Francisco Barahona: ‘Esto no es un gobierno de unidad nacional’

No pretendo ser pesimista, pero no veo ni las luces de inteligencia, de interpretación política en los sectores que tienen la responsabilidad de conducir y de sacar al pueblo de Costa Rica de esta crisis financiera

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El Gobierno de unidad nacional.

La idea vendida en campaña por el Presidente de la República, Carlos Alvarado, sobre un “gobierno de unidad nacional” no convence a muchos. Entre ellos está el analista político, Francisco Barahona, con el que La Revista conversó para analizar este y otros temas políticos.

¿Estamos preparados para esto? ¿Es realmente de unidad nacional? Lo cierto es que al mandatario Alvarado no se le hace fácil su promesa de campaña, pero es algo que hasta hoy lo intenta al tener en su gabinete personas de distintos partidos e ideas diferentes de cómo gobernar.

“(Carlos Alvarado) lanza la idea de un gobierno único, de un Gobierno de Unidad Nacional, altamente insuficiente en la práctica para ser realmente unidad nacional, porque solo integró a Rodolfo Piza y su sector económico (de corte neoliberal) y, por otro lado, el Frente Amplio con un ministerio con Patricia Mora, pero esto no eso es un  gobierno de Unidad Nacional, está muy lejos de serlo”, señala.

Pese al acuerdo firmado entre Piza y Alvarado sobre puntos por cumplir en aquel momento de campaña, para Francisco Barahona era necesario en miras de ese gobierno ideal, haber tenido un plan más detallado, realista y concreto.

“Ni eso obedeció a un proceso político serio firmado por varios meses para tener una plataforma común y un proyecto profundo de plan de gobierno, cayendo en la improvisación, lo cual es de mi óptica, lo que ha tenido como consecuencia que el Presidente le cedió a Piza y a su equipo económico más cercano todo lo que es el manejo del paquete fiscal, para no enfrentarse y evitar desgaste político”.

‘Un voto prestado’

Un alto porcentaje de los votantes del hoy presidente Carlos Alvarado, no era del Partido Acción Ciudadana (PAC), sino que provenían de otros sectores políticos, con los que necesitó forjar una alianza electoral, encabezada por figuras reconocidas para lograr un gane.

Según el análisis de Barahona, Alvarado colocó en sus primeros meses de gobierno a Piza, quien fuera su contrincante en la primera ronda electoral, como esa persona que daba la cara en muchos asuntos principalmente conflictivos.

“Prácticamente al extremo de convertirse en chiste, hablándose del gobierno Piza-Carlos, invirtiendo inclusive la lógica de quien es Presidente y quien es Ministro de la Presidencia.  Aquí me parece que el Presidente no aquilató bien ese triunfo, ese 62% que pudo él haberlo capitalizado y haber seguido montado en el caballo del éxito electoral”.

Añade: “Creo que a estas alturas él no lo sostuvo porque quizá él no entendió que de ese 62% habían miles y miles de electores que eran personas que emitieron su voto en términos de “voto prestado”, elegir al mejor dentro de dos que no eran muy buenos y esa fue la lógica de miles y miles de electores en Costa Rica”.

Falta de diálogo: ‘Autoritarismo Represivo’

Unas de las críticas que hacen algunos diputados de oposición (Franggi Nicolás, José María Villalta y algunos de Restauración Nacional) es que el gobierno ‘no se abrió al diálogo’ esto pese a los constantes llamados al presidente Alvarado para sentarse a dialogar. Otro elemento que no facilitaría las negociaciones era el nivel de experiencia de quienes por parte del Gobierno, aunque se tratara de ministros, no tenían experiencia como la acumulada por muchos años por los dirigentes sindicales. En esto de gobernar, no se va a aprender.

“Por varias razones a los sindicatos los trataron de mala manera, no les dieron espacio, no les respondieron a la altura de lo que es un proceso de negociación política para llegar a una calle sin salida en términos de acuerdos consensuados”.

“Hasta el momento todos han actuado con mucha cautela, incluyendo el gobierno, a la Fuerza Pública, pero no me gustó la dinámica de detener a los autobuses que iban transportando personas de diferentes provincias para participar como manifestantes; ese es un elemento de autoritarismo represivo”.

Para Barahona esto es consecuencia de una “desorientación de liderazgo político del Presidente con un autoritarismo del Ministro de la Presidencia y de los sectores neoliberales que manejan el tema desde Casa Presidencial”.

Critica fuertemente al gobierno y dice que Alvarado no tiene un liderazgo claro, objetivos, y orientaciones claras para dirigir el país, la falta experiencia legislativa y su paso por el ejecutivo fue muy limitado.

¿Cómo llegamos aquí?

La raíz de este problema se desemboca en la campaña electoral, según interpreta Barahona, ahora nos encontramos con una falta de acuerdos en muchos áreas. La coyuntura política permitió dejar de lado temas importantes como el déficit fiscal y que se discutieran temas de derechos humanos como la prioridad del país (no menos importantes).

“Esa campaña electoral tuvo dos manifestaciones que desorientaron a la opinión pública y que son un poco la raíz de por qué hemos pasado por esta huelga, con paralización parcial de instituciones y manifestaciones en las calle de frente con posiciones de intransigencia desproporcionada, de falta de diálogo, de confianza y por supuesto falta de acuerdos”.

En palabras del experto, en las campañas anteriores se “horneaba el producto político- electoral”. Y durante ese periodo se discutían los “grandes temas”, nunca se había llegado a tal grado de polarización como la del 2018.

“Se ofrecían discusiones de recetas pragmáticas, algunos candidatos tenían barniz ideológico de uno u otro signo, y en todo caso la realidad del país, la realidad de la marcha económica, de la marcha política, del compromiso con la democracia y los derechos humanos estaba presente, estaba como a telón de fondo”, expresó.

Una campaña que lo cambió todo.

“Resulta que la campaña última desde mi percepción alteró esa lógica y la alteró por varias razones; primero porque llegamos a un momento en el que los partidos estaban en la cúspide del desprestigio en términos generales, los votantes ya no le tenían confianza a los partidos políticos y las opciones no resultaban atractivas”, dice Francisco Barahona.

Mientras eso pasaba estaban entrando en una situación económica complicada, arrastrada por muchos años y a la cual la Administración que estaba entregando el poder, no había encarado, dejándole  la herencia a quien asumiera el Gobierno.

“Hubo como una bomba que hizo añicos la tradición de discutir cosas principales en el desarrollo y en el modelo que hacer los próximos cuatro años y entonces la gente empezó a navegar y a tomar decisiones de voto sobre temas ético-religioso ya ni siquiera políticos, sobre prejuicios y sobre salvar la democracia de parte de todos aquellos que no tenían la identificación con Fabricio Alvarado”, aseveró.

La Conclusión

“No pretendo ser pesimista, pero no veo ni las luces de inteligencia, de interpretación política en los sectores que tienen la responsabilidad de conducir y de sacar al pueblo de Costa Rica de esta crisis financiera. Se trata de algo muy serio, que nos concierne a todos y tampoco veo de la óptica de los líderes sindicales anuentes a deponer intereses y posiciones en un proceso que no les dió resultados.”

Para Barahona la realidad política del Gobierno es desafiante, esto porque ya no cuenta con el amplio apoyo popular que lo eligió, su desgaste fue prematuro según lo reflejan las encuestas, le toca cargar con errores, hechos de corrupción y malos manejos de las finanzas públicas de la anterior Administración, de su mismo partido. Carlos Alvarado y el PAC están prácticamente solos, con una fracción legislativa muy reducida, incapaz de alcanzar acuerdos en una Asamblea inédita en todo, hasta en la forma de hacer política

“La situación que el país tendrá que afrontar a la vuelta de la esquina y más adelante, tendrá sin duda divergencias sociales encontradas por el modelo económico político que se ha venido adoptando. Para un gobierno débil con baja capacidad de negociación, las interrogantes son muchas. En este marco y mezcla de factores políticos, actores y escenarios no se ve clara la figura futura del Presidente para lo que le resta de su mandato”.

Habra que esperar la posición de la Sala Constitucional, quien definitivamente una vez más, asumirá posiciones criticadas y cuestionadas en materia de superposición de Poderes, quien defina el futuro de una reforma fiscal que a nadie le conforma, pero que pareciera ser la salida más a mano.

 

 

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