Fabio Molina: Mejor y honestamente

La buena gestión es una obligación, los empleados públicos y los políticos son servidores cuya misión es siempre a favor de la gente dentro de los marcos debidos.

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Fabio Molina Rojas, Abogado.

La razón de ser de la política y de sus actores en los diferentes escenarios del servicio público es hacerlo mejor y honestamente. ¡Así de simple!

Quien no cumple esos dos cometidos le hace un daño al país y debe ser despedido. A nadie se le paga para ser ineficiente ni corrupto, sea en la esfera que sea.

Nuestro sistema ha defendido la estabilidad laboral de los empleados públicos, eso es bueno y debe seguir. Lo que también deben existir son indicadores de medición de los resultados para evaluar personas, departamentos e instituciones para determinar si esa gestión ayuda a los ciudadanos o sólo son una carga cara para la economía.

El Ministerio de Planificación y la Contraloría General de la República hacen evaluaciones periódicas a nivel macro de la eficiencia y efectividad del sector público en cuanto a metas y uso de los recursos del Estado -cada vez más escasos-. Sin embargo las evaluaciones y recomendaciones para subsanar lo que corresponda, al parecer, no son más que un «saludo a la bandera» y de ahí la cosa sigue para abajo, que es lo que nos ocupa ahora.

Con resultados objetivos es posible obtener el rendimiento de cada trabajador y así premiar con incentivos a los que superan las pruebas, pero también una mala calificación en dos o tres periodos debe permitir una sanción o el despido a quienes no le están devolviendo con su trabajo, servicios de calidad a la sociedad. Eso es gerencia.

A falta de estas evaluaciones rigurosas, nuestro sistema se ha vuelto tan perverso en muchas instituciones que trata por igual a buenos, regulares y malos, aún peor, en ocasiones castiga a eficientes y premia a mediocres.

Basta pedirle a los ciudadanos que califiquen la calidad de los servicios públicos y el trato que reciben para inferir el enojo manifiesto, contra muchos servidores, que incluso hacen del vejamen su conducta. Esto debe cambiar, es posible lograrlo y debe ser pronto. Las tecnologías tienen herramientas para medir la gestión laboral.

En transparencia la situación es irritante, todos saben quiénes reciben o cobran dádivas y son inamovibles. En casos de corrupción, deben acelerarse los procesos internos y judiciales para excluir de las planillas a los rufianes. Los procesos administrativos deben estar apegados a la ley pero esta no, a la eternidad y menos servir de salvavidas al corrupto.

Creo en las Fiscalías de la ética y en su eficiencia. Que se conformen sin crear una plaza más y que ayuden tanto a resolver una gestión, cuando el ciudadano demuestra que cumpliendo los requisitos, ha demorado la resolución. Y que tengan la competencia de recibir denuncias anónimas contra los funcionarios que con sus acciones u omisiones, acorralan al gestionante para extorsionarlo.

En el último proceso electora municipal, junto al alcalde electo Humberto Soto, escuchamos al por mayor, censuras contra la municipalidad de Alajuela, muchos de sus departamentos y funcionarios . Este es el CORONAVIRUS del sector público y debemos parar esta epidemia.

También, debemos de visibilizar por clientelistas a los políticos que han aumentado las planillas públicas con nuevas plazas o privilegios. Esos en su paso por los cargos públicos dañan la salud financiera de las instituciones.

Sobre estos temas saben en demasía en el Servicio Civil, la Autoridad Presupuestaria, la Contraloría, las direcciones de recursos humanos de cada institución descentralizada y Gobierno Local. Creo que existe el marco jurídico -lo que como en muchas otras esfera-, aquí ha faltado y falta voluntad política y modernizar la administración.

La buena gestión es una obligación, los empleados públicos y los políticos son servidores cuya misión es siempre a favor de la gente dentro de los marcos debidos. Los que con su ineficiencia, soberbia, altanería y mala conducta, tratan mal al ciudadano no merecen representarnos. Con sus actos dañan la democracia, las instituciones, la economía y el bienestar de los habitantes.

La mejora de los servicios públicos, la eliminación de odiosos privilegios es el tema que valientemente y sin pausa debemos resolver para crear un buen clima de negocios que le meta dinamismo a la economía, para crear los empleos y nos se nos eche a perder este gran país.

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Fabio Molina Rojas, Abogado, fue Alcalde de Alajuela, Presidente Ejecutivo del Instituto de Fomento y Asesoría Municipal (IFAM) y Diputado ante la Asamblea Legislativa.

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