Fernando Cruz: Las “Veredas del Ensueño ” de Aquiles Jiménez. Una invitación a la imaginación.

Durante un mes sus  obras estarán en las puertas de la Justicia, es un regalo que refuerza el optimismo que la realidad nos puede negar. Qué maravilla, la creatividad del artista ilumina  la inauguración del Año Judicial 2022.

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Fernando Cruz Castro,  Abogado, Magistrado, Presidente de la Corte Suprema de Justicia.

El lunes veintiuno de marzo se inauguró en el vestíbulo de la Corte Suprema de Justicia, una exposición de esculturas de don Aquiles Jiménez. Verlas en su brillo y forma,  es emocionante. La Justicia, con sus imperfecciones, propicia un viaje al brillo de la imaginación del artista, sus palabras de arte me imponen el silencio de esa creatividad que el artista titula: “Veredas del Ensueño”. Qué maravillosa invitación, aquí no hay que esperar, como ocurre en las veredas de la justicia, es que ante nuestros ojos emergen esas figuras del ensueño de Aquiles.   Hacedor de figuras que nos llaman a la reflexión y al vuelo de nuestra fantasía, tan venida a menos en estos días. Reconozco que al final de mi vida, debo buscar en el arte, la esperanza que me niega la realidad social y política que vivimos.

Hablar de la obra de don Aquiles Jiménez, es hablar de un escultor sumamente versátil y creativo, pues su obra incluye  diferentes etapas y estilos.

Desde muy joven se inició en la escultura con el maestro Olger Villegas Cruz, continuando  estudios en el Conservatorio de Castella con Néstor Zeledón Guzmán y en la Universidad de Costa Rica.

En la década de los años setenta se marchó a estudiar al Instituto Profesional Pietro Tacca, ahondando en la talla del mármol y las piedras duras en Carrara, así como en la Academia de Bellas Artes de Carrara, donde obtiene su licenciatura en escultura, bajo la guía del escultor Rino Giannini. Qué esfuerzo, qué dedicación, esa vocación con la creatividad. Ir tan lejos, a una tierra de mármol y tradición artística, para poner a prueba su talento y esculpir su imaginación, con su tierra natal como telón de fondo.

Qué bello privilegio formarse en las cordilleras de Carrara y Pietrasanta en la Toscana, con maestros italianos que tienen esa tradición artística milenaria. Un costarricense que pensó que había algo más que las angustias de la sobrevivencia diaria, inevitables, le apostó a la fantasía en serio, crear con las manos un universo que él mismo descubre y crea. El mármol alimenta nuestra capacidad de soñar con la luz, cada pequeño cristal está hecho para resplandecer, la luz sueña en el mármol porque en él reposa y guarda silencio, tal y como escribió recientemente don Aquiles. El mármol toma vida en las manos y la visión del escultor.  En los materiales que guarda la Tierra, se esculpen figuras, algunas requieren que volemos en las alas de esa imaginación del autor, porque, no todo es evidente, la belleza, tiene sus secretos, sus oscuridades. La belleza en la escultura de don Aquiles, tiene su mirada y sus vuelos tan personales. Recorrió mundo, buscó en tradiciones muy antiguas en la querida Italia, para hacer crecer con vigor su arte, su sensibilidad, hurgando en la piedra, en el mármol, en el metal, esas figuras que pertenecen al autor y que nos comparte con generosidad. El artista, Aquiles, todo el arte tiene esa imagen del Quijote, el que insiste en los valores que no son evidentes, pero persiste en su existencia. Es que la vida no es siempre lo evidente. Aquiles recoge ese espíritu del Quijote, su creación es su fantasía, en donde pueden existir figuras que brotaron en la imaginación de Aquiles, en su quijotada nos comparte lo que él percibe y convierte en obra tangible. Esa es la elevación del artista, no acumula poder, ni dinero, es que comparte lo que sueña, nos los regala. En su esfuerzo diario transforma los materiales en las figuras de su fantasía, de su vida que percibe lo que no es visible. Los que esperamos su obra, su obsequio, lo hacemos en silencio, porque el artista crea, se pone en sintonía con el Creador, el gran Creador, pero a diferencia de esa figura tan gigantesca, Aquiles nos presenta lo que su Creación inspiradora le ha permitido esculpir con insistencia, con creatividad persistente. Es un Creador, una obra que no termina en siete días.

La belleza natural de Costa Rica influye en sus esculturas, nuestra montañas, volcanes, horizontes, animales y bosques, así se aprecia en su obra, al igual que sus recuerdos de infancia en la muestra “Veredas del Ensueño” que toman vida en las puertas de la críptica  justicia. Sus recuerdos, sus imágenes,  adquieren visibilidad en el ir y venir de sus manos, de sus fantasías. Ese es el regalo del artista, sus sueños y su persistencia, se hacen realidad.

Los temas favoritos en su extraordinaria obra incluyen los sueños, la noche, la música, el agua, el amanecer, la maternidad y el encanto. Son experiencias que él define con sus manos y en su fantasía fantástica, es su invitación a sueños a ojo abierto, así lo percibo; gracias Aquiles, por darnos tus sueños, los que podemos seguir, quizás con dificultad, pero con admiración, porque en silencio esperamos tu recorrido por las planicies de la imaginación, mostrando que la vida, que lo importante, no es lo cotidiano, hay otros mundos, nos susurra Aquiles.

Aquiles y sus ensueños los describe muy bien la artista y profesora emérita de la Universidad de Costa Rica, Grace Herrera Amighetti, cuando define al escultor:  “Aquiles Jiménez es un digno representante de la escultura costarricense, dueño de un lenguaje personal y de una elaborada y sutil técnica, quien se ha nutrido de las fuerzas esenciales de la naturaleza del cosmos y de lo precolombino, creando un mundo mágico, simbólico y sintético que nos conmueve y deleita. Su obra no se desprende de la forma real sino que la estiliza y sintetiza, a la vez, la traduce a su lenguaje poético, el cual llega directo a nuestro espíritu para conmovernos y transportarnos a un mundo mágico y sensible”. Mucha razón tenía doña Grace Herrera. Claro, es que así es el artista, creador, nos conmueve, comparte su obra, nos la regala, porque el arte es de valor inestimable, vale porque, a pesar de su precio transitorio, es una obra que adquiere autonomía, es la que le da un aire de eternidad a la existencia de Aquiles y de la humanidad. Esta creatividad que también edifica la Patria. Aquiles, también es parte del sector productivo, lo hace con dignidad y desprendimiento.

Su obra no sólo se expresa en mármol, basalto, metal y en piezas volcánicas.  También lo hace en prosa y en poesía, pues considera que hay un vínculo importante entre la poesía y la escultura. Ambos tienen ritmo y una expresividad lírica. Así es, un creador, personas excepcionales que viven con un paisaje infinito, paisaje que supera lo cotidiano, la rutina y sus leyes de una realidad tan limitada, tan poco estimulante. Necesitamos soñar en serio, esa es la invitación del creador que comparte sus visiones.

También invoca melodía y armonía en su trabajo, y encuentra maneras de revelar una sola melodía o muchas melodías tejidas en el mármol, roca y piedra. Es que existe esa música silenciosa en su obra, la que debemos encontrar en las alas del escultor, en sus vuelos que rompen con esa realidad que nos impide fantasear. Necesitamos estos exploradores, estos cultivadores de la belleza, de la creatividad, de lo indefinible. La Patria, la esencial, también están en estos creadores de pocas palabras.

Su capacidad creadora no conoce fronteras. Ha trascendido para dejar su huella en otros territorios, pues ha expuesto en Italia, Argentina, Perú, Guatemala, Venezuela, Estados Unidos, el Salvador, Honduras, Nicaragua y Alemania.

Además, ha recibido numerosos premios, cinco de ellos en concursos de escultura internacional en Italia, tres en Costa Rica, entre ellos el prestigioso premio Aquileo J. Echeverría en dos oportunidades y el Premio Áncora, entre otros reconocimientos. Hoy recibe el premio de nuestra admiración, de nuestro agradecimiento, porque después de sus viajes, nos trae esas figuras que sugieren mundos y relámpagos del universo más allá del universo.

Durante un mes sus  obras estarán en las puertas de la Justicia, es un regalo que refuerza el optimismo que la realidad nos puede negar. Qué maravilla, la creatividad del artista ilumina  la inauguración del Año Judicial 2022.

Estos ensueños del escultor sugieren que existen otras prioridades, otros actores relevantes en nuestra sociedad, como los artistas, el arte y la libertad de la creatividad.  Para el Poder Judicial es un verdadero honor contar con esta exposición en nuestra institución. Al fin y al cabo, la Justicia requiere imaginación, requiere ver algo más que la injusticia cotidiana, insistir, en nuestro quehacer, lo que nos sugiere Aquiles: persistir en la creación de figuras e ideas que rompan la rutina de la injusticia. Porque la regla es la injusticia, es lo cotidiano. Con Aquiles y sus veredas de ensueño atenuamos las tristezas y limitaciones de nuestro oficio.

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