Fraser Pirie: Checkpoint Charlie

A lo largo de mi vida he sido testigo, he vivido las promesas vacías de aquellos que deciden lanzar una guerra con el fin de mejorar la vida de todos. Pero solo traen la angustia, el dolor y la muerte.

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Fraser Pirie Robson.

El punto de control Charlie en Berlín, simplemente fue uno de los sitios más peligroso de la Guerra Fría. En la lucha entre los valores y libertades occidentales y de la Unión Soviética de Repúblicas Socialistas. De un lado el autoritarismo y por el otro la libertad para decidir por si mismo.

La denominación Charlie procede del alfabeto fonético de la OTAN y es su tercera letra. Check point Alpha y el Check point Bravo daban el paso a autopistas. Pero el Check point Charlie fue siempre el más notorio.

El 22 de octubre de 1961, la policía de Berlín detuvo un coche oficial norteamericano cuando cruzó el Check point Charlie para pedirle su documentación. Ese día ese coche no pudo regresar a Berlín Oeste por lo que una patrulla de policía militar escoltó el coche hasta un punto seguro. Para intimidar a los soviéticos, el ejército americano mandó un grupo de vehículos blindados a la frontera, pero para nada se inmutaron. La molestia americana fue tal, que mandan diez tanques a tan solo cincuenta metros de la raya soviética. ¡Los soviéticos reaccionaron! El día 27 de octubre mandando un batallón de treinta y tres tanques hacia la Puerta de Brandemburgo, de los cuales diez se dirigieron al Check point Charlie.

La tensión se crispa con tanques apuntándose en una distancia de cien metros.

Además, fue el punto de quiebre. El 17 de agosto de 1962, Peter Fechter es asesinado en un atrevido intento de escape. Utilizando el doble discurso los alemanes del Este, indicaban que el muro era antifascista, cuando todos sabían perfectamente bien, que era para contener, en acorralar a sus propios ciudadanos.

«De 1961 a 1990 estuvo el Muro de Berlín a lo largo de esta calle. Aquí fue tiroteado el 17 de agosto de 1962 el joven trabajador de la construcción Peter Fechter”.

Fechter era un joven albañil alemán de 18 años. Desesperado por lograr la libertad y las posibilidades económicas y sociales que traen la libertad, el joven Fechter y su amigo Helmut Kulbeit deciden escapar del paraíso de la República Popular Alemana. El plan consistía en esconderse en un taller de carpintería cerca del muro, para controlar el movimiento de los guardias o vopos. La idea era saltar desde una ventana en el momento adecuado hasta el llamado corredor de la muerte y correr hasta una pared cercana al Checkpoint Charlie.

Los guardias o vopos disparan.  Kulbeik logra atravesar el muro, pero Fechter fue alcanzado en la pelvis, a la vista de cientos de testigos. Él cayó de nuevo hacia el corredor de la muerte del lado este, donde quedó a la vista de la gente situado en el lado occidental, entre la cual se incluían periodistas. A pesar de sus gritos, no recibió ayuda médica de ninguna parte y se desangró hasta morir aproximadamente una hora más tarde. ​ Una manifestación espontánea del lado oeste gritaban asesinos a los guardias de La frontera.

La tensión era palpable y se nota en la cara del guardia, en toda la zona del Check Point Charlie y a lo largo del muro de Berlín. Desde el lado Oeste de la ciudad nadie podía ir a ayudarlo. El joven Peter Fechter finalmente muere desangrado. Esa noche, unas 10.000 personas se manifestaban, tirando piedras contra un autobús de tropas rusas y así mismo a las tropas americanas, porque no habían intervenido. El alcalde de Berlín, Willy Brandt intenta calmar los ánimos. El canciller Konrad Adenauer le escribe a Nikita protestando por el asesinato en una ciudad dividida.

Ayer y hoy. Siempre recuerdan a las víctimas.

Después de la reunificación alemana, en 1990, se construyó un monumento en el lugar donde cayó abatido en el lado Este, que se ha convertido en punto focal de algunas de las conmemoraciones referentes al muro. También la calle donde fue tiroteado toma su nombre a partir de agosto de 2012.

Treinta y cinco años después Rolf Friedrich y Erich Schreiber fueron acusados de la muerte de Fechter, y admitieron su culpa. Fueron hallados culpables y condenados a un año de prisión.

A lo largo de mi vida he sido testigo, he vivido las promesas vacías de aquellos que deciden lanzar una guerra con el fin de mejorar la vida de todos. Pero solo traen la angustia, el dolor y la muerte.

 

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