Fernando Volio Jiménez

La obra política de Fernando Volio podrá ser objeto de discusiones y cuestionamientos, pero su labor educativa y cultural ha pasado los límites de éste debate por las dimensiones que logra. Fue más que un servidor de la Patria. Si tan solo por esto hubiera que evaluar a Fernando Volio en la Historia Patria, tiene ya un sitio de honor.

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Vladimir de la CruzHistoriador y politólogo.

Fernando Volio Jiménez fue un costarricense especial, sobresaliente ciudadano y hombre público, cuya labor política, parlamentaria, diplomática, cultural, educativa y cívica, entre muchas facetas de su quehacer personal que permiten, desde su pensamiento y acción, entrañar las raíces y elementos esenciales de nuestra nacionalidad y ser costarricense.

Varios momentos me vincularon a Fernando Volio, con una relación que mantuvimos por largos años, siempre con afecto y respeto y de mi parte con admiración, aún discrepando. Lo conocí, primero, por el cariño que mi madre sentía por su distinguida señora María Luisa Echeverría, y los recuerdos que evocaba de sus luchas juveniles. Luego, fui su alumno, en el curso de Derecho Constitucional que impartía en la Escuela de Derecho, en los tiempos de lucha contra la ALCOA, cuando también se distinguió oponiéndose a dicha contratación, motivándonos en la defensa de la nacionalidad, que sentíamos agredida y estimulando nuestros afanes, de espíritus rebeldes, aún cuando no compartía mucho de lo que nosotros, desde la izquierda estudiantil, proclamábamos pero que siempre respetó, enseñando la práctica de la tolerancia.

Luego, de presidente de la Editorial Costa Rica, con motivo de su 25 aniversario, le rendimos un homenaje a su fundador, quien era Canciller y enfrentaba un momento difícil de su trayectoria e imagen política, por su enconada posición respecto a la Revolución Sandinista, reconocimiento que sobre estos avatares políticos privilegiaba, en aquel acto, a uno de los forjadores más dinámicos de nuestras instituciones culturales.

A quienes investigamos la reciente historia política nacional, Fernando Volio se nos cuela por todo lado, como un personaje de primera fila, constante, desde el gobierno o la oposición y de escenarios no políticos.

En estos últimos años, cantidad de veces nos encontramos en diversas actividades públicas, mesas redondas, foros, jurados calificadores de premios. En este último aspecto, Fernando era infatigable lector, minucioso en el análisis de las obras, crítico pero constructivo, certero en sus propuestas y sugerencias, polemista apasionado en la discusión de las obras, visionario de los aspectos universales, novedosos y creativos de los ensayos que llegaban a su lectura obligada. Era justo en sus observaciones y generoso al definir el ganador, aún cuando podía no compartir el contenido de su obra.

Solidez de pensamiento, lucidez en su defensa, fortaleza de su convicción, lector agudo, luchador de sus ideas e ideales, amante apasionado de la democracia política como forma de gobierno, de la justicia, la libertad y los derechos humanos; escritor cuidadoso de sus artículos como de sus libros. Defensor de la ONU y de su papel histórico en las luchas contra el racismo, el apartheid, la discriminación y el colonialismo en cualquiera de sus formas. De una oratoria natural, privilegiada como si la hubiera cultivado.

Su actividad política la inició joven al vincularse al Centro de Estudios para los Problemas Nacionales, en la convulsa década del 40, nutriéndose del pensamiento socialdemócrata que trajeron e impulsaron, entre otros, Carlos Monge, Isacc Felipe Azofeifa, Rodrigo Facio. El 18 de junio de 1944, en Llano Grande, rememorando los caídos en defensa del sufragio de los comicios del 13 de febrero de 1944, hizo uno de sus primeros discursos de plaza pública, junto a don Pepe Figueres, Otón Acosta y Fernando Valverde. Desde entonces la política fue parte esencial de su ser.

Los sucesos armados de 1948 lo tienen como uno de sus participantes. Luego, la fundación del Partido Liberación Nacional, en 1951, su bandera político-ideológica. En su partido anuente siempre a mejorarlo, a adaptarlo a las nuevas circunstancias históricas o realidades económico-sociales. Así, firmó en 1968 el Documento de Patio de Agua y apoyó las nuevas líneas programáticas de 1981.

Su actividad pública institucional inició cuando fue Regidor Municipal de Cartago, 1948-1949, luego Regidor en San José, 1949-53. En el gobierno constitucional de José Figueres, 1953-58, fue Director de la Oficina de Asuntos Políticos Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, donde inició su carrera diplomática.

Luego fue la Asamblea Legislativa, como diputado 1958-62 (suplente); 1966-70 y 1986-90, llegando a Presidirla en 1968-69 y 1987-88.

Después su paso fue por los Ministerios: Viceministro de Cultura, Juventud y Deportes, 1970-71, Ministro de Educación, 1974-77, Ministro de la Presidencia, 1977-78 y Canciller 1982-83.

En la diplomacia, entre otros cargos, se destacó como representante de Costa Rica en la Conferencia Centroamericana de San Salvador, 1955, Secretario de la Delegación de Costa Rica a la Reunión de Presidentes de América en Panamá, 1956; Embajador de Costa Rica en la ONU, 1962-65, colaborador del PNUD de la ONU; miembro de la delegación nacional a la Conferencia Especializada de la OEA que aprobó la Convención Americana de Derechos Humanos, 1969. Fue miembro fundador y del Consejo Directivo del Instituto Interamericano de Derechos Humanos; miembro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, 1976-78; y miembro del Consejo del Instituto de Derechos Humanos René Cassin, de Francia.

En la diplomacia internacional, abanderando causas democráticas y de derechos humanos, fue miembro de la Comisión de la ONU de Derechos Humanos sobre Guinea, 1979-93, en condición de Representante personal del entonces Secretario General; fue Relator para Chile de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, 1985-89, donde desempeñó un activo papel de denuncia de la violación que de estos hacía la dictadura de Pinochet. Presidió esta Comisión, 1963-67. Igualmente fue notable su lucha en contra del racismo y del apartheid del régimen de Sur Africa, motivo que le deparó un justo homenaje del actual gobierno de Mandela. Era enemigo del militarismo.

En el campo centroamericano combatió activamente al gobierno Sandinista y al Parlamento Centroamericano e impulsó el Foro Pro Paz y Democracia, 1982, como una instancia alterna a Contadora.

En la educación, como abogado, fue profesor de Derecho Constitucional en la Facultad de Derecho, de la Universidad de Costa Rica; miembro ligado al magisterio nacional de diversas formas. Impulsó la enseñanza nocturna y vocacional, así el Colegio Vocacional de Artes y Oficios, sección diurna y nocturna, de Cartago.

A su gestión de Ministerial se le debe la autorización de funcionamiento de la educación privada universitaria y el desarrollo que ésta ha tenido, llegando a ser Rector fundador de la Universidad de La Salle. En la UACA fundó la Escuela de Ciencias Médicas de Centroamérica, llegando a ser Presidente de la Junta Administrativa de su Fundación.

En el campo de la educación pública superior también se le debe por su gestión el Instituto Tecnológico de Costa Rica, del cual fue Presidente de su Consejo Directivo, 1974-77; fue impulsor de la Universidad Nacional y fundador de la Universidad Nacional Estatal a Distancia.

En el campo de las instituciones culturales tienen la firma de Fernando Volio, el Sistema Nacional de Radio y Televisión, del cual fue su creador; la Editorial Costa Rica, que también presidió; la Editorial de la UNED, la Editorial Tecnológica de Costa Rica, de la cual fue su primer Presidente, 1978-82, y Presidente Honorario de su Consejo Editorial, 1988-96. Miembro de muchos Jurados de Premios. Fue Vicepresidente de la Fundación Restauración de la Catedral y otros templos y monumentos católicos y, miembro de la Asociación Costarricense de Derecho Internacional Phillip C. Jessup, y asociado honorario de la misma.

También fue gestor y aliento del movimiento cooperativo nacional y pionero de la política de créditos educativos, que da origen a CONAPE. En el deporte fue Presidente del Consejo Nacional de Deportes y colaborador de la Federación Costarricense de Beisbol.

Recibió innumerables condecoraciones y distinciones, nacionales y extranjeras, entre ellas, la Orden del Libertador O’Higgins del Gobierno de Chile, por su defensa de los Derechos Humanos, el Premio Fernando Baudrit Solera del Colegio de Abogados, el Premio Manuel María Peralta, 1996.

La obra política de Fernando Volio podrá ser objeto de discusiones y cuestionamientos, pero su labor educativa y cultural ha pasado los límites de éste debate por las dimensiones que logra. Fue más que un servidor de la Patria. Si tan solo por esto hubiera que evaluar a Fernando Volio en la Historia Patria, tiene ya un sitio de honor.

Le ha dejado al país tantos hijos como libros se han publicado de autores nacionales, desde 1961 hasta hoy y, tantos frutos que, a pesar del debilitamiento económico que tienen las instituciones culturales en el presupuesto nacional y en las políticas generales de los gobiernos de los últimos años, la Cultura Patria, revenando permanentemente le estará por siempre agradecida.

(Artículo publicado en la Revista Rumbo No. 601, de 1o. de julio de 1996 p. 18-19; Editada por UNICOM (La Nación), ISSN 1409-0333)

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Nació en Cartago el 29 de octubre de 1994. hijo de Fernando Volio Sancho (Diputado, Canciller 1956-57) y Arabela Jiménez Tinoco, nieta de Jesús Jiménez (Canciller 1859-60 y Presidente de la República). Fue Regidor del Consejo Municipal de Cartago, Presidente Honorario de la Comisión de Proyectos Especiales de dicha corporación, Presidente de la Comisión Institucional Protección de los Cerros de la Carpintera y Presidente Honorario de la Asociación Juegos Deportivos Nacionales Cartago 1998. Recibió la condecoración Juan Vazquez de Coronado (setiembre 1995) de la Municipalidad de Cartago. Casado dos veces: 1.- Blanca Bengoechea. (hijo: Sergio Volio Bengoechea) 2.- María Luisa Echeverría Casorla. (hijos: Fabián cc Lorena González; Andrés y Victoria cc Jual Lop). Profesor de la Facultad de Derecho y de la Escuela de Ciencias Políticas de la UCR. Director de Docencia de la Facultad de Derecho UCR (1980-82). Miembro del Directorio Político y de la Asamblea Plenaria del Partido Liberación Nacional. Vicepresidente de la Asamblea Genral de la ONU. Libros publicados: Apartheid, Prototipo de discriminación racial; Algunas tipologías sobre Derechos Humanos; el Derecho de Rectificación y Respuesta; El militarismo en Costa Rica y otros ensayos.

 

Vladimir de la Cruz
Político, historiador, profesor universitario y ex embajador de Costa Rica en Venezuela. 
Fue candidato presidencial del partido izquierdista Fuerza Democrática en tres ocasiones.

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