Elliot Coen Riba, Consultor.

Acabamos de cumplir los primeros 30 días de la administración Chaves y, algunas reflexiones podemos extraer de las redes sociales.

Sin duda, provocar el enfrentamiento con algunos de los medios de comunicación tradicionales que caracterizó la campaña de Chaves ha seguido en estos días de gobierno.  En las redes sociales este parte-aguas entre lo viejo y lo nuevo, entre el establishment y el anti-establishment, sigue ocupando parte importante de las conversaciones en las comunidades digitales costarricenses.

Personalmente no creo que este ¨pleito” vaya a cambiar, no debería, desde el punto de vista estratégico. En este mes la “prohibición” de usar la mascarilla y de vacunarse fue la excusa perfecta para hacer contraste entre los unos y los otros. En la comunicación política no hay terreno más fértil que la polarización y esto, Chaves, lo sabe desde que lanzó su candidatura y ha sido consecuente con ello. Este discurso confrontativo le ha dado rédito y, en consecuencia, no debería girar hacia otra dirección. La bronca que él dijo que se comería era justamente ese pleito con los “mismos de siempre”. Desde la presidencia los sigue enfrentando y gozando del buen fruto de esta siembra. Lo confirma el hecho que Chaves es el presidente que arranca con los mejores índices de aprobación de los últimos 40 años: 56% según la encuesta de opinión de CID Gallup publicada hace unos pocos días.

Los decretos contra la obligatoriedad de las vacunas y las mascarillas es un golpe al establishment, sin duda. Pero hay otros ejemplos: el discurso que empleo en Davos es uno de ellos, “políticamente incorrecto” sentenciaron quienes lo adversan, pero aplaudido en las redes sociales por su sinceridad y transparencia. La instrucción clara a Marko Acuña, presidente ejecutivo del ICE a emplear de inmediato las NIIF en los Estados Financieros de tan querida institución también fue celebrada por la gran mayoría de los ticos que deambulan en Internet.

Con la complicidad de sus adversarios el presidente Chaves sigue construyendo un arquetipo que es muy bien recibido por los costarricenses hartos del político camaleón que no asume posiciones claras porque prioriza su popularidad personal sobre el bienestar del país.

Sus adversarios, principalmente la prensa y los políticos tradicionales, no hacen más que ayudarlo a que siga subiendo en popularidad, atacando al presidente por no hacer ni decir lo que ellos creen que se debería hacer y decir. Una vez más, nos demuestran, esos medios y políticos de siempre, que no entienden que la creación de realidades ya no se concibe en la clase política, sino, en el “autoconocimiento de las masas” que son, precisamente, las comunidades digitales que viven en las redes sociales.

En un conversatorio que tuve hace unos días con unos colegas que participaron como estrategas en las recién pasadas elecciones en Colombia revelaron datos impresionantes como que el 72% del electorado colombiano asume posiciones partidistas en función del contenido que consumen en las comunidades digitales. Las realidades sociales se conciben en las redes sociales. De ahí, la importancia de estar en ellas para poder formular con ellos y ellas, las realidades que enfrenta el ciudadano todos los días y así entenderlas para poder también, encontrarle oportunidades de mejora para el bienestar de la mayoría.

Si no queremos alejarnos de las necesidades y los sentimientos de los costarricenses debemos estar en las redes sociales. Estar no es tener un fanpage y postear cualquier ocurrencia sino, interactuar, conversar, escuchar, confrontar, defender y apoyar.

El mensaje sigue siendo importante pero la interacción es aún más. En Costa Rica, seguimos creyendo que las comunidades digitales no tienen mayor impacto sobre las posiciones que asumen los costarricenses. Nada más lejos de la realidad.

En las pasadas elecciones quien lo entendió ganó: el candidato Chaves y su equipo.

El desafío que ahora tiene el presidente Chaves es seguir interpretando las necesidades y los sentimientos del ciudadano mejor aún que cómo lo hizo en campaña.

A 30 días pareciera que lo está logrando, pero, este desafío ya no es sólo de una persona, sino de todo un gobierno y ahí es donde el chancho podría torcer el rabo.

¿Podrán los ministros y sus ministerios, las presidencias ejecutivas y sus instituciones, interpretar las necesidades y los sentimientos de sus servidos?

De esto dependerá mucho el éxito de esta administración y en consecuencia, del País. De acuerdo con la ONU el propósito de un político “no es ganar ni tampoco gobernar, sino ganar para gobernar para que todos ganemos”.

El trabajo de un político es prometer para ganar y gobernar para cumplir. El presidente Chaves, por sus promesas gano, ahora le toca cumplir.

Pero cumplir va más allá de pasar una raya a una lista de promesas. Cumplir es, para el ciudadano, hacer el trabajo que se le encomendó como se le encomendó. Ni más ni menos.

El presidente Chaves cumplió con el ciudadano en Davos cuando expuso al mundo la crítica situación económica en que nos encontramos sin maquillaje. El presidente Chaves cumplió cuando priorizó la libertad individual eliminando la obligatoriedad de la vacuna al tiempo que también, recomendó usarla. El presidente Chaves cumplió cuando le dijo al ICE queremos conocer la realidad financiera de esa empresa estatal para mejor actuar.

Para el costarricense que eligió al presidente Chaves el deber cumplido no tiene tanto que ver con logros como con procesos. Tiene más que ver con sinceridad, transparencia, esfuerzo, empatía. Los ticos creen que actuando así los logros llegarán como consecuencia.

Muchos de nuestros políticos vienen fracasando porque no son capaces de ver bajo la piel del ciudadano y entender cuáles son sus preocupaciones y sus esperanzas. Los partidos políticos tradicionales son aún más incapaces y de ahí sus fracasos.

Nuestras instituciones y empresas públicas deben también aprender a ver bajo la piel de sus servidos. De ello, dependerá mucho el éxito de la administración Chaves.

Los departamentos de comunicación de todas las instituciones y empresas del estado deben tener como primer objetivo transparentar el día a día de sus ministros, presidentes ejecutivos, gerencias y funcionarios.

La comunicación política desde el gobierno no puede seguir siendo vertical. Los comunicados de prensa deben sustituirse por conversaciones con el ciudadano. Hay que priorizar el escuchar sobre el hablar.

La comunicación política desde el gobierno tiene más que ver con investigación que con ideas, más con ponerse en los zapatos del ciudadano que con inflar el ego del funcionario público.

La comunicación política desde el gobierno debe procurar acercarse al ciudadano lo más que pueda, creando puntos de contacto más que muros divisorios.

Y esto, es posible, es fácil, gracias a las redes sociales. En ellas tenemos la oportunidad de investigar, de interactuar, de seducir, de enamorar.

Las redes sociales no son la gran pesadilla del siglo XXI sino la gran oportunidad. La oportunidad de una democracia más participativa, la oportunidad de una gobernanza más inclusiva.

Elliot Coen Riba

Por Elliot Coen Riba

El autor es empresario y consultor en mercadotecnia y asesorías, especialista en estrategias de contenidos para redes sociales.