Empieza la guerra

Mar 6, 2018

Iván Barrantes.

Con la cuarte entrega de la encuesta Opol Consultores, publicada en El Mundo CR,  se empiezan a despejar los nublados del día. Ahora sí estamos en presencia de un resultado que inicia el proceso de limpieza de los efectos de la resaca electoral. Digamos que ya empiezan a quedar atrás las náuseas, mareos, jaquecas y otros propios de una tanda de la magnitud de la del 04 de febrero.

  1. Algo si debe quedar claro y es que Opol continua sin capturar la verdadera intención de la abstención de voto. En una segunda vuelta es imposible que la abstención sea menor que la primera vuelta por lo tanto hay algo en el instrumento que no está logrando capturar dicho fenómeno.

    En el gráfico 1 y en el gráfico 2 podemos ver como se refleja esa situación, y en uno de ellos (gráfico 1) podemos ver como los decididos a votar tienden a crecer y la abstención e indecisión a bajar, siempre tomando como partida el resultado real de la elección de primera vuelta.

    En el gráfico 2, si sumamos la intención de voto de los Alvarado, pasan de ser el 30% de los sujetos que votaron (votación real del 4 de febrero) a sumar el 70.8% del total votación lo cual es imposible ya que es como decir que absolutamente todos los votantes de otros partidos (35,2% de la votación total primera vuelta), se están decantando por alguno de los Alvarado y eso es técnicamente imposible. Mi hipótesis:
  2. Es un hecho que lo que Opol está reflejando como indecisión, sea realmente una abstención no declarada. Ya la experiencia de primera vuelta nos demostró que la suma de esas cifras de la última medición Opol, casi que dio el resultado real de la abstención en la votación. Esa suma de abstención + indecisión en la última medición de Opol dio 33,2 y la cifra real de abstención en la votación fue de 34,8, lo cual demostró que nuestra hipótesis de que el número que marque los indecisos, entre más cercana la votación, la mayoría de esos indecisos terminan en la abstención, o sea no votan, lo cual es una constante en cualquier escenario electoral del mundo (aquí aplicamos técnica, no olfatímetro). Si esto fuera así, tenemos la siguiente serie de datos:

  1. Viendo la serie anterior y aunque se vea una tendencia a la baja, podríamos afirmar que el 34,8 de la abstención o gente que NO voto en primera vuelta, se mantendrá para esta segunda (¿alguna razón para cambiar?). Eso nos lleva a una gran pregunta y que es el fundamento de nuestra hipótesis: ¿Dónde están los indecisos?
  2. Consideramos que los indecisos están solapados en la gente que está declarando intención de voto por alguno de los Alvarado. Hay por lo menos 30 puntos de gente que dice que votará por alguno pero que en realidad no está segura de su intención de voto. La siguiente serie le da sustento a nuestra aseveración:

 

Está claro que ese salto cuantitativo de ser el 30% de la votación real del domingo 04 de febrero a ser el 65% de la intención de voto para la semana 1 y crecer hasta el 70,8% para la medición# 4 NO es un escenario realista. Como lo dijéramos anteriormente para que esto sea real, habría que aceptar que la abstención es más baja que la votación real de primera vuelta y que el voto de los otros candidatos de primera vuelta migro en un 100% para los Alvarado lo cual es mucho menos probable que el fenómeno de una menor abstención. Es definitivo que la abstención rondará entre 45-50% de la votación. ¿Por qué?

  1. La lógica de esta campaña 2018 es extremadamente timorata. La segunda vuelta del año 2014 fue intensa en comunicación, simbolismos e innovación. La ruta de la alegría tenía como objetivo incentivar el acto de votar ante el escenario de un candidato retirado, por lo que la genialidad de invertir 3 veces más en la segunda vuelta vs la primera a pesar de que Johnny había tirado la toalla, fue una jugada de antología para motivar a 1,7 millones de personas a votar a nivel nacional y a pesar de que no había competencia ya que un candidato se había retirado. Una campaña es para invertir dinero, construir democracia, no para construir posiciones mojigatas de ahorro y austeridad. El escenario de esta segunda vuelta, prevé una inversión raquítica y una campaña que no está construyendo imágenes. Se nota en la calle, fuera del círculo o de nuestra burbuja, esta campaña no está calentando a nadie. No hay un relato, no hay una épica, no hay una razón de ser para votar. No hay sueños, la están llevando a la racionalidad y la campaña política no son razones, son emociones y ante todo son imágenes en la cabeza de la gente, porque una imagen habla más que mil palabras. (teoría de los cuadros mentales, de la cual Trump es un maestro). En síntesis, no hay estrategia, lo cual posiblemente nos ponga en la abstención más alta de la historia, y por ende quien gane, será el gobierno más frágil de la historia, elegido por una minoría y no por una mayoría. Al paso que vamos, los indecisos camuflados en la actual declaración de intención de voto de los Alvarado, tomarán partido por la realidad que es la abstención. Esos indecisos actuales son parte del 35,2% que votaron por otros candidatos en primera vuelta, y que hoy no encuentran una razón de ser por votar por algunos de los Alvarado, porque el juego de seducción de los candidatos es nulo. La chica (el votante) quiere ser cortejada para iniciar el romance, y aquí lo que tenemos es un discurso cuadrado y demasiado enfocado a lo técnico. ¿Mujeres que me leen en este momento, no es cierto que es más efectivo el juego de seducción que la racionalidad y lo excesivamente correcto?
  2. Nuestra hipótesis es que nada ha cambiado y que posiblemente el cuadro sea el siguiente
  3. No es cierto que el universo de los Alvarado sea el 70% de la intención de voto
    b. Es imposible la suma de abstención e indecisión actual sea menor a la abstención rea de primera vuelta.
    c. Los indecisos reales están camuflados en el 70% de la gente que está declarando votar por alguno de los Alvarado.

La pregunta del millón: ¿Cuál será ese número de indecisos camuflado en el actual universo Alvarado? La labor de investigación de los comandos de campaña debe estar orientado a dilucidar ese punto y a profundizar en todas las variables, no solo en la intención de voto que publica Opol, que es el equivalente al informe de market share de Nielsen de cualquier industria, y que es un número que no dice nada, simplemente dice si estas mal, bien o flat, pero no es más que eso, un número frio que el estratega tiene la obligación de entender vía investigación , ajustarlo, llevarlo a sus objetivos, inclusive destruirlo cuando sea el caso. Con conocimiento de causa puedo decir que en ambas campañas no están haciendo ese trabajo. De nuevo, mucho enfoque en lo racional.

  1. ¿Cuál es la realidad de Los Alvarado? Veamos la siguiente serie de datos sobre lo que es la competencia real entre ambos y que parte de la votación real entre ellos de la primera vuelta, que fueron 1,030,000 votos y donde ya llevado eso a voto válido entre ellos, nos da la siguiente serie:

Lo que es evidente es que la diferencia entre ambos candidatos se maneja en el rango de los 7-15 puntos. Si en la votación real la diferencia es de 7 puntos, la última medición de Opol la pone en 12 puntos.


Me atrevería decir que la diferencia real entre ambos candidatos está en el rango de 5-8 puntos. Si a eso le agregamos que hay un montón de indecisos camuflados en la intención de voto actual, podríamos hacer el siguiente ejercicio:

  1. Vamos a asumir que la abstención es 35% (igual que la primera vuelta).
    b. Asumiremos que hay un 30% de indecisos (número realista a estas alturas de la campaña). Recuerden que de ese número por lo menos el 30% termina NO votando
    c. La diferencia entre ambos candidatos la situaremos en la misma proporción de la votación real de primera vuelta, lo cual es un número realista y en el rango de los 5-8 puntos en que debe estar la diferencia real entre ambos candidatos:

Estimado Carlitos, la diferencia con Fabri es de casi 100 mil votos, lo cual en un potencial universo de indecisos de poco más de 1 millón de votantes, es una pequeñez. Aquí nada está jugado y a partir de ahora y ya pasada la resaca electoral, tiene que verse el efecto de las estrategias de campaña. Si no hay estrategia, es posible este patrón y diferencias ente 5-10 puntos entre Carlitos y Fabri se mantengan. En pocas palabras, que la cosa se mantenga sin ruido, alteraciones o errores de bulto, es el mejor negocio de Fabricio. ¿Ahora entienden porque no va a debates, entrevistas comprometedoras, etc.? Quien está obligado a ponerle salsa, limón y pimienta a esto es Carlitos, y yo que lo conozco como la palma de mi mano, sé que él lo sabe. ¿Que estas esperando?

  1. Con respecto al performance de los candidatos hasta la fecha, seré breve para no entrar en asesorías de a gratis por esta vía. Si quiero dejar claro, que mi último paso por RN fue un simple ¨assessment¨, entiéndase este concepto como el proceso para evaluar el potencial y diferentes dimensiones de un negocio, y que en el caso de una campaña es básicamente entender que hay que hacer, cambiar o potenciar para enfrentar la realidad competitiva del momento y que en este caso es evidente que la segunda vuelta es otra realidad a la primera vuelta por lo tanto requiere medidas y procesos distintos. Todo esto por un requerimiento de ellos y el cual fue un trabajo por pedido y el cual ya finalizó.
    Dicen por ahí que no me contrataron por ¨idoneidad ¨ pero quiero dejar claro que esa no es la palabra correcta, ya que la razón de no haber establecido una relación comercial fue de ¨ incompatibilidad ¨, no hubo química, no somos compatibles, no pertenezco a ese mundo y a esa ¨ mística ¨ como ellos le llaman. A mi gusto están cometiendo errores de bulto, pero lo veremos en el análisis más adelante sobre esta campaña.
    Por otro lado, y ante múltiples pedidos y quejas vamos a nivelar la cancha. Me han reclamado mucho de ¿por qué? le digo Carlitos a Carlos. Para evitar esa discusión vamos a seguir llamando a Fabricio, como Fabri. Como verán los formalismos no son mi fuerte y creo es muy aburrido eso de ser tan políticamente correcto, si algo tengo es que no soy mojigato. Hecha la aclaración, veamos las candidaturas de FabrI y de Carlitos:
  2. En el caso de Fabri, el gran reto es como se estructuran y organizan para poder definir una organización competitiva para enfrentar la segunda vuelta, y que ya ha resultado evidente que hay lagunas importantes para enfrentar dicha realidad competitiva. El problema es que ya se acabó el tiempo para eso, porque marzo es el mes de la guerra de verdad, la de la verdadera campaña, la que implica estrategia y táctica como buen juego de ajedrez. En management decimos que el punto de partida para cualquier cosa es definir los objetivos, y una vez definidos los mismos, se desarrolla la estrategia que se necesita para alcanzar dichos objetivos (eso es la estrategia). A veces la gente se pierde y cree que lo obvio es la estrategia. Siendo el ajedrez el juego de la estrategia por excelencia a veces la estrategia no es matar al rey, así como la estrategia en campaña no es necesariamente ganar, aunque sea por un voto (eso es un resultado). Una estrategia en ajedrez puede ser ganar el centro del tablero que es el punto neurálgico del juego, por lo que una vez capturado el centro, se controla el juego por lo que, logrado ese trabajo, tarde o temprano caerá el rey.
    En una campaña aplica la misma lógica de la estrategia como el driver para lograr los objetivos vía los planes de acción. Por eso los publicistas no son estrategas, ellos son parte de un plan de comunicación y dentro de ese plan su rol es ser los drivers de un sub plan que es la publicidad de campaña que no es más que la materialización del relato definido por el estratega. La creatividad no gana campañas, son simples golpes de suerte si no hay estrategia detrás. Por eso la organización de una campaña es post-definición de la estrategia lo cual implica que definidos los objetivos y diseñada la estrategia para conseguir los mismos, entonces ahí definimos como nos organizamos (el famoso organigrama), cuáles serán los procesos, las funciones, las responsabilidades y sobre todo los recursos y las necesidades de inversión para llevar a cabo esos planes.
    En el caso de Fabri, su gran reto es como para cumplir ese objetivo y llevar a cabo la estrategia (no hay, por cierto, por eso todo es como reactivo) entonces se logra reestructurar en el entendido de que su organización para primera vuelta era para un objetivo de 2-3 diputados y un hecho exógeno generó un movimiento de la demanda que lo puso en el lugar donde está (fallo CIDH). Pretender enfrentar la realidad competitiva de la segunda vuelta con la estructura de la primera vuelta es un error de bulto porque son realidades de mercado muy distintas y se requieren otras formas, lo cual es complicado en su cultura organizacional la cual es vertical y hermética, de ahí que la NO compatibilidad de agentes externos que puedan colaborar en el proceso es bastante cuesta arriba. Veamos si la mano de Dios actúa de nuevo.
  3. Mi amigo Carlitos tiene un problema distinto. Si bien es cierto el problema de Fabri es de construcción de oferta para poder capitalizar la demanda que tiene en el mercado (aproximadamente 800 mil votos), Carlitos es todo lo contrario y su problema es la construcción de demanda. Tiene un techo implorante que es el 25-30% de personas que califican de bueno o muy bueno este gobierno y que ahí ya está incluido la mayoría del sector progresista. Como hace para desarrollar intención de voto más allá de ese techo será su gran reto. Mis análisis me dicen por otras vías que es más factible que un indeciso actual se decante por Carlitos que por Fabri y por una sencilla razón y es que el factor religioso que si bien es cierto es la gran fortaleza de Fabri, especialmente en las zonas rurales y las grandes barriadas, también se convierte en su principal talón de Aquiles. El arte de la campaña de Carlitos será como gana esa contienda por los indecisos que Opol no está logrando mapear, por lo que la labor de investigación del consumidor es vital para tener ese mapeo y desarrollar la estrategia de seducción para estos sujetos.
    ¿Cuál debe ser el relato de Carlitos? Es una tarea pendiente y que me extraña porque el como testigo de primera línea de la campaña anterior sabe de la importancia de esa variable para seducir y ganar (él era mi mano derecha). Mi hipótesis es que siendo la campaña del 2014 una campaña desarrollada con lineamientos NO PAC y de gente NO PAC (Yo, Melvin y Mariano en primera línea) y habiendo nosotros deliberadamente desplazado a otras personas por un tema meramente estratégico (en campaña nada es personal, quien lo tome así es demasiado hipersensible y si esa es su característica no puede estar en política) creería que la tentación es hacerlo radicalmente diferente para volver a los códigos PAC. Yo difiero de esto, porque una de las razones de haberlo hecho distinto hace 4 años fue un resultado de diagnóstico y que parte de una lógica muy sencilla: ¿Si lo habías hecho igual durante 3 campañas y no había funcionado, porque entonces había que respetar eso? La disrupción se volvió la norma y entonces se planteó todo de una forma diferente y que buscaba efectividad y no ser testimonial de una doctrina. Y ahí es donde yo le pregunto a Carlitos: ¿vale la pena perder la oportunidad de ganar, solo por volver al testimonio de algo que ya sabemos que no funcionó en el pasado y renunciar a la fórmula que si fue efectiva? Así como Fabri puede caer en el excesivo dogmatismo religioso y místico, en el lado del PAC su ideario excesivamente sectario a ratos puede ser su perdición. Y ojo que dije el PAC, no Carlitos.

Empieza la guerra, esta será la madre de todas las batallas…