Fabricio Alvarado: Presente y futuro del trabajo – Una mirada desde el 1º de mayo

Estas realidades son tan claras y latentes para América Latina, como para cualquier país del mundo desarrollado. En un reciente estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), sobre las posibles consecuencias de la automatización en el mundo del trabajo latinoamericano, se llegó a la conclusión de que alrededor de dos terceras partes de los trabajadores de la región podrían ser sustituidos por robots y la inteligencia artificial en un periodo más cercano del que suponemos.

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Fabricio Alvarado Muñoz.

La celebración del día de las personas trabajadoras el primero de mayo de cada año, constituye una de las fiestas cívicas más relevantes de la humanidad y nuestro país. Es un recordatorio de la importancia que tienen aquellas personas que aportan su esfuerzo y tesón para poner a caminar la economía, la cultura y la sociedad; hombres y mujeres de todos los estratos sociales y capacidades intelectuales. El trabajo de la gente dignifica a la gente, ya que en nuestras sociedades lo que nos integra de lleno con la colectividad y la cultura es, sin duda, el trabajo, nuestro esfuerzo para producir por nuestras familias y nuestro país.

La memoria histórica. El primero de mayo conmemora un evento que retrató en toda su extensión la realidad de las personas trabajadoras de entonces: su explotación y alienación laboral. Durante el siglo XIX, en medio de la Revolución Industrial y la consagración histórica del capitalismo, el trabajo de las personas se convirtió más en una forma de esclavitud y explotación infrahumana, con jornadas laborales absurdas, trabajo infantil esclavizado y derechos laborales inexistentes, tal y como los cuentos del novelista británico Charles Dickens retrataron con exactitud. En este contexto, resulta aleccionador saber que la celebración que inspira estas líneas tuvo que ver, ni más ni menos, con la justa lucha de los trabajadores para acceder a la jornada laboral de las 8 horas diarias que hoy tenemos.

En efecto, los obreros de la ciudad de Chicago, Estados Unidos de Norteamérica, iniciaron una huelga para pelear por esa reivindicación el 1ro. de mayo del año 1886, revuelta que se llevó adelante por tres días y que concluyó con la represión de los trabajadores, con el despido masivo de miles de ellos, con cientos de heridos y con el asesinato en la horca de cinco de sus representantes. Y lo más grave es que esa lucha obrera se llevó a cabo no para exigir la jornada de las ocho horas, sino para que se cumpliera la Ley Ingersoll que ya la había legalizado con anterioridad. El primero de mayo nos recuerda que la sangre de los trabajadores regó el subsuelo de sus derechos.

La reivindicación laboral en Costa Rica. Nuestro país siempre ha sido una nación preocupada por las luchas sociales de nuestros ciudadanos y por las reivindicaciones laborales de las personas trabajadoras. Naturalmente, formas de explotación y alineación laboral siempre han existido en Costa Rica, e incluso formas de horrorosa esclavitud, como cuando se trajeron personas afrodescendientes para construir los ferrocarriles que se requerían para sacar el café y otros productos por nuestros mares. También, vimos formas de explotación indecibles, bajo formatos de penetración de capitales inmorales, como la economía del enclave bananero del siglo pasado, que se desarrolló en la región Atlántica del país y que fue magistralmente retratada por Carlos Luis Fallas, en su novela homónima Mamita Yunai.

Pero las luchas sociales de nuestro pueblo y de las personas trabajadoras han dado frutos importantes en la historia patria, frutos que aún hoy nos distinguen de muchos países hermanos del subcontinente latinoamericano. La aprobación del Código de Trabajo en 1943, apoyado por el presidente de entonces, Rafael Ángel Calderón Guardia, y por líderes políticos y eclesiásticos como Manuel Mora y Monseñor Sanabria, se convirtió posiblemente en el instrumento legal más avanzado de América Latina para aquella época, vigente aún hoy día, con el que las personas trabajadoras de nuestro país lograron las garantías mínimas para evitar su esclavización y alienación laboral, y para promover la paz social que nos ha caracterizado.

Posteriormente, con la aprobación constitucional de la Garantías Sociales y con su consolidación posterior, cuando los próceres de la Revolución de 1948 y la Constituyente del siguiente año sentaron las bases para desarrollar nuestro Estado social de Derecho, la defensa de las personas trabajadoras, de sus derechos, de sus remuneraciones y salarios justos, y de sus garantías y beneficios se convirtieron en aspectos normales y naturales en un continente en el que este tipo de cosas generaban represiones, asesinatos masivos y hasta guerras civiles. Quizá por ello, durante la década de los setenta, mientras en la mayoría de América Latina nacían las dictaduras y acontecían las desapariciones y asesinatos de personas que no atendían los dictados de esas autocracias, muchas de ellas trabajadores que peleaban por sus derechos mínimos, en Costa Rica la junta directiva de la Caja Costarricense del Seguro Social estaba aprobando medidas para universalizar la seguridad social, en tanto el brazo de asistencia del Estado había logrado bajar la pobreza a niveles históricamente exitosos.

La 4RI y el trabajo. Desde la década de los ochenta hasta hoy, celebramos el día del trabajo con altos y bajos en cuanto a las condiciones económicas y sociales de las personas trabajadoras. Hemos presenciado el desarrollo del ámbito laboral no solo como una cuestión garantista de derechos, fundamentales desde luego, sino que han aparecido y se han desarrollado, desde antes de esa década, procesos que buscaron fortalecer el movimiento de los trabajadores, que han tenido éxitos importantes, así como retos y tareas pendientes, tales como el cooperativismo, el movimiento sindical, el movimiento solidarista y, más recientemente, la visión de la economía social solidaria.

Más allá de los aciertos legales y cívicos que el movimiento de los trabajadores ha cosechado, este primero de mayo nos puede llamar a la reflexión sobre los desafíos y retos que estamos enfrentando hoy todas las personas trabajadoras, y con los que lidiaremos en el futuro, posiblemente, en un horizonte más próximo de lo que creemos. Porque la naturaleza del trabajo está dando un giro radical y presenta desafíos no vistos desde, probablemente, hace más de un siglo, y que tiene que ver con la emergencia histórica de la Cuarta Revolución Industrial (4RI).

Este profundo proceso histórico, de connotaciones económicas, políticas y culturales, claramente delineado por el director del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, en su obra La Cuarta Revolución Industrial, está cambiando nuestras vidas en todos los órdenes. Se trata de una reestructuración completa y compleja de las sociedades, que inició en 2009 aproximadamente, y que se caracteriza por la agresiva emergencia de nuevas tecnologías que han replanteado toda la existencia humana en no más de una década: inteligencia artificial, robótica, transporte autónomo, impresión 3D, nanotecnología y biotecnología son algunos de sus rasgos más notables.

En los ámbitos socioeconómico y político los cambios que estas nuevas tecnologías traen son enormes. Organizaciones más planas y reticulares, estructuras integradas a la red, datos masivos para tomar decisiones y virtualidad de las cosas en tiempo real han creado una disrupción sin precedentes en el mundo del trabajo. Con la inteligencia artificial y la robótica, y con la virtualización y automatización de todo tipo de procesos organizativos, el trabajo que hoy celebramos enfrenta los retos más importantes desde la génesis de la Revolución Industrial, en perspectiva histórica. Como sentencia Schwab (2016), en su libro ya señalado: “(…) las nuevas tecnologías cambiarán profundamente la naturaleza del trabajo en todas las industrias y ocupaciones. La incertidumbre fundamental tiene que ver con la medida en que la automatización sustituya a la mano de obra. ¿Cuánto tiempo tardará y hasta dónde llegará? (…) El desafío al que nos enfrentamos es idear nuevas formas de contratos sociales y de empleo que se adapten a la fuerza de trabajo cambiante y a la naturaleza cambiante del trabajo”.

Estas realidades son tan claras y latentes para América Latina, como para cualquier país del mundo desarrollado. En un reciente estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), sobre las posibles consecuencias de la automatización en el mundo del trabajo latinoamericano, se llegó a la conclusión de que alrededor de dos terceras partes de los trabajadores de la región podrían ser sustituidos por robots y la inteligencia artificial en un periodo más cercano del que suponemos. Para el caso costarricense, de hecho, el porcentaje estimado de automatización laboral llegó a un preocupante 68%, lo que significa que o agarramos el toro por los cuernos, o este nos pasará por encima con inciertas consecuencias sociales.

Una mirada hacia el futuro. La celebración del primero de mayo, como un día conmemorativo para todas las personas trabajadoras del mundo, es una oportunidad para pensar en el pasado, en efecto, pero también para observar hacia el futuro. Lo que procede es defender los logros alcanzados para todos nosotros, los que trabajamos a diario para ganarnos el sustento de nuestras familias, a la vez que proyectemos aquellas áreas en las que aún deben reforzarse y apuntalarse derechos que aún no estén totalmente consolidados.

Pero no basta con ello. Debemos pensar el mundo del trabajo en el contexto de la 4RI con un sentido de responsabilidad, audacia e innovación. Si este proceso histórico se caracteriza por su profunda y notable disrupción, las soluciones para enfrentar los enormes desafíos deben ser igualmente disruptivos. Le toca al Estado dirigir este proceso de encontrar las soluciones y salidas que todas las personas trabajadoras necesitan, lo que incluye flexibilizar las modalidades de gestión laboral, sin permitir que se abra ninguna puerta que promueva la explotación y el abuso de los trabajadores; de repensar la relación entre el trabajo de la gente y las tecnología de las que hoy se dispone; de fomentar una visión colaborativa y de equipo -reticular- en el ejercicio de las profesiones y oficios; de promover nodos de negocios que le den a la gente las alternativas que necesitan para trabajar; y de crear las condiciones educativas para que las nuevas generaciones  accedan a la profesiones del futuro, de las cuales hoy apenas podemos ver sus primeros esbozos.


La Revista CR presenta conjuntamente con su Editorial, la Edición Especial dedicada a conmemorar el Día del Trabajo, que contempla la publicación de diez interesantes artículos de variadas perspectivas y enfoques que serán publicados en el transcurso del día.
  1. Albino Vargas Barrantes: Primero de mayo – Sindicalismo en tiempos de pandemia
  2. Shirley Calvo Jiménez: En el Día del Trabajo al personal de la salud
  3. Vladimir de la Cruz De Lemos: Breves reflexiones sobre el Primero de Mayo
  4. Fabricio Alvarado Muñoz: Presente y futuro del trabajo – Una mirada desde el 1º de mayo
  5. Inés Revuelta Sánchez: Día Internacional del Trabajo – algunos desafíos laborales en la Costa Rica del 2021
  6. Olman Segura Bonilla: Sembremos esperanza y conmemoremos el Día Internacional del Trabajo
  7. Macarena Barahona Riera: Las mujeres del bicentenario – El 1º de Mayo en Costa Rica
  8. Carlos Manuel Echeverría: Reflexiones al primero de mayo de 2021
  9. César López Dávila: ¿Por qué marchamos? Apuntes del primero de Mayo.
  10. Lilliana Sánchez Bolaños: Ante un 1º de Mayo nuevamente inusual
  11. Freddy Pacheco León: Los trabajadores de la salud
  12. Ricardo Carballo Villalobos: Las ironías de un 1º de Mayo pandémico
  13. Luis Fernando Astorga Gatjens: Homenaje del Partido Fuerza Solidaria (PFS )a las trabajadoras y trabajadores en este 1º de Mayo

Fabricio Alvarado Muñoz.
Ex Diputado y Ex candidato presidencial
Secretario General – Partido Nueva República

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