Fernando Nietzen Rovira, Geólogo.

El Mercurio es el elemento No 80 de la Tabla Periódica de los Elementos, su peso atómico es de 200.6 el peso atómico del oro es de 197. Este metal es liquido a temperatura ambiente y se empieza a evaporar a los 11 grados centígrados.  El mercurio ha sido minado desde el tiempo de los fenicios y romanos, las minas del mineral llamado cinabrio son la fuente principal de mercurio metálico. Es interesante conocer que, si colocamos un yunque de acero sobre un recipiente lleno de mercurio, el yunque, a pesar de ser tan denso y pesado va a flotar sobre la superficie de mercurio.

Efectos sobre los seres vivos del mercurio:

Hoy día casi todo ser vivo contiene una pequeña cantidad de mercurio, pero a partir de la revolución industrial se incrementó la concentración y contaminación por medio del mercurio atmosférico. El mismo es resultado de la incineración de carbón ya contaminado con este metal en forma inorgánica.

Para Costa Rica y muchos países donde se da la orería artesanal, la fuente principal de contaminación con mercurio es su empleo para recuperar el oro libre tras haberse molido o pulverizado la mena o roca mineralizada con oro y plata. Lo que sucede es que solamente un elemento de peso específico muy alto y cercano al del mercurio logra penetrar la superficie y vencer la tensión superficial del metal líquido. Es así como se forma una amalgama, todos los otros minerales más livianos siguen su curso y no son atrapados permitiendo entonces la separación del oro de los minerales livianos que no son de interés económico.

Cuando este metal liquido se empieza a utilizar para estos procesos mineros su color es totalmente plateado como un espejo, conforme se va amalgamando o permitiendo el ingreso de oro su color va adquiriendo el color amarillento del oro mismo. En nuestro país se ha determinado que se usan de 1 a 13 gramos de mercurio para atrapar un gramo de oro. El mercurio no es desechado y se puede reutilizar, ningún orero quiere botarlo primero por ser caro y de difícil acceso y segundo porque puede contener ya cierto porcentaje de oro.

¿Cómo se da la contaminación?

La fuente principal de mercurio peligroso en nuestro país se empezó a usar desde al menos 1820 en la minería artesanal. La actividad artesanal data desde la época precolombina, tal como se puede constatar en el Museo del Oro en el centro de nuestra capital.  A pesar de que los oreros artesanales cuidan de no botarlo, los accidentes ocurren. El mercurio puede por acción mecánica y agitación durante el proceso, formar gotitas muy finas como la harina en vez de mantenerse todo el volumen como una sola masa. El proceso más rudimentario para recuperar el oro es cuando los oreros echan el “azogue” o mercurio en un recipiente donde ya tienen material concentrado para que entre en contacto y se amalgame con el oro. Las gotitas mencionadas pueden perderse y caer al riachuelo o sitio donde se está poniendo al material molido y agua en movimiento, las llamadas lamas.

Un nivel o proceso más avanzado es cuando vierten el mercurio en una “rastra”, tecnología que se ha usado desde hace cientos de años para moler la mena con grandes piedras o piezas pesadas y allí va entrando en contacto con el oro conforme se va liberando de la roca extraída de la mina. Estas rastras se pueden ver hoy en varias partes del país, especialmente en Las Juntas de Abangares donde había más de 600 en operación hace unos años. Una característica de la orería es su capacidad de crecer exponencial y repentinamente en respuesta a la economía tambaleante, el alto desempleo y el creciente precio del oro y la plata.

Rastra (molino), girando con cuatro rocas pesadas que van moliendo el material aurífero, el mercurio se encuentra en el fondo del tazón y va entrando en contacto con el oro libre.

Otra alternativa usada mundialmente ha sido moler el material de forma continua con un molino cónico conteniendo bolas de acero como de cañón o por medio de unos mazos, el material fino que va saliendo con agua pasa sobre láminas de cobre recubiertas con una capa de mercurio líquido. El oro fino es capturado por el mercurio y se forma una costra que luego se raspa como un material muy viscoso como melcocha. Otro punto donde se puede dar contaminación y afectación a las personas y al ambiente es cuando se calienta la amalgama para evaporar el mercurio y quede solo el oro. Cuando se hace esto sin utilizar una retorta que viene siendo como una destiladora, el mercurio simplemente se libera al ambiente y envenena a quienes respiran ese aire. El mercurio liberado de esta forma luego cae con la lluvia o el polvo y contamina los suelos y el agua.

Serie de planchas de amalgamación a la salida de los mazos que pulverizan la roca y liberan el oro
que contienen, existen mazos de todos tamaños, funcionaban con fuerza hidráulica. Los trabajadores
están raspando la amalgama de las planchas de cobre para luego evaporar el mercurio.

La forma más dañina para la salud humana es el metilmercurio, este mercurio orgánico es un poderoso agente neurotóxico y puede ingresar a nuestro cuerpo por inhalación, por contacto por la piel, por una herida abierta. En el ambiente y en nuestro cuerpo el mercurio se va acumulando y concentrando de forma paulatina. Las embarazadas, y los infantes se pueden ver afectadas con concentraciones tan bajas como 30ng, un nanogramo es apenas una millonésima de un gramo.

La utilización de mercurio tiene la limitante de recuperar un máximo del 50% del oro, el que se encuentra libre, el resto del oro esta encapsulado y por ello no es atrapado en la amalgama.

La Bahía de San Francisco, California hasta el día de hoy se encuentra altamente contaminada por el mercurio utilizado durante la época de la fiebre de oro de 1860 a más de 100 millas aguas arriba, lo mismo puede suceder en nuestro Golfo de Nicoya y Rio San Juan.

¿Qué se puede hacer?

Es hora de dejar de estar realizando encerronas, comités, estudios e informes del daño a posteriori de lo que permitimos ahora, día con día y desde hace más de una década. Debemos buscar e implementar de forma inmediata los pasos para detener este desastre ambiental, social y económico. Debemos exigir una verdadera voluntad política de quienes dicen ser nuestros gobernantes. Lo demás son excusas que ayudan a los enemigos de Costa Rica, tanto nacionales como extranjeros. Los falsos “ambientalistas” y los gobernantes a partir del 2010 minimizan el desastre por su militancia politiquera e ideológica.

Soluciones Factibles:

  1. Permitir a la empresa concesionaria que haga los ajustes necesarios y retome la operación de aprovechamiento aurífero junto con la mitigación ambiental requerida.
  2. Abrir una licitación a empresas mineras internacionales para presentar planes de operación que solventen los aspectos negativos originados por la orería ilegal mientras se aprovecha el yacimiento de la mejor forma.

Existen casos internacionales exitosos ya probados tal como por ejemplo la Mina Pueblo Viejo de Republica Dominicana en que el gobierno invitó a empresas a resolver el desastre ambiental producido por mal manejo de una empresa local que operaba la mina hasta 1999 y por la minería artesanal subsiguiente. Actualmente esta mina cuenta con miles de trabajadores y su producción representa el 31% de las exportaciones de la Republica Dominicana. La empresa recientemente estuvo incluso de acuerdo en anticipar los pagos de impuestos para que el país pudiera hacerle frente a la crisis generada por de la pandemia y la ausencia de turismo.

También la Mina Red Lake de Canadá que de forma muy original en marzo del 2000 ofreció sin costo sus datos geológicos confidenciales a empresas que quisieran presentar planes de exploración que permitieran hallar y extraer 6 millones de onzas de oro en su extensa superficie de concesiones mineras de 55,000 acres. El premio era de $575,000 para las empresas o grupos con mejores propuestas. Un grupo de Australia obtuvo el primer lugar. El resultado para Red Lake fue espectacular, la mina aumentó en un año su producción anual 9.5 veces mientras bajó su costo de producción por cada onza a 1/6 parte.

Probablemente la parte geológica y minera de la operación en Crucitas estuviera adecuadamente cubierta por la empresa concesionaria litigante, pero la parte ambiental y social que se ha complicado grandemente en la última década podría beneficiarse grandemente de ideas y propuestas no ortodoxas. Adicionalmente enfatizo, tal como lo he dicho desde el 2010, el problema es de mucho mayor extensión, no se limita a la Finca Vivoyet ni a la zona norte de nuestro país. Las soluciones aun por descubrir pueden y deben abarcar a todo el territorio nacional.

El cianuro se empezó a utilizar a partir de 1890 en Costa Rica, para su aplicación se requiere una planta industrial, la recuperación de oro aumenta a cerca del 90% con este tipo de planta. Los oreros cerca de Crucitas no tienen la capacidad de usar una planta en-situ de este tipo puesto que sería fácilmente detectable por las fuerzas policiales. El cianuro en el agua se degrada rápidamente por dilución y por acción de la luz solar, por lo tanto, si se detectara cianuro en esas fincas, tiene que haber una planta procesadora muy cercana. Los miles de kilos de cianuro que son decomisados por la zona norte por lo tanto no iban para Crucitas.

Recordemos que para Costa Rica la orería ilegal es no solo un problema ambiental desastroso, y de salud pública para cientos de años, desastre económico (más de mil millones de dólares robados a los costarricenses), de valor multiplicativo exponencial y también un elevadísimo riesgo de seguridad nacional. A nivel mundial, los grupos rebeldes y guerrillas nacen y se nutren a partir de estas actividades ilegales. Los miles de hombres jóvenes de países vecinos que ingresan a llevarse nuestro “oro gratis” traen por ahora su azogue y sus herramientas mineras, pero de un día para otro pueden ingresar ya con uniformes y armas de grueso calibre. Donde están los “padres de la patria”? Hasta la fecha el único control que han ejercido ha sido sobre los MMM (Medios de Manipulación Masiva), para que no hablen ni escriban del tema. Lastimosamente Costa Rica es un paraíso para quienes buscan beneficios personales gigantescos pretendiendo “salvar al planeta” mientras sus acciones logran el efecto opuesto, si no nos despertamos somos presa fácil y todo sector social, ambiental y económico sufre a perpetuidad.

 

Por Fernando Nietzen

Geólogo. Fiscal del Colegio de Geólogos de Costa Rica.