Eva Fraile: Libros sobre pandemia – Diario del coronavirus, del escritor español Juanjo Ávila.

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Eva Fraile, Asesora Editorial – Madrid.

Diario del coronavirus es la nueva novela de Juanjo Ávila, un escritor español que decidió, durante su confinamiento, crear una trama rocambolesca sobre la pandemia y el cierre domiciliario que se impuso en España desde marzo de 2020 hasta, aproximadamente, dos meses después.

La novela se puede clasificar dentro del género que ya esperan muchas editoriales para los próximos: novelas sobre pandemia. Se puede leer acerca de las tendencias editoriales en el artículo Búsqueda editorial: La crisis del coronavirus en el sector del libro. Además, forma parte de un ciclo de tres obras independientes sobre el virus. El próximo lanzamiento será La cruzada contra el beso, quien se encargará, también, de publicar Adarve editorial.

Juanjo, estamos a las puertas de un nuevo género literario, los libros sobre la pandemia. ¿Qué opinas sobre esto?

La realidad se va renovando y, conforme llegan las novedades, suscitando nuevos géneros. Los llamaría subgéneros, más bien. La pandemia lo está cambiando todo e inspirará un aluvión de novelas, es normal. Sin embargo, no será más que una variación sobre los temas de la modernidad. Estos no cambiarán: la soledad (intensificada en los confinamientos), la muerte, desde luego, el sentido de la vida, el amor, los valores humanos, la psicología… Y se abordarán desde las perspectivas habituales, el drama, la comedia, el thriller, la novela romántica. No creo que signifique un cambio traumático desde el punto de vista literario. Al menos eso espero, no me gustaría que se produjera una avalancha de novelas de catástrofes. Lo veo más como un contexto o marco general, claro está, más dramático que los anteriores.

Diario del coronavirus tiene un título que no deja espacio para dudas, pero me da la sensación de que es mucho más, pues realmente has creado toda una trama compleja dentro de él. ¿Cómo fueron apareciendo, por ejemplo, las palomas portadoras de malas noticias, los ex amores ciclotímicos o los virus en el ordenador en mitad de un confinamiento en tu cabeza?

Todas las tramas que comentas resultaban casi inevitables en un diario de confinamiento, que ha de guardar unidad de lugar y de tiempo, por lo que la acción ha de ceñirse  al encierro. En ese sentido, la paloma mensajera todo lo dinamiza sin tener que sacar al protagonista fuera de casa; además, es característico de los reclusos contar con la visita de un pajarillo en la ventana. Los antiguos amores resurgen como consecuencia del cultivo de los recuerdos a lo largo de un encierro tan prolongado; aquellos días, después de años, muchos llamábamos o éramos llamados por viejos amigos. Y el recurso del hacker también se hacía necesario para crear una intriga en la vida de alguien que pasaba tanto tiempo sentado ante el ordenador.

Juanjo, el protagonista, tiene tu mismo nombre y parece que comparte contigo muchos rasgos. ¿Nos hablas sobre esto?

Claro, te comento. Que el personaje se llame como yo, viva en mi apartamento y en la misma calle de Granada, España, responde a un intento de crear verosimilitud. Quería que pareciese un diario auténtico. He jugado a entremezclar realidad y ficción, que es la tendencia de la novelística en los últimos treinta años. Pero en lo que respecta a las historias de la novela, todas son imaginarias. Es cierto que ilustran la realidad de aquellos días, la reflejan y la significan, no son gratuitas, pero sí ficticias. Es decir, más verdaderas que lo real, como bien saben los lectores de verdad.

El doctor Aguirre es el psiquiatra de Juanjo y está obsesionado con erradicar las enfermedades mentales con técnicas de lo más variopintas. Podríamos decir que incluso acosa a Juanjo durante el confinamiento. ¿Qué simboliza el doctor Aguirre en tu novela?

En primera instancia, representa una sátira de la psiquiatría, de su incapacidad, en general, para curar, de sus tratamientos desacertados y aniquiladores, de su despotismo al pretender controlar la vida de los pacientes, de su aspiración a normalizar conductas, a que todos seamos iguales. Por eso al doctor Aguirre le encantan las mascarillas. Pero su figura va más allá. Al suponerlo cómplice de la policía y constreñir con su apoyo la vida del protagonista, pretendo criticar la falta de libertades derivada del estado de alarma. Reconozco que fue una medida necesaria, también ahora, pero detesto el control del estado sobre el ciudadano y lamento que tenga que ser la irresponsabilidad de este la que obligue a tomar una medida tan represora… Pero sí, volviendo a lo anterior, menuda pesadilla, sufrir a un psiquiatra que cuente con el apoyo policial, con lo autoritarios que de por sí son…

También hay espacio para el amor. Por un lado, el amor idealizado de juventud que, cuando se mira con ojos adultos, ya no es lo que era y, por otro, el amor fou, el amor que realmente parece absoluto. Sin embargo, ambos amores parecen cargados de obsesiones en una u otra dirección. ¿Qué opina el autor sobre el amor en general y en particular de Diario del coronavirus?

En tiempos de pandemia, sobre todo con esta que, al parecer, se extenderá en el tiempo, la gente sigue enamorándose. Hay muchos factores nuevos que condicionan las relaciones: el confinamiento de parejas y los problemas de convivencia, lo difícil que ahora resultan las infidelidades, los problemas económicos, la ausencia de vida nocturna, la desconfianza hacia los amores a primera vista… Pero las relaciones más duraderas van a seguir surgiendo, claro está. En cuanto a los amores del Juanjo de la novela, una vez más me he limitado a las reglas de juego del confinamiento. Mantiene una relación a través de los balcones en los aplausos de las ocho, retoma otra surgida de una de esas llamadas del pasado a que antes me he referido, su ordenador es monitorizado por su amada… Las relaciones son las mismas de siempre, idealizadas o destructivas u obsesivas, … Los sentimientos idénticos, pero sometidos a las nuevas circunstancias.

Me resulta curioso también el papel del a madre de Juanjo… Parece un personaje secundario, pero está en casi todas partes.

Ah, ella en principio también es real, pero estilizada por el espejo de la novela. La has comprendido muy bien. Es cierto que de modo significativo solo determina un par de veces la acción, pero con diferencia es el personaje que más aparece, después del narrador. A ella le pasa como a casi todas las madres, está omnipresente, a veces sin hacerse mucho notar, pero su sombra, o más bien su luz, condiciona nuestras decisiones, aunque sea por contradicción. Y en este sentido, la madre y Juanjo tienen una curiosa relación, manifiestan su unión a base de mutuas críticas e ironías que en verdad son declaraciones de su apego. Criticarse es, para ellos, una forma de cariño. Si alguien los escuchara creería que están distanciados, pero se trata de un código que solo ellos entienden, y, ahora, espero que también el lector.

Y el pasado, Juanjo, ¿qué papel juega? Muchos de los personajes salen directamente de la infancia o juventud del personaje. ¿Son también pequeños retazos de tu propio pasado? ¿O simplemente consideras que este tiempo es un buen lugar de donde rescatar personajes incluso de ficción?

Te explico. Por una parte, el pasado es un recurso inevitable para alguien que cuenta con un presente tan limitado como el confinamiento. Todos recordamos más durante aquellas semanas, creo. Y no, ningún personaje pertenece a mi pasado, son todos imaginarios. Me encanta crear un pasado a los personajes, es esencial hacerlo para caracterizarlos en todos los sentidos; más, si cabe, en este caso. Es bonito inventar recuerdos.

Diario del coronavirus forma parte de un ciclo de tres novelas que tratan el tema de la pandemia como telón de fondo más que como protagonista principal. ¿Nos hablas de las otras dos?

La Cruzada contra el beso transcurre en la Nueva Normalidad y trata de los nuevos modelos de comportamiento. Habla de la soledad nacida del alejamiento social, de las relaciones sexuales en este contexto, de aquellos que pretenden aprovecharse de la pandemia para limitarnos la libertad. En cuanto a Ítaca, la tercera, es mi proyecto más querido. Se sitúa al principio de todo, en el último marzo. Partiendo de la que creo crisis actual de la poesía y de la literatura, en ella se critica la falta de poesía de la que hoy día adolecemos, en el arte, en las nuevas tecnologías, en la vida que llevamos, en general. En mi opinión el virus llevaba entre nosotros muchísimo tiempo: la sociedad de consumo es el virus de verdad.

Diario del coronavirus es una obra de Juanjo Ávila, un escritor español, que ha publicado también con una editorial española su novela sobre la pandemia y el confinamiento. No es una obra en donde el lector pueda tratar de entender el confinamiento español, aunque hay crítica social hacia las medidas tomadas por el gobierno y otros elementos típicos de la cuarentena española, pero, sobre todo, es una obra para disfrutar y profundizar en ciertos temas, con algunos retazos de locura.

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