Enrique Castillo: Regulemos el comercio de armas

Los derechos humanos deben tener prioridad sobre la industria bélica

Enrique Castillo Barrantes, Abogado y sociólogo, Ex Canciller de la República.

Principales conceptos de la intervención realizada por el canciller Enrique Castillo Barrantes, al comenzar en las Naciones Unidas la conferencia diplomática para negociar un Tratado sobre el Comercio de Armas

Al comenzar esta conferencia, Costa Rica reafirma su compromiso con un tratado sobre el comercio y transferencia de armas que sea robusto, exhaustivo, universal, verificable y vinculante, y para expresar nuestro profundo compromiso de trabajar por que esta conferencia sea capaz de alcanzarlo.

Tras la falta de éxito de la primera conferencia, esta segunda no puede darse el lujo de fallar. Su éxito depende de todos los que estamos en esta sala.

Hace siete años, Costa Rica, junto a Argentina, Australia, Finlandia, Japón, Kenia y el Reino Unido, presentó la Resolución 61/89, que puso en marcha el proceso del tratado que hoy nos convoca. A partir de ese momento, no hemos cejado en promover su avance, porque consideramos que, como todos los estados, tenemos el deber de proteger a nuestros pueblos de los terribles efectos generados por las transferencias irresponsables o ilícitas de armas convencionales.

Producto del camino recorrido, iniciamos nuestras negociaciones sobre una base sólida: el documento del presidente de la primera conferencia, presentado el 26 de julio del 2012.

Este documento refleja un rotundo acuerdo entre la mayoría de los estados para que ciertas transferencias de armas no sean autorizadas, y para que la protección de los derechos humanos tenga prioridad sobre los intereses de la industria bélica.

Aplaudimos la inclusión de las armas pequeñas y ligeras en el alcance de este documento. Apoyamos el establecimiento de criterios jurídicamente vinculantes que prohíben a los estados autorizar transferencias de armas que puedan facilitar, contribuir o exacerbar violaciones de los derechos humanos o del derecho internacional humanitario. Y reafirmamos la importancia de la transparencia y la estipulación de que los estados deben publicar informes sobre sus transferencias.

Sin embargo, nuestro trabajo aún no ha terminado. Debemos incluir las municiones, partes y componentes en el alcance del Tratado y desarrollar fuertes mecanismos para su regulación.

Debemos además aclarar las estipulaciones relativas a las evaluaciones nacionales, para prohibir transferencias cuando exista un riesgo sustancial de que las armas se desviarán al mercado ilícito o facilitarán violaciones de los derechos humanos o del derecho internacional humanitario.

Debemos garantizar que el Tratado se aplique en todas las actividades relacionadas con la transferencia internacional de armas convencionales, incluso las transacciones derivadas de los acuerdos de cooperación de defensa.

El camino hasta esta conferencia ha sido largo y difícil. Por ello, Costa Rica está convencida de que ha llegado el momento de adoptar un Tratado sobre Comercio de Armas sin más dilaciones. Tenemos ante nosotros una tarea formidable, y el tiempo es poco; pero lo podemos lograr.


La Nación, Costa Rica, 19 de marzo de 2013 

 

 

 

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