Esto no termina, recién empieza

Hay que elegir por el mal menor y administrar de la mejor forma posible para reinventarse y apostar en el 2022 por una visión país más de vanguardia, más moderna

Iván Barrantes.

En nuestro país, las causas del malestar son muchas, las hay de todos los colores y sabores, pero la que más daño ha hecho es la desconexión total de la clase política, la cual se olvidó de lo horizontal ( la cercanía, la democracia participativa ) para volverse vertical ( la autoridad, lo curricular, el tecnicismo y últimamente el purismo). Esa verticalidad, cuya máxima expresión es el candidato, es lo que permite que existamos sujetos como yo, quienes somos necesarios para darle vida a esa verticalidad, muy blanda, por cierto, pero verticalidad al fin (no somos dictadura, máxima expresión de la verticalidad, como Fidel en Cuba o Pinochet en Chile, los excesos y el abuso de autoridad no distingue entre izquierdas y derechas). ¿Que hacemos nosotros los estrategas quienes nos rodeamos de comunicadores, publicistas, agencias, sociólogos, politólogos, antropólogos, activistas, administradores y toda una serie de actores para lograr el gran objetivo? Voy a citar a uno de los precursores del actual Frente Amplio Chileno, Alberto Mayol (las anotaciones en paréntesis son de este servidor):

¨ La política, jugando su juego íntimo, se torna desconocida, y con ello se convierte incomprensible (para el ciudadano común). Su ilegitimidad no es activa, sino pasiva. Lo que se pierde es su capacidad normativa, por lo tanto la capacidad de construir sociedad entonces es anómica (entiéndase presentar una conducta que no se ajusta a las normas sociales establecidas). Desde que esto aconteció el sistema político ha buscado mecanismos vicarios de horizontalidad: la cercanía con la gente por parte de los candidatos, las capacidades blandas de los políticos. Es el imperio de la buena onda, no se ofrece conducción política porque la misma está devaluada. Pero en realidad se ofrece una horizontalidad simplemente liviana (la modernidad líquida que habla Bauman, o la sociedad del espectáculo de Vargas Llosa), que trafica una verticalidad de mero carácter operacional. Muy coherente con el neoliberalismo posmoderno, donde la política se torna cercana comunicacionalmente (y mercadológica y comercialmente hablando) y el poder se despolitiza hasta convertirse en mera operación ¨

Así de simple. La incapacidad de los actores políticos de hablar en el idioma de las mayorías es lo que ha generado toda esta industria de asesores, comunicadores, estrategas y otros, porque alguien tiene que hacer la conexión, alguien tiene que darle sentido mortal a lo que últimamente se maneja en el Olimpo.

Si a esto sumamos, que en esta verticalidad se ha generado una especie de ¨discriminación no oficial ¨, entonces tenemos la combinación perfecta: lejanía en lo semiótico y simbólico ( el lenguaje, el relato el guion ) y lejanía por no cumplimiento en ciertos códigos del mundo oficial y que van desde el servicio militar para poder participar ( ser militante del partido, tener experiencia en puestos políticos, etc. ) hasta temas curriculares como tener un título, hablar idiomas, ser ¨preparado ¨ y muchos más (Si hay un sistema de exclusión y que atenta contra la horizontalidad es la excesiva ¨titulitis¨ de este país). Y si hilamos más delgado, en el mismo sistema político si no cumples todas esas normas, entonces te colocas en un mundo exterior, lo cual es lo mismo a decir que eres externo, que no perteneces a este ¨mundillo ¨, a esa élite (el de la política tradicional). Somos exteriores, no estamos limpios, somos ajenos a lo que es la norma, a lo elegante, a la política como se entiende en la facultad, como la hablan y practican eso tan de moda llamado ¨analistas¨ y especialmente para los políticos de profesión y toda la intelligentsia del sistema para los cuales nosotros los que somos de este mundo exterior no estamos preparados para jugar en sus ligas (a este mundo exterior le llamaremos exomundo).

Es en el exomundo donde normalmente crecen los síntomas del malestar, es en esa zona donde realmente crecen las rebeliones. La exclusión de los ¨no aptos ¨ es lo que nos tiene donde nos tiene. Por eso existe Fabricio, porque ante la incapacidad de la política de conectar con lo popular, entonces la religión ocupó ese lugar. Por eso, esos ¨indignados¨ de las zonas costeras, de las grandes barriadas, de los círculos ajenos a esa verticalidad, a esas reglas oficiales que la política impone – y últimamente las reglas de la mal llamada ética, especialmente la impuesta por Otton, el Zar del purismo político en su máxima expresión- encuentran en Dios y en el relato religioso lo que la política ya no ofrece y no porque la misma no solucione, sino porque ella ( la política ) ya no conecta con las emociones. ¿Ahora me van a decir que Dios cumple todas sus promesas?

El relato religioso tiene la capacidad de que sigas creyendo en él, aunque nada suceda (la fe es lo último que se pierde dicen por ahí) más el relato político tiene doble problema porque no solo no hace que nada suceda, lo que es peor, a la política estos sujetos del exomundo ya no le creen, se sienten traicionados por la misma. La verticalidad y discriminación de la política tradicional construyo la rebelión, que, como última jugada, le está apostando a la religión, disfrazada en un discurso de valores, para entonces poder construir una relación más horizontal, más blanda, mas cercana, más de verdad.

Eso es Fabricio, un depositario de la fe del cambio. Si Luis Guillermo fue exitoso por construir el relato de la épica del cambio, Fabricio es la continuidad de ese ¨milagro ¨, y no porque sea el más capaz, el más apto, el más preparado. Eso es lenguaje vertical, el ( Fabricio ) es el ungido, el que Dios ha definido como el ¨solucionador¨ que todos esperan, el cercano, el que no le da vergüenza, el de las manos limpias, el que no cumple con las reglas de lo verticalmente establecido ( no haba inglés, no sacó el título universitario, no estudio afuera, no tiene historial político,vive en Calle Fallas, es salmista, etc.) pero hábilmente supo rodearse de los más verticales, para así disfrazar sus falencias, y desbaratar el discurso de ataque inofensivo de Carlitos, que obsesionado en demostrar que era intelectualmente superior a Fabri y que eso le daba el derecho a ganar, cayó en la trampa, y pudiendo ser mucho más horizontal que Fabri ( y sin la ayuda de Dios ) perdió su tiempo atacando al contrincante para hacerlo más fuerte, y lo peor, para hacerlo mártir. Si de algo no se ha percatado la gente es que Fabri jugó para el exomundo, los excluidos, la gradería de sol. Carlitos jugó para el palco, para la verticalidad de la cual el exomundo está hastiado. No lo culpó, en esencia el no pertenece al exomundo, por lo tanto, no lo va a entender y se mantendrá obstinado en su estrategia vertical.

Pero no todo está perdido para Carlitos. La épica de Fabri no es universal y ha caído en errores de estrategia que le pueden pasar la factura, porque si la política tradicional, fue excluyente, la propuesta de Fabri poco a poco le ha ido calando a muchos de que puede ser mucho más excluyente también. Cuando lees el plan Fabri 2,0 no puede dar más que escalofríos, pensar que alguien te define y te marca lo que es la libertad, las buenas costumbres, los valores, el modus vivendi. Como dijo Andrés Velasco, ex candidato en Chile ¨ el estado no tiene derecho a meterse en mi cama, ni en la siembra de mi jardín ¨. Leyendo hoy a Eli Feinzaig y su declaración de adhesión a Carlitos, encontraba coherente su racional en ese sentido. Al igual que Eli, hay algo que este servidor tiene muy claro, y es que la verticalidad de la política, puede ser un juego de niños vs la verticalidad de lo religioso. Ese es el talón de Aquiles de Fabri, y que en pocas palabras puede ser el factor sorpresa que le de vuelta a la tortilla el domingo 01. Pero quedemos claros en algo, y es que si esto sucede no será por virtudes de la campaña de Carlitos, simplemente sucederá porque entre cielo y tierra no hay nada oculto, por lo tanto los lobos con piel de oveja tarde o temprano siempre quedarán al descubierto.

No apoyo a ninguno de los dos, pero soy realista y mi labor empedernida de analista, no de la campaña, sino de la realidad, me exige hablar las cosas como son. Si estuviera trabajando con alguno de los dos, seria más cauto (no puedes morder la mano que te da de comer ), pero como no es así, me viene del norte decir y hablar las cosas como son. Carlitos es la continuidad del gobierno de Luis Guillermo Solís, es parte del nuevo PAC, ese más progresista, mas centro izquierdo, el de la tradición socialdemócrata, y no debería reclamar de eso. En cualquier estudio un 25% aprueba al gobierno y como un 30% lo ve regular. Eso es un gran activo, y creo que Carlitos fue muy mal asesorado, y la negación de esa realidad le ha hecho más daño que bien, porque en la vida no se puede negar lo obvio por lo tanto resulta poco creíble y contraproducente negar lo innegable, creo que el mito del cemento lo capturó como a muchos a sabiendas de que es uno de los mitos urbanos más extraordinarios que se han fabricado en los últimos tiempos. La historia se encargará de demostrarlo. Por el momento los chivos expiatorios en la cárcel (La fiscal al igual que Fabricio sabe jugar muy bien para la gradería de sol ).

Pero si Carlitos nos ha querido ver ingenuos con eso de negar al padre (Luis Guillermo ), Fabri ha sido peor negando a su apóstol Ronny. En la verticalidad de la iglesia esos cordones umbilicales trascienden lo terrenal y no se puede negar lo que es más que obvio. Y podrán decirme que el tal Ronny no existe, pero en esencia no se trata de la persona, se trata de la doctrina, y toda la evidencia apunta a que la ideología de Fabri es 100% religión, evangélica y ajena a lo que piensan las mayorías porque la mayoría sigue siendo católico y no solo eso, lo más importante y es que la mayoría no es parte de esa doctrina, por eso parece una novela de Asimov ver a tanto defensor de Fabri, sin que ellos ( esos nuevos fans como Ronny Monge) no tengan un ápice, ni un centímetro de credibilidad en la doctrina que rige las ideas y visión del mundo del candidato EVANGELICO. La ideología no es un tema político, es un tema de paradigmas para explicar la realidad. No se trata de si es bueno o malo, se trata de si usted o yo creemos en eso como forma de vida y como motor para regir los destinos de un país y de la colectividad. El oportunismo y las vendettas personales nunca debe substituir el bien supremo que es y siempre será la libertad y el bien común.

La mesa está servida. ¿La continuidad del gobierno o el reino de Dios en la tierra? Usted escoge, pero hágalo por convicción, por lo mejor para el país, no por odios, vendettas, o creencias de que habrá un cambio de verdad, porque en estricta teoría no lo habrá y mucho menor para mejor. En el caso de Carlitos serán 4 años de continuidad de un gobierno al cual no fue tan ¨pior¨ tal y como muchos quieren hacerlo ver por intereses de gremio o electorales o de simple odio al PAC (que ha hecho todo el mérito para odiarlo). En el caso de Fabri serían 4 años de lo desconocido, de lo místico, con las manos limpias lo cual no sé si es suficiente y lo que este país realmente necesita. Como diría Juan Orlando , el presidente de Honduras : ¨ de la mano de dios ¨ .

En lo personal creo que el gran ganador será la abstención + el voto nulo/blanco suma que alcanzará niveles históricos y será un jalón de orejas para todo el sistema. El candidato que gane, lo hará con una minoría transformada en mayoría y será el presidente más ilegítimo de la historia, porque hasta donde yo se la legitimidad la dan las mayorías, esas que te dan capital político para poder liderar los cambios y sobre todo la transformación que este país necesita. La gobernabilidad será compleja, y todo ese cuento chino de la unidad nacional será despedaza en los primeros balazos al calor de lo que es gobernar (no es lo mismo verla venir que bailar con ella ¡). Si hay algo que hay que tener claro es que el sectarismo ideológico del PAC o el sectarismo religioso de Restauración siempre serán primero antes que cualquier tecnicismo o recomendación que dicte el sentido común, así que cualquiera de los dos que gobierne, será una transición, sostener la burra como dicen.

Esta situación simplemente deja el camino preparado para el 2022, el año que marcará el verdadero cambio ya que esta elección 2018 solo marcará el fin de un ciclo y de la mayoría de sus actores principales(1978-2018) quienes en esta elección ya vieron el primero zarpazo del sistema inmunológico de la colectividad y la irrupción del exomundo en mecanismo de autodefensa para buscar la horizontalidad que perdimos en algún momento. Acelerar el fin de este ciclo y reconstruir, hacer el upgrade, el reset como dijo Chema Figueres, será la consecuencia lógica post elección 2018, por lo tanto, hay que elegir por el mal menor y administrar de la mejor forma posible para reinventarse y apostar en el 2022 por una visión país más de vanguardia, más moderna, inclusiva y sobre todo que nos vuelva a poner en órbita, el mundo allá afuera es demasiado grande y lleno de oportunidades. Hay que volar !.

¿De qué lado de la historia quiere usted estar?

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...