Es un buen negocio

Notas al tema

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Guillermo E. Zúñiga Chaves, Economista. 

Días atrás, se celebró el Día Mundial de la Biodiversidad. La Dra. Cristiana Pasca Palmer, Secretaria Ejecutiva del Convenio sobre Diversidad Biológica, en el mensaje que dio para conmemorar esta fecha, entre otras cosas llamó la atención sobre el hecho de que “la diversidad biológica continúa disminuyendo en todas las regiones del mundo a un ritmo alarmante”. Lamentablemente en nuestro país también hay amenazas.

¿POR QUÉ ESTE ES UN TEMA DE INTERÉS ECONÓMICO? ¿No es este un asunto de los ambientalistas? ¿De los conservacionistas? No, este es un asunto de interés de todos nosotros. La destrucción de la naturaleza, como indica la Dra. Pasca Palmer,  agrava otras cuestiones como el cambio climático, la seguridad hídrica, la salud pública y la producción  de alimentos entre otros. Y estos impactos generan grandes costos para la sociedad. Exigen destinar enormes cantidades de recursos públicos para atender los efectos que se derivan de un mal uso de la naturaleza.

En otras palabras, la destrucción de la naturaleza genera al mismo tiempo costos económicos. Muchos de ellos se pueden evitar con un manejo responsable. Dramática  conclusión: invertir en programas  que protejan la naturaleza, a la larga, pueden generar ahorros.  Pero no es suficiente decir esto; hay que probarlo. Y la mejor forma de hacerlo es por medio de la evaluación de los costos y los beneficios de las inversiones que se hacen en protección de la naturaleza.

NEGOCIOS VERDES. La naturaleza es también fuente de generación de negocios y de ingresos para el país.  Tomemos por ejemplo la industria del turismo. Sabemos que Costa Rica es un “destino verde”.  Se ha estimado que cerca del 85% – 90% de los visitantes al país, visitan al menos una área protegida.   Y bien sabemos la importancia que tiene la actividad turística en la vida económica. Pero el turismo debe ser sostenible.

Otros ejemplos se pueden presentar. La protección de las cuencas es fuente de agua no solo para nuestro consumo, sino para la producción  de energía hidroeléctrica y para las actividades agrícolas. Sabemos que las áreas de conservación sirven de espacios de mitigación de los impactos de fenómenos naturales como huracanes. Un buen manejo de los territorios marinos ayuda a la explotación racional de sus riquezas y a la sostenibilidad. Esto es particularmente relevante si consideramos que nuestro territorio marino es 11.5 veces más grande que el terrestre. Y así podríamos citar muchos otros casos donde la naturaleza es central para nuestra vida diaria. Entonces tener una naturaleza robusta y bien cuidada, por una parte nos genera ingresos y por otro lado nos evita gastos. Vale la pena invertir en ella.

El país es reconocido mundialmente por muchos logros ambientales. Fue pionero en el diseño  de pagos por servicios ambientales, que ha permitido reforestar enormes extensiones. Tuvo la visión de gravar la gasolina que usamos en nuestros carros, para destinar una parte a la conservación.  Se le reconoce su sistema de áreas protegidas, así como los programas de turismo sostenible.

NECESIDAD DE EVALUAR. Sabemos que todavía hay mucho que hacer. Todos esos programas cuestan dinero. Sin embargo, algunas de esas iniciativas no han sido evaluadas para medir resultados y para estudiar la necesidad de hacer  ajustes que permitan un mejor desempeño. Aquí hay una asignatura pendiente. De la misma forma en que hay espacio para mejorar la ejecución presupuestaria en algunas instituciones  públicas que trabajan directamente con la naturaleza.

CONCLUYO. Los programas de protección a la naturaleza cuestan dinero. Sin embargo, se nota que es un buen negocio invertir en ellos. Estos esfuerzos deben venir acompañados por análisis económicos rigurosos y periódicamente debemos hacer evaluaciones de los resultados. El sector privado tiene un gran espacio en estas actividades.

El autor es Académico, economista, Ex Ministro de Hacienda y Ex Diputado
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