Eli Feinzaig: ¿Quién entiende a este gobierno?

Si la deuda sigue creciendo -y según las proyecciones optimistas de Hacienda, seguirá creciendo hasta el 2023 a pesar de la aprobación del Plan Fiscal- cada año será mayor el porcentaje del presupuesto destinado al servicio de la deuda y menor el destinado a las funciones que se supone que el gobierno debe cumplir.

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Eli FeinzaigEconomista.

En el mismo día que revela que el déficit fiscal acumulado a mayo fue mayor al del mismo período del año pasado, la Presidencia de la República aprueba gastar ₡ 3.300 millones para construir un edificio nuevo para el CNP, ese elefante blanco que distribuye a las escuelas alimentos en mal estado a un precio superior del de los supermercados. Elefante blanco que, además, está endeudado hasta el copete. El CNP debería desaparecer, no pasarse a un edificio nuevo.

No podía el gobierno mandar una peor señal: no le interesa ordenar las finanzas públicas. No le interesa hacer los ajustes adicionales necesarios para cerrar el déficit fiscal y evitar que la deuda pública siga creciendo. ¿Y por qué es esto importante?

Porque una razón importante por la que el déficit fiscal creció A PESAR DE LOS INGRESOS ADICIONALES CAPTADOS POR HACIENDA POR CONCEPTO DE AMNISTÍA TRIBUTARIA, es que el pago de intereses de la deuda pública creció.

Tenemos un círculo vicioso: déficit fiscal → mayor deuda → mayor pago de intereses → mayor déficit fiscal.

El gobierno nos tratará de vender la idea de que ha hecho un esfuerzo heroico por reducir el gasto, ya que el déficit primario (que es el déficit que se genera en la operación del día a día del gobierno, sin considerar el servicio de la deuda) cayó de 1,21% del PIB en el período enero-mayo del 2018 a 1,07% en el mismo período del 2019. Pero no todo lo que brilla es oro.

Que el déficit sea menor no quiere decir que el gasto haya disminuido. El hecho de que este año el gobierno tuvo ingresos extraordinarios por la amnistía tributaria incluida en la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas, nos sugiere que más bien el gasto creció como proporción del PIB, y que dicho gasto adicional fue parcialmente compensado por los ingresos adicionales. Veamos algunos números.

La recaudación de los meses 2 y 3 de la amnistía (del 5 de enero al 4 de marzo) representó alrededor del 0,35% del PIB (https://bit.ly/2KjY19w). Por otra parte, la reducción del déficit primario fue de apenas 0,14% del PIB.

El hecho es que el déficit sigue siendo elevado y nos obliga a endeudarnos más, con el agravante de que entre más nos endeudamos, más crece el déficit financiero (que incluye el servicio de la deuda). Y entre más crece la deuda y el pago de intereses, menos dinero queda en el Presupuesto Nacional para construir escuelas, hospitales o carreteras, o para los programas sociales.

De hecho, el 42% del presupuesto del 2019 se destinó al pago de la deuda y sus intereses. Otra forma de verlo es que de cada 100 colones que el gobierno va a gastar este año, solo 58 colones son para pagar salarios, invertir en obra, programas sociales, etc.

Si la deuda sigue creciendo -y según las proyecciones optimistas de Hacienda, seguirá creciendo hasta el 2023 a pesar de la aprobación del Plan Fiscal- cada año será mayor el porcentaje del presupuesto destinado al servicio de la deuda y menor el destinado a las funciones que se supone que el gobierno debe cumplir.

A la larga vamos a terminar con un Estado que solo sirve para pagar deuda y salarios (y pluses) a sus funcionarios.

Responsabilidad Fiscal. Pasala.

#ReactivaciónParaCuándo

 

Eli Feinzaig.
Economista, consultor y empresario. Liberal, demócrata y librepensador.
Presidente del Partido Liberal Progresista.  
#SoyLiberal

 

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