Francisco Flores: Un mundo oscilante

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Francisco Javier Flores Zúñiga, Relaciones Internacionales.

El debate mundial al interior de nuestras sociedades es entre la libertad y la justicia, no cabe duda que hay una oscilación entra ambos principios que no deberían estar separados sino afirmados de manera conjunta y en perfecto equilibrio. Pero para esto la ciencia política no tiene respuestas exactas, y las relaciones internacionales no dejan de exponernos los dilemas que experimentan las sociedades modernas.

De hecho, mientras la democracia sufre continuos reveses, la autocracia que es su deriva actual gana adhesiones por voluntad popular y las sostiene por la fuerza.  Es decir, en unos casos tanto en Europa, como en América la voluntad de las sociedades es darles apoyo a los regímenes autoritarios y en los casos extremos a las dictaduras que ahora se instauran no por golpes militares sino por medio de elecciones.  Al modelo de partido único de China, de vuelta en Rusia, extendido en Europa, exclusivo en Cuba, se unen los regímenes que obtienen el poder en elecciones libres en Venezuela, Bolivia y Nicaragua, pero el cual retienen por décadas tras asumir el control institucional y en especial de sus ejércitos por la vía de un modelo “democrático” donde la oposición siempre pierde, es solo un fantoche, y si es necesario se encarcela.

A estos regímenes fortalecidos por la idea de que la justicia más que la libertad es lo que los justifica, se les unen ahora El Salvador, el Perú, recientemente Honduras y quizá Chile. Aquí la ideología solo es un pretexto, la democracia es un medio y el autoritarismo es un destino final, los ejemplos de Brasil, y México, Argentina completan el cuadro factico sobre el uso de la democracia para gobernar en forma antidemocrática. Todos estos nuevos liderazgos que reciben amplios apoyos populares, inicialmente se sustentan en la democracia, pero como para ellos la lógica de la libertad es contraria a toda forma de justicia, restringir la libertad es necesario para alcanzar las aspiraciones sociales postergadas.

Por ese camino según dicen los nuevos redentores políticos en el mundo occidental, los pueblos que acumulan desigualdad, pobreza, corrupción, solo podrán superarla mediante un régimen político que concentre todo el poder, elimine la oposición y defina una sola narrativa de la sociedad.   De derecha o izquierda, populistas o extremistas los liderazgos del mundo oscilan entre más libertad o menos justicia, entre más justicia o menos libertad, las ideologías no identifican estos proyectos pragmáticos donde la democracia es un medio para legitimar los excesos del partido en el poder, porque los avances de la justicia, demandan la supresión de las libertades.

La Agenda Internacional, registra cada día más evidencias concretas de esta oscilación entre la democracia y la autocracia.  Es necesario advertirlo, el mundo necesita de la justicia, pero no puede alcanzarla sin el ejercicio pleno de la libertad. No hay pruebas de que la supresión de las libertades asegure la necesaria realización de la justicia. El equilibrio entre ambas será siempre el verdadero triunfo de la democracia sobre el inexorable fracaso del autoritarismo.  La suma de todas las promesas incumplidas de la democracia, no ofrecen una sola razón para justificar la autocracia, que como remedio es peor que la enfermedad.

Mientras tanto en el mundo y de nuestras fuentes internacionales se destaca como Los reguladores tecnológicos de China vuelven a atacar, porque cuando Apple comenzó a preguntar a los usuarios de iPhone si querían optar por no participar en el seguimiento de datos, el 84% dijo que sí, lo que supuso un gran golpe para las plataformas cuyos modelos comerciales dependen de la recopilación y venta de datos de los usuarios. Esta es una señal ominosa para las empresas tecnológicas chinas, que ahora enfrentan la perspectiva de regulaciones de datos mucho más estrictas.

Por su parte La nueva alianza franco-italiana en Europa pone de manifiesto que detrás de un nuevo acuerdo de cooperación bilateral entre Francia e Italia hay una alianza política floreciente que podría remodelar la Unión Europea y su papel global. Con la partida de la canciller alemana, Angela Merkel, todos los ojos están puestos ahora en el primer ministro italiano, Mario Draghi, y en el presidente francés, Emmanuel Macron.

Y no tan lejos las Lecciones de la India digital en los últimos cinco años, revelan que el ecosistema de servicios digitales e Internet móvil de la India ha crecido rápidamente gracias a los esfuerzos pioneros de los grandes actores del sector privado. Aunque este crecimiento impulsado por la industria es algo inusual, ofrece un modelo que podría beneficiar a otros países en desarrollo.

Finalmente, Una Alemania más atrevida se dibuja tras la nueva coalición gobernante de Alemania donde si bien ha avanzado una visión muy necesaria para el país, darse cuenta de ello dependerá en gran medida de la habilidad política de los líderes de su partido. Si la coalición fracasa, Alemania correrá el riesgo de volver a su viejo hábito de hacer muy poco demasiado tarde, un resultado que pondría en peligro su posición en Europa y el mundo.

En nuestro más reciente Coloquio de Agenda Internacional del pasado 29 de noviembre con la participación de nuestro coordinador don Enrique Castillo, fue posible abordar el cambio de gobierno en Alemania, gracias al aporte de los diplomáticos y académicos: Istvan Alfaro, José Joaquín Chaverri y Gabriel Macaya. Con ellos La Revista CR, logra poner a disposición de nuestros lectores otra opción para comprender y derivar conclusiones sobre este nuevo escenario en Alemania cuyo rol en la Unión Europea es poco menos que esencial.

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