Miguel Gutiérrez Saxe – “Aportes y criterios”

En la vida los sujetos pueden cooperar o competir con diversos grados de intensidad y opciones. Por ejemplo, en una asamblea legislativa fraccionada, sin un partido mayoritario, diversas fracciones y diputados si cooperan pueden aprobar leyes de interés común, o podrían confrontar y en caso extremo no aprobar ninguna. Lo que siempre se debería tener claro es que tarde o temprano los sujetos volverán a estar en la disyuntiva de escoger entre cooperar o competir.

Pero ¿cómo afecta las decisiones de cooperación o competencia cuando un sujeto habitualmente recurre a la mentira o al engaño? Localicé un texto propio que escribí hace muchos años, en ocasión de una reforma fiscal para lo que el gobierno convocó a sectores políticos y sociales. Ese texto decía: “En general, es difícil concebir una convocatoria a concertar sin un propósito firme y serio de realizar el ejercicio a fondo. Los riesgos y costos políticos de realizar tretas, en tales ocasiones, son muy amplios y graves. No es simple pensar que como táctica se pueda reunir a todos los posibles adversarios de una iniciativa para proceder a engañarlos: la sorpresa momentánea se convertiría rápidamente en reforzamiento de la hostilidad y en elemento de cohesión de todos los contrarios”. Una buena previsión que hemos visto cumplirse en varias ocasiones.

Sabemos que Lincoln nunca dijo que “Puedes engañar a todas las personas una parte del tiempo y a algunas personas todo el tiempo, pero no puedes engañar a todas las personas todo el tiempo”. Que no sea una frase de Lincoln no le quita sensatez y sabiduría a ese dicho. En otras palabras el engaño, el fraude, puede dar frutos si es por una vez, y a algunos pocos. No si es la forma habitual del personaje. Ahí ya no hay sorpresa. Si me engañas una vez es tu responsabilidad, de ahí en adelante es solo mi responsabilidad.

No hay solo una decisión de cooperar o competir, son más bien decisiones sucesivas. En estos días he estado revistando algo que estudié hace muchos años y que muchísimos conocemos en sus aplicaciones: la teoría de juegos, una elaborada teoría matemática con muchísimas aplicaciones a las decisiones entre varios sujetos que pueden cooperar o competir. Para esto recurrí a Bard, una herramienta de inteligencia artificial. Le pregunté que cómo varía el análisis cuando varios sujetos, o actores están en un mismo recinto y pueden y deben tomar decisiones a lo largo de cuatro años.

La repetición en los juegos permite a los jugadores aprender, adaptarse y ajustar sus estrategias con el tiempo, lo que puede conducir a resultados diferentes en comparación con juegos de una sola vez. El análisis se vuelve más complejo al considerar la dinámica temporal y la posibilidad de evolución estratégica.
En juegos repetitivos, varios elementos pueden influir en el análisis y los resultados, entre ellos:

  • Cooperación a largo plazo: Los jugadores pueden aprender a cooperar a lo largo de múltiples rondas, estableciendo normas de comportamiento que beneficien a ambos. Estrategias que fomentan la cooperación pueden emerger como soluciones sostenibles en comparación con juegos de una sola vez.
  • Castigo por comportamientos no cooperativos: En juegos repetitivos, los jugadores tienen la oportunidad de castigar o recompensar las acciones pasadas de sus oponentes. Esta capacidad para aplicar consecuencias a lo largo del tiempo puede influir en las estrategias adoptadas y llevar a equilibrios que promueven comportamientos cooperativos.

Cuando un jugador o más adoptan estrategias destinadas a obstruir o destruir los beneficios de otro jugador en un juego repetitivo, están llevando a cabo acciones antagonistas con el objetivo de perjudicar al otro(s). Este comportamiento se puede considerar una forma de juego no cooperativo y puede tener varias consecuencias:

  • Conflicto y competencia: La estrategia de obstrucción introduce un elemento de conflicto en el juego, ya que los jugadores están compitiendo directamente por recursos o resultados que podrían beneficiar a uno de ellos a expensas de los demás.
  • Retroalimentación negativa: La obstrucción constante puede generar un ciclo de retroalimentación negativa, donde los jugadores se involucran en acciones perjudiciales en respuesta a las acciones perjudiciales de los demás.
  • Resultados sub óptimos: En muchos casos, el juego cooperativo puede llevar a resultados más eficientes y beneficiosos para todos los jugadores en comparación con un enfoque de obstrucción.
  • Posibles represalias y estrategias defensivas: Si un jugador es consciente de las acciones de obstrucción, podría adoptar estrategias defensivas o de castigo en respuesta. Esto podría generar un ciclo de represalias y contraataques.

Cuando un jugador o más buscan obstruir los beneficios de otros en un juego repetitivo, se introducen dinámicas de conflicto que pueden afectar negativamente a todos los involucrados. La cooperación y la búsqueda de soluciones mutuamente beneficiosas a menudo conducen a mejores resultados a largo plazo en comparación con estrategias basadas en la obstrucción y la destrucción.

Fantásticos resultaos. Esta inteligencia artificial recordó bien la teoría de juegos y llegó a conclusiones sensatas.

Yo también pensé que es mejor no mentir y además que es preferible cooperar, no necesariamente en todo, pero sí en asuntos que contribuyan al bienestar común. Que esa cooperación puede entrañar la exclusión de un jugador habitualmente engañoso, o intermitentemente colérico, y poco dispuesto a cooperar. Que la confianza está basada en resultados y que la popularidad a fuerza de palabras es muy efímera, especialmente si esas palabras son engañosas.

Recordé una polémica en la que tomé partido sobre si la democracia es solo un procedimiento para elegir gobernantes, o si la gente tiene derecho a esperar resultados. ¡Resultados y cuando no se obtienen malestar y desafección!