Elizabeth Jiménez Núñez: Más allá de ser Ángela Merkel

Libros como La física del poder según los entendidos describen a la mujer en la historia de Europa con la carrera política más vertiginosa desde la Segunda Guerra Mundial.

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Elizabeth Jiménez Núñez, Abogada y escritora.

Delumeau en la obra El miedo en occidente dice que, Rabelais aconsejaba indulgencia y gentileza con la mujer, sin embargo devoción, no.

Después de esta rara muestra de desasosiego no me quedó más remedio que adentrarme en un libro escrito por Patricia Salazar Figueroa y Christina Mendoza Weber, titulado La física del poder, un ensayo, pero sobre todo,  una aproximación biográfica de los antecedentes de semejante líder política. Me llamó la atención que quienes lo escribieran fueran dos periodistas de origen colombiano, así que decidí que sería una buena adquisición.

El prólogo me pareció escrito con suficiente fuerza, sobre todo por una pregunta puntual: «¿Era necesario este libro?». Quien prologa el libro da una respuesta sensata, sobre todo para los latinoamericanos, a quienes nos podría resultar lejana la mujer que gobierna con pulso firme a su país y pero sobre todo que lleva en buena parte las riendas de la Unión Europea.

Me invadió la curiosidad de ver cómo me podían dibujar a esta mujer durante su vida, sus raíces y la secuencia de sus pasos para entender cómo se afianzó en el poder. Sin duda ese mapeo de circunstancia se convertiría en una forma de analizar los fundamentos políticos de su obra de gobierno y por consecuencia lógica de su pensamiento.

Lo más interesante es que desde las primeras páginas, el libro nos da la primerísima de las sorpresas: «Ángela caminó hasta los dos años, cuando la mayoría de niños caminan entre los nueve y los diecisiete meses de edad».

La primera tarea de sus padres fue dedicarle semanas enteras a ejercitar su motricidad y lograr que perdiera el miedo a sostenerse por sí sola. Se dice que Ángela conserva la costumbre de calzar botines planos de cordón y suela de goma que le ciñan los pies de manera similar al momento cuando aprendió, por fin, a guardar el equilibrio.

Ángela vivió gran parte de su vida en el complejo Waldhof de la Fundación Stephanus de la Iglesia luterana, su padre Horst Kasner dirigió el centro que en el que vivían  222 hombres y mujeres con algún grado de alteración en su desarrollo físico, intelectual y de conductas adaptativas. Ángela compartió el entorno de su vida con los internos, aprendió a moverse con naturalidad entre ellos.

Su primer puesto político fue consecuencia de la decisión de Helmut Kohl en su cuarto mandato, Merkel se convertiría en una de las tres fichas (diputados orientales) que integrarían el gabinete. Merkel sería nombrada a los 36 años como jefa de la cartera de Asuntos de la Mujer y de la Juventud. La noticia de que Ángela tendría un espacio dentro del gabinete le cayó como un balde de agua fría a los 560 legisladores del occidente sobre todo porque consideraban a Ángela como una ministra primeriza (tan solo un año de experiencia en las lides de la política),  que no solo venía de oriente sino que además era mujer muy joven.

Lo interesante es que Helmut Khol había fichado a Merkel porque hasta esa legislatura la presencia de científicos en el Congreso y en el Ejecutivo era exigua, situación que él pretendía cambiar tomando en cuenta aspectos positivos del comunismo germano.

¿Por qué aspectos positivos del comunismo germano? ¿En qué benefició a Merkel hacerse científica y no figurar en las ciencias sociales? Ángela fue astuta, estudiar física la hizo estar al servicio de la ciencia y no del comunismo, por lo que Khol valoró la facilidad con la que aprendía y la precisión con la que trabajaba.

A Merkel le hicieron la vida imposible, la llamaban a sus espaldas «la chica de Kohl» y «la del corte de cabello ridículo».

En algún momento Merkel es mordida por un perro en la rodilla cuando montaba en bicicleta a los alrededores de Templin, desarrollando un trauma importante. La casualidad es una cosa rara, toda vez que el antecedente de su mala suerte con los perros llegó a oídos de Vladímir Putin, espía del servicio secreto de la ex Unión Soviética en Alemania y, desde el año 2000, presidente de Rusia, quien en 2007, doce años después del accidente, trató de intimidar a Ángela dejando que a su despacho en Kremlin, donde ambos sostenían un encuentro oficial, entrase un sabueso enorme a husmear en su entrepierna por más de un minuto. Merkel según lo dice el texto: «supo controlar tanto el desagrado como el temor, y las únicas señales que delataron la tensión a la que había sido sometida fueron la contención de su cuerpo y la dilatación de sus pupilas, tal como lo hace un gato cuando su instinto le ha dictado la quietud corporal mística y vigilante como reacción a una emoción negativa».

Cuando después de ser ministra por primera vez, volvió ha ser fichada para convertirse esta vez, en ministra de asuntos de política medioambiental. Su primer golpe firme fue prescindir de los servicios de Stroetmann, quien era visto como una vaca sagrada para aquel entonces, quien estaba tan convencido de ser imprescindible que se había permitido decir en voz alta que le daba igual quién fuera el ministro. Varios conservadores le pidieron la reconsideración a la ministra y fue enfática: no quería una línea de acción prefijada.

Libros como La física del poder según los entendidos describen a la mujer en la historia de Europa con la carrera política más vertiginosa desde la Segunda Guerra Mundial.

Sin duda Merkel sorprendió al mundo, sobre todo a su padre quien dentro de una de sus biografías autorizadas, dijo a viva voz que pensó que, Ángela era idiota, pues no caminó cuando el resto de los niños lo hicieron. Sin embargo con el temple de la Merkel esto no amainó su espíritu, ni causó trauma alguno, muy por el contrario los consejos de sus progenitores, le valieron el temple que la hizo en primer término rechazar la propuesta por parte de la Alemania oriental de convertirse en espía, casi una imposición y repitió lo que su madre y su padre le dijeron hasta el cansancio: «cuando te busquen para convertirte en espía decí que sos demasiado tímida para eso». Dicha negativa le costó el puesto que se había ganado como física en un centro de investigación. Los biógrafos la describen como lo dijera el evangelista Mateo: «astuta como la serpiente, sencilla como la paloma».

 

 

 

 

 

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