1,7 millones de trabajadores, 88.000 patronos y el Estado será insuficiente para pagar las pensiones de 281.000 personas y comenzarán a usarse los intereses de la reserva. Para el 2030, la reserva comenzará a reducirse y, en el 2037, se agotará, así se detalla en el informe Valuación Actuarial del Seguro de Invalidez, Vejez y Muerte, de julio del 2019, y del cual tiene copia La Nación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nuestra propuesta (esbozada aquí: https://bit.ly/2sxymlZ) consiste en un sistema de cuentas individuales, administradas por operadores independientes en régimen de competencia, preservando la cotización tripartita (obrero, patronal y estatal) y un pilar solidario para los que menos tienen, otorgando libertad de elección al trabajador y eliminando los regímenes de pensiones de lujo (para acabar con las injusticias existentes y cumplir con el mandato constitucional).

Las autoridades, esas que «sí saben», se aferran a un esquema de pensiones que, por su diseño piramidal, es insostenible y tarde o temprano reventará. Lo hacen por miedo a reconocer el fracaso de lo que siempre han defendido, y por temor a tomar decisiones difíciles. Pero es precisamente para que hagan eso que temen que les pagamos. Los ciudadanos debemos exigir.

 

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