Fernando Nietzen Rovira, Geólogo.

Si deseamos que el 2021 sea diferente, al menos en cuanto a nuestra dignidad personal, haremos bien en perder el miedo a ser individuos únicos y diferentes que buscan la verdad. El mundo entero sería no solo mejor, sino que más variado e interesante.

Dicen que la persona es inteligente pero la gente es tonta. La mentalidad de rebaño se manifiesta abundantemente en la gente que necesita recibir la aceptación de los demás. En general se conforman con ser parte de la mayoría, del equipo deportivo o candidato ganador. Viven sujetos a la codependencia comunitaria, idolatran su religión, su raza, su apellido, su pandilla o tribu.

En las contiendas presidenciales me ha llamado siempre la atención la importancia que se le da a las encuestas. Es difícil entender o aceptar que los resultados sean tan influenciados por la “fake news” de los medios activistas. La persona debiera tener sus propias convicciones bien fundamentadas y su posición no debería ser una veleta al viento variando según lo que nos dicen que otros hacen o piensan. Evidentemente esto no funciona así, en gran parte debido a la mentalidad de rebaño, incluso muchos políticos tienden a legislar por encuesta, huyen de todo lo que pueda tener un costo político personal, aunque sepan que sea lo mejor para los ciudadanos.

La elite globalista promueve la idea de que el ser humano es la peor plaga sobre el planeta utilizando siempre escenarios catastróficos para imponer sus mega-chorizos, “nunca debemos desperdiciar una buen crisis” dicen. Hoy día insisten que hay que aprovechar el virus Chino para redefinir todo en la sociedad empezando con traerse abajo al sistema económico capitalista y redistribuirse la riqueza. En la práctica resultará un sistema de castas, de tribus: los elegidos y beneficiados Vs los trabajadores y productores sacrificados. Esto se ha acelerado en Costa Rica de forma anómala, siendo uno de los países donde más crece la desigualdad de Latinoamérica.

¿Porqué no conviene darle un valor desmedido a siempre harmonizar con la mayoría? En la ciencia, si todos están apoyando tus ideas, no estás innovando nada, esto aplica desde la arquitectura hasta la zootecnia. Podemos decir lo mismo de las artes, la cocina, el deporte, la economía, la política y casi toda actividad humana. La aplicación de fórmulas y moldes extingue la creatividad, especialmente al forzar a individuos muy diferentes en moldes idénticos.

En tiempos modernos la manipulación de masas es tan eficiente que sin hacer un disparo se puede usurpar “legalmente” el poder en una nación entera. Es por eso que muchos han llegado al poder adueñándose primero de medios de comunicación. El control mental y la guerra sicológica están de moda. El sistema neo-feudal depende precisamente de la eliminación del pensamiento crítico y la esperanza individual. Como afirma Michael Minnicino: Los sentimientos de desesperanza y alienación son prerrequisitos esenciales para una revolución socialista¹*.

Algunos activistas han apostado a la moda de hacer “ciencia por consenso”, es decir: la “verdad” es lo que la mayoría dice que es verdad. Esto es, a todas luces pseudociencia e irracional puesto que las mayorías nunca han inventado nada. Es el individuo quien a partir de un chispazo inicial luego esparce y democratiza sus ideas novedosas. La historia de las diversas disciplinas científicas demuestra la forma en que los inventores, los innovadores que rompen paradigmas y moldes han sido casi siempre ridiculizados y hasta satanizados. Las ideas nuevas tienden a venir con detractores incorporados que defienden sus beneficios adquiridos.

Por definición, no habría líderes sin individuos dispuestos a romper los moldes. La innovación y el progreso generalmente son contrarios a la sabiduría convencional, es decir: la sabiduría aceptada por consenso. Los visionarios que rompen esquemas y paradigmas son indeseables para quienes dependen de y lucran con el adormecimiento generalizado.

Lo mejor, lo de calidad nunca puede ser común, como un metal o piedra preciosa, su valor estriba precisamente en su naturaleza excepcional, su rareza. La búsqueda de soluciones en cualquier campo es algo dinámico que florece y da fruto cuando la politiquería no la carcome.

A futuro, todos ganamos si las nuevas generaciones aprenden a ser personas únicas y auténticas, individuos con Independencia intelectual, capaces de esforzarse por encontrar lo valioso y verdadero con ética. En el campo espiritual si no colisionas con las fuerzas oscuras es porque vas en la misma dirección que ellas. Ningún campo social se libra de la imposición elitista, para eliminar la responsabilidad personal y homogenizar a la sociedad nos venden ahora la idea de “salvación colectiva”, una valiosa herramienta más para anestesiar la mente y el espíritu.

Es común dar por sentado que, como un todo, la sociedad siempre va mejorando y progresando. La realidad es que hay muchos casos en que la sociedad ha regresado a estados primitivos que ya habían sido superados, una devolución. Un claro termómetro de esto lo vemos a diario en el trato inhumano que se le da a quienes no se pueden defender y no son importantes para la elite.

Por cierto, el temor y las mascarillas (bozales), son una eficiente manera de deshumanizar, silenciar y homogenizar a las masas. La asombrosa variedad de la Creación, palpable en la sonrisa y en el rostro humano es eliminada indefinida y arbitrariamente por oportunistas globales. Viendo imágenes de las personas atrapadas en los regímenes represivos observamos como visten y actúan de forma casi idéntica, todos obedeciendo planes maquiavélicos que esclavizan y son diseñados para eliminar toda expresión o pensamiento de libertad.

El filósofo alemán Friedrich Nietzsche observó que la gente tiende a creer aquello que perciben que los demás creen fuertemente. Numerosos experimentos han demostrado que la mayoría de las personas realizan contorsiones mentales innecesarias y contraproducentes para no desentonar con la mayoría. Los variados ejercicios investigativos en este sentido dan risa a pesar de la triste realidad que reflejan. La infantilización de la sociedad deja un tremendo vacío de pensadores y líderes que realmente busquen el bien del prójimo. No se puede llegar a la excelencia copiándose unos a otros, solamente se logra lo excelente con pensamiento original y enfoques no convencionales.

No hay nada mejor para los déspotas y sistemas totalitarios que un rebaño coordinado al estilo de un cardumen de peces. Su mantra es que “no ocupas buena propaganda cuando la gente tiene miedo”. Esto no es nada nuevo, las culturas antiguas siempre utilizaron el miedo para controlar y manipular a sus masas con imperialismos ideológicos. Hoy día nos aseguran que puedes escoger entre morir de Covid ahora o de calentamiento global más adelante. Un pueblo con miedo no será un pueblo libre.

El pensamiento individual y la evaluación crítica con discernimiento generalmente valen más que los autonombrados expertos, especialmente si dichos “expertos” pretenden vender o convencer de algo. Esto es evidente con las manipuladas teorías que nos pretenden imponer como si tuvieran respaldo científico.  Sus modelos económicos y de desarrollo que nos pretenden hacer creer que son soluciones a todos los males del planeta pierden credibilidad si vemos el resultado de la acompañante redistribución de la riqueza, siga al dinero.

Cloning of the American Mind, Eradicating Morality Through Education, B.K. Eakman, 1998


Por Fernando Nietzen

Geólogo. Fiscal del Colegio de Geólogos de Costa Rica.