Fernando Cruz – Víctor Sanabria Martínez: Pilar del Estado social

Su mensaje... su compromiso, el mejor tributo en su natalicio.

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Fernando Cruz Castro,  Abogado, Magistrado, Presidente de la Corte Suprema de Justicia.

Un recuerdo para el Obispo reformador,  nació un 17 de enero de 1898 y  falleció  el ocho de junio de 1952. Curiosamente su deceso  fue un ocho de junio, igual que José Figueres Ferrer. Hay tantas facetas de este singular forjador  de nuestro debilitado estado social.  Algunos lo juzgaron como un obispo rojo, en algún momento un dictador guatemalteco le puso obstáculos para evitar que pudiera visitar Guatemala. El historiador Miguel Picado Gatjens menciona la comunicación que existió  entre el jesuita sindicalista Alberto Hurtado, canonizado en el 2005 y el Obispo Sanabria Martínez.
Existe una crónica escrita por Hurtado, en que menciona hechos y detalles muy interesantes del distinguido obispo cartaginés. El relato de San Alberto menciona dos conversaciones, una entre el Doctor Calderón Guardia y Sanabria y entre éste y Hurtado. Señala Hurtado que Sanabria expresó que: «…El peligro de los comunistas en Costa Rica es que son sinceros e inteligentes. Si fueran mentirosos tendrían menos veneno, pero son sinceros e inteligentes..», el prelado costarricense evitaba los prejuicios, no participaba de ese anticomunismo visceral que poco contribuye en la construcción de una sociedad más justa. Agrega Hurtado que Sanabria era «…muy amigo del presidente anterior (Calderón Guardia). Venía a verme con frecuencia, fumábamos largo y conversábamos de todo. Un día me dijo: Le tengo una gran noticia: voy a enviar al Congreso un proyecto que colocará fuera de la Ley al Partido Comunista- Y como me viese la cara: – pero, ¡qué! ¿No le alegra la noticia ? – No señor, no me alegra: primera que va ser muy difícil que la ley pase; segunda, ¿ por qué no atacar al comunismo superándolo ? ¿Por qué no lanza una inteligente  y justa legislación social ? El Presidente lanzó la legislación, y el arzobispo su movimiento Rerun Novarum, respaldando al Padre Núñez….» Este párrafo de la crónica del padre Hurtado evidencia la sabiduría y la visión del Obispo Sanabria, estrategia constructiva y no represiva, proponer algo más que exclusión, proponer una legislación social que sigue siendo una conquista que no termina de asimilarse en la realidad socio política del país. Una conquista que sigue incomodando a algunos  sectores poderosos. Las conquistas sociales siguen siendo polémicas, incómodas en la era de la globalización económica.
Pero en la crónica del jesuita chileno, describe la esencia de la visión de Sanabria Martínez, cuando afirma : «…La Iglesia, desde México a la Argentina, le dijo al Padre Hurtado- no da la impresión de tomar el partido de las clases trabajadoras y ese debe ser su lado preferente, si preferencia cabe… No hay que llevar a la Iglesia al terreno de las influencias políticas. Hay quienes creen defenderla por este medio y obtienen un resultado efímero y puramente de fachada. El reino de Dios tiene que avanzar por sus medios propios. Por otra parte, agregó el Arzobispo- hay falta de perspicacia en los queridos hermanos en el  episcopado para mirar la realidad, y la hay aun en Roma. El trabajo social – seguía monseñor Sanabria- debe hacerse  sobre la base de la difusión de las encíclicas, de sus ideas teológicas, sociales, políticas, de su cuadro histórico. SON VERDADERAS BOMBAS ATÓMICAS. (…) CADA ÉPOCA PLANTEA SU PREGUNTA DECISIVA A LA IGLESIA: LA DE NUESTRO SIGLO ES EL PROBLEMA SOCIAL. Millones de hombres quieren tener la respuesta de la Iglesia. ¿ Qué creerán  si no la damos por cobardía, por pereza ? ¡ Nos han hecho doctores…». (Ver de Picado Gatjens- Secretos de un Acuerdo. Monseñor Sanabria y Manuel Mora- Junio de 1943- EUNED- 2013-p. 44-45).
Un relato que define un compromiso que convirtió a Sanabria Martínez en un reformador social, en un inspirador que no ha muerto, un protagonista que asumió su compromiso con el tema social, que es el compromiso del siglo pasado y de este siglo… tan lejos estamos en Centroamérica de tener democracias auténticas, sociedades decentes.  Sanabria no murió, dejó su legado, asumió su responsabilidad, porque como lo expresa, no hay espacio para la cobardía o la pereza cuando se trata de la justicia social. Un mensaje parecido a los ideales que expresó Figueres, en otro contexto. Un ocho de junio de 1952 falleció el Arzobispo Sanabria, pero todavía lo recordamos, preocupado por la justicia social, por la construcción de una sociedad inclusiva y con rostro humano. Sanabria, lo vemos vigente en su mensaje,  porque no se olvidó de los excluidos, de las personas atrapadas en la pobreza material y espiritual, marcando  la ruta para alcanzar una sociedad con justicia y equidad.  En esta época de restricciones a lo social, de visiones economicistas, parece una novedad el ideario social de Sanabria. Se eternizan los que piensan en los demás, los que se realizan asumiendo los dramas del  prójimo… por eso los recordamos… por eso,  no mueren. Fue el guía espiritual con rostro humano..no se conformó con las plegarias y la oración, tan importantes, sino que asumió la construcción de la justicia en esta Tierra, ese fue el  compromiso de su  acción. Asumió un evangelio encarnado en las necesidades y aspiraciones de una sociedad que requiere una convivencia equitativa y acorde con la  dignidad de todas las personas.

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