Experiencias de un viaje reciente a Cartagena, Colombia

Para quienes quieran leerlas sin reclamar de su lectura

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Vladimir de la Cruz.   Recientemente acompañé, durante una semana a mi esposa Anabelle Picado, al XXXI Congreso Latinoamericano de Patología, que se realizó en la bella y colonial ciudad de Cartagena, en Colombia.

El Congreso era intenso, durante una semana, en sus sesiones que empezaban a las 8 a. m y se prolongaban  hasta finales de la tarde. Hubo ponentes costarricenses entre los médicos que disertaron en los diferentes paneles, como los Drs. Fernando Brenes Pino, Pablo Goyenaga y Jairo López.

Obviamente, no siendo mi campo profesional la medicina, no asistí a sus sesiones, más allá de aquellas en las que se presentaban temas relacionados con la Historia de la Patología, como la del Dr. Jorge Vargas, del Hospital México, relacionada con Costa Rica, “Una revisión histórica de la autopsia en Costa Rica desde 1910 hasta el presente”, y un Simposio que se presentó similar a nivel latinoamericano, sobre “Situación actual de la autopsia y cómo revalidarla”, que fue muy interesante porque mostró una particular preocupación común a todo el continente y a España misma.

En algunas sesiones acompañé a mi esposa, en mi caso, a oír y poner atención, sobre los avances y discusiones en ciertas técnicas en la que ella es una alta especialista, y en cierto modo, de las que fue pionera, en el país, en temas cuyo vocabulario científico me es familiar por tantos años a la par de sus investigaciones y trabajos profesionales, así como de su propio trabajo profesional, donde la he acompañado por muchas horas, temas como biopsia líquida, carcinomas metatásicos en mama, ganglio centinela, lesiones metastásicas en endometrio, inmunomarcadores, inmunohistoquímica.

Igualmente, la acompañé a observar los nuevos instrumentales y aparatos científicos que se exhibían, en posibilidad de adquirirlos para sus laboratorios en el país, y poder brindar mejores servicios a los médicos como a los pacientes que requieren de su talento, conocimiento, sabiduría científica y experiencia.

El próximo Congreso se realizará en Perú, en el 2019, y el siguiente, el XXXIII, en el 2021, en Costa Rica, coincidiendo con la celebración del Bicentenario de la Independencia, en lo que estuvo muy activo el Dr. Fernando Brenes promoviéndolo y asegurándolo.

El tiempo libre que me quedó, que era bastante, lo aproveché visitando la bella ciudad de Cartagena, visitando sus librerías, y leyendo, para lo cual había llevado libros, y otros que allí compré. Me llamó la atención que en un parque había organizada, y de manera permanente, la presencia de casi 25 puestos de venta de libros usados.

Entre varios libros de mi interés profesional histórico, buscaba un libro específico que tratara la “Guerra de los Mil días”, en Colombia, por razones no solo investigativas y de conocimiento histórico, sino también por razones familiares, porque uno de mis bisabuelos, Gilberto Martínez, había estado ligado a ella y hasta preso estuvo por ese motivo. No lo encontré el día que visité las librerías y las compraventas.

El chofer que contraté para visitar la ciudad, como estos puestos de libros a los que él me llevó, preocupado, me informó que una señora, de uno de esos puestos, tenía un libro relacionado con esa guerra, y que me lo podía vender, por 12.000 pesos colombianos, uno o dos días después, porque lo tenía en su casa. El chofer se comprometió, por él mismo a conseguírmelo. Después dejé de ver al chofer, Juan Carlos Ríos, hombre fino, atento, dispuesto a complacerme en lo que le pedía, con buen conocimiento  de la ciudad, de su historia y sus sitios históricos.

Dos días después de estar ya de regreso en el país, mi sorpresa me la dio el Dr. Pablo Goyenaga. Resultó que la Dra. Yetty Vargas tomó el taxi de Juan Carlos, del hotel al aeropuerto, y para sorpresa de ambos, del chofer y de la Dra. Vargas, el chofer andaba con el libro que me había conseguido, que no me había podido entregar, y al saber que la Dra. Vargas era costarricense, le preguntó que si me conocía, y que si me podía entregar el libro  “Relatos de la Guerra de los Mil Días”, cuyo autor es Enrique Otero D´Costa, que recoge 23 relatos, recopilados entre 1905 y 1934, de fácil y deliciosa lectura. La Dra. Vargas quiso pagarle y el chofer se negó a recibirle dinero. Tan solo le dijo, “dígale a Vladimir, que si conoce de alguien que venga a Cartagena, me recomiende como chofer”. La Dra. Vargas le entregó el libro al Dr. Pablo Goyenaga, que sabía que podía verme con frecuencia, para que me lo entregara. Así, efectivamente recomiendo. Juan Carlos Ríos, Conductor Profesional, cuyos teléfonos son 6663513 y el celular 314 5864430, quien maneja el taxi placa TVC 863. A la distancia, muchas gracias don Juan Carlos y a la Dra. Vargas, y al Dr. Goyenaga ya se las di personalmente.

De mi visita en la ciudad, a los sitios de artesanías, y de venta de objetos para turistas, pude observar el culto que hay a Pablo Escobar. Cualquier cantidad de objetos con su imagen están a la venta, desde camisetas, hasta tazas, vasos, y se organizan tours en su nombre. Tanto así, que en una de esas tiendas le hice el comentario a mi esposa de que tenían a Escobar como un héroe, a lo que de inmediato la dependiente que nos atendía dijo, categórica y solemnemente “es un héroe” y me increpó “¿Usted no ha visto la serie de TV?”, a lo que le respondí que no. En ese instante dejamos de hablar de Escobar y los objetos que vendían en esa tienda en su nombre.

Solo en la ciudad de Medellín hay 13 narcotours, 4 oficiales y 9 clandestinos, uno de ellos dirigido por el que fuera Jefe de Seguridad de Escobar, en donde se destaca a Escobar en toda su dimensión, sin exhaltar sus acciones delictivas de asesinatos, atentados, secuestros. Estudiantes de la Universidad Eafit han respondido con un narcotour.co, como portal, en que se presenta a Escobar en toda su dimensión, con testimonios de los afectados por sus actos.

Como lector de periódicos, y por el tiempo libre que tenía, también estaba atento a la prensa colombiana. De esta lectura de prensa tres notas las que quiero compartir.

Primera. En Colombia, igual que aquí, hay un proceso electoral en marcha. Hay una docena de candidatos presidenciales.  El sector empresarial colombiano, el equivalente a la UCCAEP costarricense, organizó una Mesa Redonda con los 12 candidatos presidenciales, sin discriminar a ninguno, en un espectro que iba desde la izquierda, en sus matices, hasta la derecha en los suyos. Esto me llamó la atención porque en Costa Rica el sector privado, que organiza actos de esta naturaleza de debate, discrimina partidos políticos o candidatos, aduciendo la cantidad de ellos para el evento.

Segunda. Matrimonios a la marihuana. Se divulgó ampliamente la noticia de que se estaban organizando, como nuevo escenario de celebraciones nupciales, bodas donde la marihuana es la protagonista de la misma, es la que ambienta la boda. Ya no son las flores, ni los colores que se busquen para adornar. La novedad ahora es, allí donde está permitido el consumo o el fumado de marihuana, especialmente en su uso recreativo, hacer de la marihuana el centro de mesa de la boda. Ahora se invita al cannabis, como grito de bodas.

Este es el tema central de la invitación de la bodas, así todos los objetos que se usen en la boda llevan el símbolo de las hojitas de marihuana, bolsitas de recuerdo con cigarrillos de marihuana. Por supuesto que también lo que se consume en la fiesta de la boda está con marihuana, el queque se prepara con la yerba, los vestidos de los asistentes pueden ser motivados de igual modo con las hojas de la marihuana, los arreglos florales de las mesas, y objetivos decorativos, son con la hojas de la marihuana, el ramillete de la novia incluye la matita, galletas y chocolates con cannabis, postre con cannabis, se ofrece degustación de distintos tipos de hierba de marihuana. Obviamente en las mesas no falta la oferta de cigarrillos de marihuana ya listos para su consumo, y la parte donde se dan las bebidas alcohólicas de la fiesta se le llama “cannabar”, donde se pueden hacer mezclas de marihuana con los licores.

Como estas “cannabodas” pueden no ser aceptables por todos los invitados, se ofrecen sitios especiales y discretos para quienes quieran disfrutar a lo grande la cannaexperiencia.

En algunos países ya se han organizado empresas dedicadas a ofrecer estos servicios de manera profesional. En Denver, Estados Unidos, incluso, hace poco se realizó una Exposición de Bodas a la Cannabis, como parte de las Ferias Nupciales que se organizan.

Lo organizadores de estas bodas dicen que procuran con ellas educar, a las parejas y a sus invitados, en mejorar la idea o la imagen que se tiene de la marihuana.

Tercera. Falsas bodas. Así como suena, falsas bodas se están organizando, a modo de experiencia social, de intercambio de relaciones sociales, como espacio de diversión. Estas, especialmente se han desarrollado en Argentina, pero su noticia la leí en Colombia.

En esta falsa boda todo es falso, los novios y las novias, los padrinos y madrinas, el cura o el abogado, los padres de la pareja, los hijos de la pareja o del novio o de la novia, si los aportan al acto ceremonial, obviamente los abuelos y abuelas, los padres y las madres, y otros familiares, tíos, cuñados etc. de los contrayentes, los amigos y amigas de los novios.

En la realidad nadie se casa realmente, pero se organiza un acto, un evento, en el que todos los que se apuntan a asistir, cada uno en el papel que escoge, de todos esos personajes, se llegan a conocer en acto, y a disfrutar a lo grande, como si fuera una boda real. Es un evento para llegar a divertirse a lo loco. Se trata de convocar desconocidos que tengan ganas de divertirse.

En Argentina, que es donde se ha desarrollado, la realizan una vez por mes. Por redes sociales se anuncia la Boda, la fecha y lugar. En el sitio de anuncio también se venden las entradas o se paga el derecho de asistir. Allí mismo se escoge el papel que se quiere jugar dentro de la boda. Cumplida esta parte, se recibe la invitación correspondiente, donde se detalla cómo se debe asistir, el vestido o el traje que se debe llevar, la hora de la ceremonia, que es estricta, porque a la hora exacta se cierra el recinto donde se realiza sin que nadie pueda interrumpir el acto.

La ceremonia de la boda, como algunas, tiene su conjunto musical en vivo, consumo libre de licor, comida como en todas la bodas, y sobretodo cantidad de gente por conocer y conocerse, o por iniciar nuevas relaciones sociales.

La marcha de los novios se realiza igual que en la boda real, como si todos conocieran a los novios desde la niñez, rodeados de fotógrafos, para recordar el evento. Donde han realizado estas fiestas o eventos el público que se ha apuntado a asistir ha oscilado entre 500 y 1000 personas, según pude leer.

Como parte de la boda puede haber sorpresas, que aparezca un amante indignado y reclamando.

La boda es totalmente organizada en todos sus detalles, nada es improvisado y al azar. Según los datos estadísticos, que ofrecía la prensa, Colombia es el país de todo el mundo en el que menos se casa la gente, de allí la importancia de estimular estos eventos. Por ello también la idea de fomentar, en Colombia, este tipo de eventos, para entusiasmar en la idea del matrimonio, al menos de su celebración. De acuerdo a esa misma información estadística, en Colombia solo el 20% de los colombianos han formado una familia por medio del matrimonio.

Esta última nota, sobre la boda falsa, la comenté con mis amigos Fernando Durán Ayanegui y Alvaro Fernández Escalante en el Programa “Así es la cosa”, que compartimos a las 3:30 p.m en Radio Monumental, y a renglón seguido el humor fino de Fernando espetó: “Y por qué no fomentar también entierros o funerales falsos…¿quién se apuntará?”.

Vladimir de la Cruz de Lemos es un político, historiador, profesor universitario y ex embajador de Costa Rica en Venezuela. Fue candidato presidencial del partido izquierdista Fuerza Democrática en tres ocasiones.

 

 

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