Francisco Flores: Un primero de mayo ahistórico

El efecto Covid-19 alcanza las tradiciones del primer de mayo y lo convierten en un evento que debe cumplirse por razones reglamentarias, pero que estuvo restringido a las formas y comportamientos sociales aconsejados frente a la pandemia y de obligado acatamiento, sin excepción alguna.

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Francisco Javier Flores Zúñiga, Relaciones Internacionales y Educación (Msc.) Escuela de Relaciones Internacionales, Universidad Nacional

Don Juan Rafael Mora Porras, Presidente de la República promulgo la Ley Nº 35 del 27 de octubre de 1857 en la que el Poder Legislativo, en su Artículo 8 dispuso que “en recuerdo del triunfo completo de las armas de Centroamérica y de la expulsión de las fuerzas filibusteras, el día primero de mayo será feriado, y se celebrará en toda la república con la solemnidad posible”.  Si bien dicha Ley, por motivos políticos de la época posterior al asesinato del Presidente Mora, no tuvo la regularidad deseada, con el tiempo, indica el Historiador Armando Vargas Araya: “el Día Internacional del Trabajo instaurado en 1889, o la Fiesta de San José Obrero instituida en 1955, habían desplazado la conmemoración de la Victoria Centroamericana del primero de mayo de 1857.”

La Constitución Política establece el primero de mayo como el inicio de cada nueva legislatura (son cuatro las que conforman el periodo constitucional), por lo cual la Asamblea Legislativa sesiona exclusivamente para elegir su Directorio Legislativo. Mientras que el régimen municipal convoca el mismo día, una sesión solemne en las ochenta y una Municipalidades del país, para que los Concejos procedan a elegir por mayoría simple un Presidente y Vicepresidente por dos años, este primero de mayo se juramentan también los alcaldes electos hace tres meses.

En correspondencia con la celebración del Día del Trabajo, las organizaciones sindicales realizan de manera regular una marcha de los trabajadores, que empieza con una Misa en la Catedral de San José oficiada por la Iglesia Católica en presencia de las autoridades del Poder Ejecutivo y los representantes de las organizaciones sindicales.  Después de este acto religioso, se inicia la marcha de los trabajadores que recorre la Avenida Segunda y culmina frente a la entrada de la Sede del Poder Legislativo, en Cuesta de Moras, todo en concordancia con un civilizado y armonioso principio de convivencia democrática.

Una buena noticia, lo es, que la Ley Nº35, que rinde homenaje cada primero de mayo a la campaña contra los Filibusteros, hoy se ha incorporado al calendario escolar del Ministerio de Educación Pública, junto a la celebración del Día del Trabajo, lo cual brinda una oportunidad para que el país, de reconocer el vínculo entre ambas efemérides, toda vez que ambas reflejan el sentimiento nacional de amor al trabajo y la paz, y a nuestra fe en la democracia y la libertad.   Los actos solemnes en la Asamblea Legislativa dando inicio de las sesiones ordinarias, la elección del Directorio Legislativo, junto a las sesiones solemnes del Concejo Municipal en los ochenta y un cantones confirman esa importancia histórica del primero de mayo en Costa Rica.

¿Ahora bien, porque fue ahistórico el acto de este primero de mayo?  la razón tiene un origen impensado, dadas las restricciones que se han impuesto en resguardo de la salud pública, lo cual, si bien no ha replanteado por completo la narrativa tradicional e histórica de esta fecha, si se desarrolla en medio de limitaciones importantes, y no menos trascendentes.

El primero de ellos, es que no se desplegó un desfile de los trabajadores salvo el esfuerzo aislado de algunas organizaciones que se manifestaron en la avenida segunda, tampoco la celebración de la misa tradicional en la Catedral Metropolitana de San José, se hizo con la presencia de los Poder Ejecutivo y los representantes de los trabajadores. Aunado a ello, la sesión solemne de la Asamblea Legislativa para la elección del Directorio Legislativo, los mensajes de los Jefes de Fracción y el comienzo de las sesiones ordinarias, no se desarrollaron en la sede oficial del Poder Legislativo.  El lugar donde se llevó a cabo dicha sesión, fue un auditorio que forma parte del complejo anexo al Museo de los Niños, y el mismo no contó con la asistencia de invitados especiales, ni del público.  Fue una sesión cerrada y trasmitida por los medios de comunicación, que careció de las emociones y el interés acostumbrado por sus miembros, funcionarios y sus allegados.  No hubo abrazos, las felicitaciones fueron a distancia de dos metros, y el único recurso para conocer la elección de los miembros del nuevo directorio legislativo, fueron las declaraciones de los distintos Jefes de Fracción.

El significado que encierra esta experiencia singular, pone en evidencia no solo el respeto por las restricciones impuestas para asegurar la salud pública, que han alterado nuestras actividades oficiales, personales, laborales y familiares.  El efecto Covid-19 alcanza las tradiciones del primer de mayo y lo convierten en un evento que debe cumplirse por razones reglamentarias, pero que estuvo restringido a las formas y comportamientos sociales aconsejados frente a la pandemia y de obligado acatamiento, sin excepción alguna.

Este primero de mayo, puede que ser definido por todo su significado como ahistórico, es decir que fue ajeno a la historia o no estableció una relación con ella.  En tal circunstancia la clave de esta nueva realidad es que solo por esta vez, será posible interpretar el primero de mayo del año 2020 desvinculado de experiencias similares y por su peculiaridad ajeno a las tradiciones políticas precedentes.

La elección del nuevo directorio legislativo, es parte de esta singularidad, dado que los resultados en la conformación del órgano que dirige la Asamblea Legislativa, no solo son ahistóricos, son relevantes para la definición de la “hoja de ruta” anunciada por el Diputado Cruickshank Smith  primer presidente legislativo afrodecendiente, quien ha puesto el acento en la unión de todos los factores políticos y  ha declarado que confía en la experiencia acumulada en estos dos años por un parlamento multipartidista donde todas las fracciones son minorías.

Otro aspecto que complementa esta nueva realidad, es que dos mujeres diputadas: Ana Lucía Delgado Orozco y María Vita Monge Granados sean Primera y Segunda Secretaria del Directorio, las cuales junto al Presidente son las únicas posiciones relevantes en las decisiones que tome la mesa directiva en materia legislativa y administrativa. Vienen los tres diputados electos en el Directorio a consolidar una visión alternativa a la confrontación, dado que se avizora una congruencia en las fuerzas de oposición respecto al inicio de la tercera legislatura 2020-2021.

Ciertamente la pandemia condiciona la agenda legislativa y la crisis económica que le secunda, obliga al dialogo y la búsqueda de acuerdos que no solo sean mayoritarios, sino incluyentes. En la medida en que el escenario antes de este primero de mayo, marque un antes y un después en la actividad legislativa, tendremos menos tendencia a observar que las iniciativas legislativas se concentren en privilegiar la agenda exclusiva del gobierno, y se decante por la incorporación de las demandas no atendidas de aquellos sectores que reclaman ser escuchados y sumados a los objetivos no solo del salvamento, sino de una verdadera reactivación de la economía nacional.

Este primero de mayo es ahistorico el hecho de que la elección legislativa en sus formas y en el fondo, hoy ya no se alinee con la política “precedente”, de la cual se aleja, porque es un lastre que suelta aliviando la carga que ha acumulado en dos años.  Es ahistórico porque el parlamento se plantea con el ascenso de un nuevo liderazgo, un rol que convierte la Asamblea Legislativa en una válvula de escape frente a las tensiones sociales y económicas que se han acumulado en estos años.

Es ahistórico porque se introduce una dinámica alternativa a la política de suma cero, porque entiende por fin que la conformación de un Directorio y la distribución del poder en las comisiones debe sugerir un equilibrio no imponerlo.   Finalmente, este primero de mayo es ahistórico porque toda la acción legislativa responde al ideal de un acuerdo democrático que busca alcanzar acuerdos más elaborados, de mayor profundidad y de efecto duradero, donde el interés supremo es el pueblo y el bienestar de la República.

 

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