Fiorella Del Vecchio: convierte basura plástica en arte

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Fiorella Del Vecchio. Los artistas tienen, como todos los seres humanos, la posibilidad de dejar una huella en este planeta, con su labor creativa y una meta clara, que, en este caso, es informar, educar, mover corazones, con respecto al tema del plástico que desechamos cada día, el que está enfermando seriamente nuestro planeta.

Fiorella Del Vecchio es una de estas personas, artista, que ha sabido buscar y encontrar esa labor extra, que siempre está incluida en su arte y que tiene que ver con elementos reciclados, y sobre todo plástico que recoge de las calles, y que siempre se relaciona con nuestros mares repletos de él por negligencia humana.

¿Cuándo comienzas en el arte?

Desde muy pequeña siempre he estado dibujando. Más adelante fui a clases de pintura al óleo con la profesora Mercedes Pinagel en Pavas y luego a la Casa del Artista para aprender dibujo y acrílico. También estudié acuarela con el profesor Carlos Cruz durante dos años, con Marco Zeledón retrato y en general mi formación ha sido de manera autodidacta, aunque en los últimos años he participado de cursos libres en la Universidad de Costa Rica (UCR) con la intención de profesionalizarme como artista plástica.

Actualmente sigo formándome utilizando mucho la web y los cursos a través de internet así como el dibujo clásico con el método Bargue-Gerome en la Academia 7 Vidas Bellas Artes.

¿Cuál es tu trabajo?

Soy actualmente y he sido por más de 21 años profesora de arte de niños de preescolar y escolares. Soy graduada de la UCR en ciencias de la educación con énfasis en Preescolar y Administración Educativa. Siempre, desde que estoy graduada, he trabajado enseñando arte, paralelo a la docencia en otras áreas, tanto en escuela como en Universidades para docentes.

¿Por qué la idea de usar elementos reciclados?

A partir de un curso de arte-terapia descubrí que siento una especial necesidad de hacer aplicaciones sobre las pinturas que realizo. Me gusta mucho la idea de pegar tornillos que recojo por la calle, en las largas horas de entrenamiento para las maratones que año con año practico, y que son mi otra pasión. En la calle también encuentro alambres, tapas y otros elementos que utilizo para complementar mis obras.

La primera obra que trabajé de esta manera fue en el 2004, donde basada en un documental de un pez duende, decidí, por el aspecto tan sobrenatural del pez, hacer la obra con algo que fuera diferente y que además hiciera énfasis en la necesidad de transformarnos, y utilizar lo que vemos como basura, de una manera más positiva y útil.

Recientemente decidí inclinarme por el tema de las islas de plástico y los peces plásticos que estamos consumiendo y que nos están consumiendo, así como por el tema del corazón, que me permite sacar muchas emociones y reflejar lo que muchos guardamos dentro. Ahora me encuentro en un proceso de cambio personal de la mano de la metafísica, que es una herramienta muy poderosa para fortalecer la parte espiritual, que me apasiona mucho también.

Cuéntanos de tu visión sobre la contaminación de los océanos.

Pertenezco a la generación que tomaba agua del tubo y reciclaba la botella de vidrio, usábamos los pañales de tela, por lo que veo como una gran trampa el que dejemos que el consumismo nos destruya y nos trasforme en beneficio de muy pocos y en detrimento de todos. Creo que es necesario que hagamos conciencia de que cada ayuda cuenta y que todos podemos con acciones diferentes cambiar el rumbo de contaminación por el que vamos. Estoy segura que a muy corto plazo los cambios serán más concretos y de mayor impacto.

¿Qué esperas de tu futuro como artista?

Quiero seguir desarrollando mis habilidades y creatividad, expresando libremente lo que el corazón me dicta, llevar un mensaje de cambio en todo sentido y de bienestar del ser humano, y lograr profesionalizarme como artista plástica, nutrirme de muchas experiencias, especialmente interculturales, que me den la oportunidad de aprender de otros artistas, y sus vivencias y técnicas en este, y otros países.

Fiorella sigue rodando por el mundo con sus ideas y tocando conciencias con su arte. El año pasado representó a nuestro país en el Festival de Arte de Qatar, donde sus obras dejaron profunda huella, y este año su obra llegará a varios países más como México, donde tiene obras expuestas, y a Los Ángeles, donde también llevará sus peces plásticos, sus ideas renovadoras y su sed de vivir feliz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Patrizia Gallo.

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